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17.7.25

Historiadores.

 En la última semana de colegio, mi compañero Donal, padre de dos hijos adolescentes (y de quienes he sido profesora directamente), me contó que graba ciertas conversaciones que tiene con ellos. Mi cara de WTF lo dijo todo, supongo, porque inmediatamente me dijo: "why not? We will never be the same people. This is history." 

Y sí. No sólo me pareció curioso que lo justificara con su título en Historia, sino que viera la cotidianidad de su vida como padre como parte de la historia, que vale la pena registrar. Una semana después, mi esposo y yo empezamos a ver el documental Turning Point: The Vietnam War, y contaban que fue Kennedy el primer presidente que empezó a grabar las conversaciones que se tenían en La Casa Blanca, y que justo son esos los registros que tenemos ahora históricos de lo que se dijo, de las decisiones que se tomaron para ese conflicto. ¿Qué sería de esta mirada al pasado si no tuviéramos esas grabaciones? ¿si no supiéramos de la propia voz del mismísimo Kennedy lo que se decidió en aquellos años? Ahí entendí con mayor claridad por qué mi colega (y ahora amigo) Donal, historiador, graba las conversaciones con sus hijos.

Me hizo pensar en lo mucho que ahora valoro la historia, porque ahora me convertí en profesora de Humanidades full time y hago de todo (Geography, History, Economics) y la historia empezó a calarse muy fuerte. Tal vez desde que salí del país y entendí la otra perspectiva desde este lado. Todo esto también me hizo pensar en qué he hecho yo para registrar la historia de mi vida... y aquí nos encontramos - Mi blog.

Es increíble cómo este espacio se ha vuelto un espacio de registro histórico de la vida de La Lyds, desde sus 18 años. Ahora tengo 32. Y claro, no es un registro muy puntual, si soy honesta. Faltan DEMASIADOS detalles en cada uno de los posts. ¿Qué cómo lo sé? Porque llevo varias semanas leyéndome a mi misma. Como ejercicio académico. Nah, no es cierto. Como ejercicio terapéutico. Para reconocerme, para entenderme, para recordarme. Faltan muchos detalles tal vez por la naturaleza de este lugar (el hecho de que otros lean estos pensamientos), pero lo interesante de todo eso es que volver a leerme me recuerda que hay detrás. Seguramente alguien más tratando de leer no entendería lo que se dejó de decir (me moriría yo con esos detalles y se perderían para la historia), pero como ejercicio al menos sé yo lo que estaba pasando y eso es suficiente. 

Tal vez ese sea el punto. Que cuando tú vuelvas a los registros históricos de tu vida, tú puedas armar el rompecabezas, como historiador. Qué fácil sería que todos los detalles fueran entregados en una pieza, no? Pero la realidad es que no, nunca un artefacto cuenta toda la historia. Le toca al historiador investigar, unirlo con otras piezas, otros artefactos, escuchar otras voces y así construir el gran rompecabezas de lo que ha descubierto. Justo así siento que este ejercicio de leerme ha sido en los últimos días y estoy tan agradecida por haberme escrito por 14 años, porque puedo seguir armándome.

No he sido constante con mi escritura. Está claro que desde que viví sola y empezó la vida de adulta dejé de visitar este espacio. Sin embargo algo que siguió muy presente fue el escribir en papel. Y desde hace un buen tiempo, cuando quiero, cuando lo siento necesario, escribo en una libreta. En la foto pueden ver las últimas que he usado desde el 2020. A veces es un journal, a veces es un diario, a veces es una idea random. No importa, lo que importa es escribir. Y en estos días con este ejercicio de recordarme y armarme de nuevo con estas palabras, recordé que este ejercicio de escribir viene desde los 10 años, cuando compré una libreta azul escarchada solo porque era muy bonita. Allí empecé a escribir cosas bonitas, cosas que me hicieran el día, hasta que luego empecé a escribir lo que no era tan bonito, lo que me hacía llorar. 

Debe haber algo en la naturaleza del historiador, una necesidad intrínseca de recordar, de encontrar respuestas en el pasado para entenderlo, o para dejar que el pasado explique un poco el presente. Tal vez una necesidad por no dejar morir la memoria. O entender perfectamente que la memoria engaña y que no se puede confiar 100 por ciento en ella. Hay que registrar, hay que guardar, hay que fotografiar. Debe quedar registrado porque así tiene valor después.

No lo sé. Sea lo que sea, aquí estoy, casi 3 años después de mi última publicación porque quiero volver a escribir, porque me gusta mucho este espacio y porque quiero un registro. La historiadora en mí lo necesita.

La Lyds en el 2011. Foto tomada en rollo.

Gracias por leer.   

25.8.17

Petit a petit.

Este blog está plagado de la palabra 'miedo'. Y tengo miedo del futuro, pero no se siente como hace diez años cuando iba a salir a la universidad y no sabía qué iba a hacer con mi vida. Ahora hay mucha más seguridad, y sé que a veces el miedo se disfraza de estrés, mucho estrés. No saben lo mucho que me duele la espalda cada vez que pienso en el siguiente paso que tengo que dar para acercarme al futuro que quiero para mí.

Hoy recordé a Andrea (Juma), cuando en medio del estrés antes de entrar a la universidad se dio cuenta que a mí me espanta ver el big picture, y me dijo lo más sensato que pudo hace unos 9 años: "Paso a paso, no se estrese Puma y piense en pasos pequeños, ¿cuál es el paso pequeño de hoy?"

Y así se baja un poco el estrés, y así voy pensado pequeño para acercarme a lo grande, sin ignorarlo porque finalmente voy apuntando para allá.

Hoy entre los pasos pequeños por dar no estaba escribir en el blog, pero me di permiso de desviarme en la agenda del día y agradecerle a la vida por gente como Andrea que viene y que va y que deja siempre algo para aprender. Ahora ella está en Australia con su esposo.

Espero que sea muy feliz.

1.6.17

Mi paso por Techo, parte 1.

Cuando Pez propuso la idea de escribir en nuestros blogs y empezamos a preguntarnos sobre lo que iríamos a escribir en común, ella habló sobre lo que fue Techo y la vida después de eso. (Techo: Un techo para mi país, organización sin ánimo de lucro que trabaja con comunidades vulnerables en varios países en latinoamérica, en los que estuvimos Luna, Pez y yo)

Si leyeron bien mi actualización se habrán dado cuenta que no escribí sobre mi paso por la organización, como si lo hubiese olvidado. Y sí, lo olvidé. Se me hizo curioso que algo tan importante no quedara guardado en esa actualización y me puse a pensar por qué. Por qué no escribiría sobre lo que significó para mí dos años y algo dentro de la organización y el haber trabajado desde un voluntariado con comunidades en Bogotá.

¿Por qué? No sé, no lo tengo claro, pero supongo que era porque se merecía su post completo y único. 
Empecemos.


Julio 2011: A Techo llegué cuando aún era UTPMP, en julio de 2011 (¿o junio?) y sin saber de la organización y por ayudar a Luna, fui a apoyar la Colecta Nacional de ese año en un punto al norte de Bogotá. Sí, Luna me arrastró esa vez y no, no me enamoré inmediatamente ni nada. Según un tipo en un carro que me dio $20 mil pesos, fueron mis ojos los que lo convencieron de donar y pues... sí, me vendí para reunir dinero jaja así que acepté lo que dijeran ese día con tal de recaudar lo que se quería para las construcciones que venían en agosto. (No supero lo de ese tipo, Luna, jajaja) En fin. Ahí no empezó todo, simplemente me inscribí para ser parte de la Colecta y ya.

Septiembre 2011: Estaba en la segunda fase de un taller de liderazgo y coaching que tomé en agosto y nos pedían trabajar en todas las áreas de nuestra vida, entre esas Comunidad. Como todos en ese grupo, entré en pánico porque no tenía idea cómo trabajar en esa área y me apoyé en uno de los tantos boletines que Techo empezó a enviar a mi correo desde mi inscripción a la colecta. Justo recibí uno en el que hablaban de una especie de venta de garaje o algo así en un barrio Altos del Pino al sur de la ciudad (muy al lado de Soacha, municipio vecino de Bogotá) y simplemente me decidí a ir un domingo porque "era la tarea". Di la vuelta más estúpida en Transmilenio y me aventuré una hora más en bus hasta llegar al dichoso barrio. Fui sola, no conocía a nadie pero me arriesgué a hacer la tarea completa. Allí hablé con mucha gente y muchos niños, me dieron almuerzo como para tres días (no miento) y compré unos aretes de esa feria hechos por alguien de la comunidad porque sí. Hablé con Diego, un estudiante de ingeniería de la U. Nacional y quien coordinaba el plan educación en el momento. Cuando le dije que estudiaba la licenciatura en lenguas me dijo sin dudar que necesitaban a alguien que supiera de pedagogía y lenguaje allá porque tenían varios casos que manejar y entre ingenieros, arquitectos y abogados no sabían cómo manejarlo. Todo ese domingo me enamoró de la comunidad y sin dudar le dije a Diego que sí, que contara conmigo el siguiente fin de semana.



Octubre 2011 a junio 2012: Empecé a asistir al plan Educación de Techo en Altos del Pino todos los sábados que me fue posible. Cada fin de semana salía más enamorada de los niños, de la gente, de la líder comunitaria (Nohora, aquí la pueden ver siendo ella) y de todo. No digo que todo fuera alegría. Muchas veces lloré por ver tanta indiferencia, tanto dolor, tanta violencia... pero sentía que debía hacer algo, por más pequeño que fuera. Sentí una responsabilidad grande por todos allá y aunque a mí misma me faltara el dinero para tomar los cuatro o cinco buses para llegar al barrio, no me importaba. Empezaron a surgir muchas ideas y Diego, uf, qué les digo, lo de pedagogo lo tiene en la sangre aunque lo suyo fuera la ingeniería también. Con él salieron muchas ideas para fortalecer el plan de educación y él me empoderó para creer en todo eso. Fue tan así que para febrero, cuando la universidad no lo dejó a él asistir con la misma frecuencia de antes, sin dudarlo me cedió a mí la coordinación del plan en el barrio. Empecé entonces a liderar el proyecto y a hacerme cargo, aunque no me lo creyera.


Asistimos incluso a pequeños eventos fuera del barrio, como el Mundialito que se organizaba para mitad de año. Ya ni recuerdo si ese año ganamos o no (seguro no, porque no recuerdo, jaja) pero sé que de gritar tanto por los niños, perdí la voz al día siguiente.


En ese barrio conocí gente extraordinaria y niños maravillosos, como Thalia, de esta foto. No eran historias sencillas. Por ejemplo ella, tenía 12 años y estaba en segundo de primaria. No sabía leer y aún le costaba reconocer ciertas letras. Era pilísima y hablaba mucho. La consentía mucho porque sentía tanto amor de su parte. No se imaginan. Y sobretodo uno quiere protegerlos de todo lo que se ve alrededor, de los embarazos desde los 13, de las violaciones, de los golpes... De alguna manera uno quiere hacer algo, como sea. No sólo hacer que lean y sumen bien.


Julio 2012 a Diciembre 2013: Las dos coordinadoras del plan educación general de todo Bogotá tuvieron que irse por la universidad (todos éramos niños en la universidad, unos ya terminando, otros empezando) y las vacantes quedaron abiertas. No sé cómo pero me animé un montón a postularme para coordinar todo el plan. Para quienes me conocen sabrán que mis problemas de autoestima no ayudan mucho y recuerdo que para la entrevista del plan lloré antes porque me sentí incapaz de hacerlo. Para sorpresa mía la entrevista era sólo una "formalidad" porque desde antes ya me habían elegido para quedarme con el cargo. Tampoco lo creí pero lo asumí. Traté de seguir subiendo a Altos del Pino pero no siempre lo pude hacer, el trabajo en la coordinación implicaba más cosas desde "oficina". Y desde ahí, sinceramente empecé a tener mis rayes con la gente de la organización. ¿Por qué?, porque Techo también era un club social y mucha gente iba para la foto, para hacer amigos y conseguir pareja. Así, sin más. Y mi co-coordinadora (que era nueva) iba también con esos planes. A veces discutíamos mucho porque nuestros ideales diferían mucho, o ella cuadraba cosas con otros planes sin consultar conmigo, simplemente porque andaba haciendo amigos. Y sí, así la cosa. Hasta correos y conversaciones incómodas tuve que leer desde el correo institucional que manejábamos. La pelea con ella a veces era muy seria. En fin, se fue ella a los 6 o 7 meses y empecé el trabajo con un biólogo de la Nacho. Camilo querido. Con él nos entendimos muy bien y aportó tanto. Desde la coordinación tuve muchas más ideas, cambiamos el plan un montón, hablamos con otros países para ver si podíamos hacer los cambios allá también. No entraré en detalles pero amé todo lo que pasó ahí, incluso todo lo que odié en su momento. (¡Y cómo no decir que conocí a Daniel allá!)

Para el segundo semestre del 2013 ya me había ido de la casa y sabía que para el 2014 se venía mi práctica pedagógica y monografía de grado así que me ausente un poco hasta que tuve que decirle adiós en diciembre a la organización. Eso sí lo escribí aquí.


Construcciones: Techo es reconocido por sus construcciones más que por los planes que maneja dentro de los barrios que interviene. Del tiempo que estuve allí sólo estuve en dos construcciones, y aprendí que me gusta martillar. Jaja. Aprendí también a dejar de lado muchísimos miedos (soñaba todo el tiempo que mataba a alguien con las herramientas) y sobretodo a dejar el cansancio físico para lograr un objetivo. Conocer las historias de las familias y hacer parte de un techo que los va a proteger al menos por un tiempo fue también significativo para mí.




 Hasta vencer el miedo a los espacios pequeños para no retrasar la construcción...

En fin, Techo marcó una parte de mi grandísima y hace parte de mí, de lo que soy ahora. Después de escribir tanto, ahora sí tengo claro el porqué no hablo tanto de ello y porque pareciera que no fuera importante. Sobre eso hablaré en la segunda parte de este post porque ya está muy largo y qué mamera.






28.1.17

When I was...

No sé cómo empezar este post. Nace porque después de un buen tiempo sentí que podía leer esto, lo hice y ahora estoy temblando. Para mí este tema es crítico y me lo tomo personal porque lo es, porque me pasó y por mucho tiempo.

No viene al caso escribir cómo, por qué o cuándo me sucedió, me sentí muy identificada con esa historia porque cosas similares me pasaron y el silencio es espantoso. El asco que viene después y el horror, ni para qué lo digo.

Si me preguntan si soy feminista digo sí. Incluso cuando sean hombres los que me pregunten y juren hasta los huesos que los odio, porque "eso hacen las feministas". Lo soy por múltiples razones, por mis historias y por este Ted talk con Chimamanda Ngozi Adichie. Todos, incluso los hombres deberían ser feministas, porque ellos también están presionados a seguir roles y patrones culos de género impuestos por who knows who.

En fin, estoy en shock por lo que leí sobretodo porque odio el puto victimismo en el que vivimos pero sobretodo detesto que la víctima sea siempre la culpable. En todo. Es ridículo que vivamos en una sociedad en donde te roban la bici, el celular, la dignidad y es tu pinche culpa. Por "salir en bici y no en otro medio, por sacar el celular en la calle, por ser persona y vivirrrr". ¿No son argumentos muy estúpidos?  Esta semana a una estudiante que quiero le robaron mucho dinero de su locker y la respuesta de la directora de primaria fue: ¿quién te manda a traer tanto dinero acá?

¿PERDÓN?

Esta semana alguien tuvo un acercamiento bastante "fuerte" hacia mí y lo que más me dejó pensando fue que me reenviara una foto que publiqué mía en el pole, haciendo una figura después de mucho tiempo de esfuerzo. Me hace preguntarme: ¿soy yo, estoy dando señales al aire, insinuando quién sabe qué para qué me caigan (o busquen algo conmigo)?  Y me doy cuenta que estoy jugando el mismo juego de culparme, de decir que si alguien se insinúa es por mi culpa, porque yo lo provoqué, porque quién me manda a mí subir esas fotos "tan provocativas", quién me manda a mí mostrar tanta piel... y vuelve y juega.

Es automático caer en ese juego tan sucio y más si lo haces inconsciente y te dices a ti mismo: "sí, quién me manda a..., es mi culpa". Culpa y pecado son dos de las palabras que más odio del español por todo lo que conlleva y el peso que no hace cargar sin necesidad. Cuando se asumen las cosas con responsabilidad, la vida toma otro giro y creo que en cierto punto cuando asumí esos hechos con responsabilidad y no con culpa, no volvieron a suceder.

Sinceramente no sabría cómo decirle a una víctima de violación que asuma ese hecho con responsabilidad y no con culpa, he visto lo difícil que es, he visto cómo se sufre, pero es necesario.

Y ahora no sé cómo terminar este post, se me vuelve muy emocional y no puedo escribir más porque aún me duele todo esto, porque aún tengo una niña interna herida con tanto machismo y tanta injusticia. Se me hace a veces imposible controlarla y evitar que llore.

12.5.15

Petit à petit...

El mejor regalo de cumpleaños que pude darme en marzo fue el divorciarme de mi depresión. No fue fácil, y algunos días tuve fuertes recaídas, lloré un montón y me sentí horrible. Otros días volví a nacer y reconocí que cada amanecer es simplemente una nueva oportunidad.


Lo hice público, como si eso bastara para comprometerme con algo que necesitaba con urgencia. Y sirvió, no sólo porque muchas veces no me creo lo que la gente puede decirme, el ejercicio sirvió para aceptarlo. Soy tantas versiones, soy lo peor y soy lo mejor. Sin embargo, ya me estaba cansando de escuchar aquella voz que sólo hablaba de lo peor.

Ahora dos meses después siento una gran diferencia, y respiro en paz. Decía uno de los artículos que leí que me hizo llorar tanto: "The energy I spent panicking that I was sad could have been better spent on coping with sadness." No podía llorar sobre la leche derramada, sé que pasó mucho tiempo donde odié tanta tristeza a mi alrededor, pero al menos aprendí a leerlo, a entenderlo y a darle la bienvenida. ¿Por qué sólo invitar a la alegría a pasar por la puerta principal?, ¿por qué esperar a que la tristeza llame tanto la atención por entrar que rompe tus ventanas, daña las chapas de tus puertas y ensucia todas tus paredes? 



Recuerdo que iba a renunciar a mi carrera y no quería terminar la monografía. Ayer, fuí aprobada para sustentarla y debo hacerle pocas modificaciones (aunque todavía me dé flojera escribir en inglés académico), y son tan pocas que todavía no puedo creer que lo haya logrado. Y claro, la frase que me acompañó estos meses: "poco a poco el pájaro hace su nido".

Todavía siento tanto miedo pasear por todo mi cuerpo. Pero lo vivo en paz, lo dejo ser. Vamos a ver que trae la vida, petit à petit.

26.2.15

Do something. Do anything.

Me he sentido deprimida. Y sí, ése es el adjetivo. Claro, muy triste... pero demasiado triste. Tan triste que no he sabido que hacer con mi tristeza. Tan frustrada que de onces como pan con frustración, y tan decepcionada de mí misma que me he empezado a odiar un poco.

Sí, todo eso ha pasado en este año tan maravilloso, donde apenas y se va a acabar el segundo mes. Sé que en algún otro punto de mi vida me habría matado, porque nada aparentemente tiene sentido para mí. Pero resulta que en algún momento de mi vida logré partirme en dos, en una yo que puede observar todo esto con amor y paciencia y esperar a que ese otro yo destructivo, odioso y triste pueda irse o matarse de una vez.

Sé que necesito una muerte metafórica, urgente, pronto. Pero también rápida. Siento que llevo muriendo desde enero y todavía no he muerto y vuelto a nacer. Necesito que sea rápida, y que esta vez, por entre todas las veces, sea definitiva. Quiero dejar morir esa parte de mí que quiere estar muerta, y empezar a vivir con esa parte de mí que quiere estar viva. 

Así de simple.

I wanna start doing something, doing anything.




16.1.15

No subestimar este post tan largo sería genial.

Era el año 2008. La Tonta era mi novia y recuerdo que ella siempre decía que yo la subestimaba. Nunca le entendí. Siempre le pregunté. No me decía por qué.

Lo que sí sé es que la palabra subestimar se quedó grabada en mi cabeza, porque no la entendía, de verdad que no. No podía entender cómo una persona puede sub-estimar a alguien. Eso no era posible para mí, aunque en la lengua existiera una palabra para describir dicha acción.

Y simplemente bastó ver qué discurso mental tenía sobre mí para aquella época (saliendo del colegio y esperando a entrar a la universidad) para reconocer que sí, la palabra existía por una razón y que, de todas las personas de mi vida, la persona que yo más subestimaba en este mundo claramente era yo misma. Por eso nunca le entendí a la Tonta, porque ella estaba en un nivel más alto de valor y estima para mí, que yo misma.

Me dolió mucho, muchísimo darme cuenta de eso porque la verdad, desde hacía muchos años atrás me había hecho una promesa silenciosa de nunca pensar sobre mi autoestima. No era fácil para mí asimilar que mi autoestima no era baja, sino nula. Y lo que me enloqueció más fue tratar de entender por qué era así, qué había pasado en mi vida, qué estaba pasando y porque yo no me valoraba ni siquiera un poquito.

De tanto que lo pensé empecé a ver las cosas más claras, y entendí por ejemplo, el porqué de mi dependencia emocional hacia mis amigas. Las necesitaba para que me dijeran lo que yo no era capaz de decirme a mí misma, y necesitaba tener a alguien externo que me dijera lo especial, lo chévere que yo era, porque eso no podía hacerlo yo misma. No era fácil mirarme al espejo y reconocer a la persona que tenía al frente como alguien que podría valer la pena. Por eso dependía de otros.

Entendí muchas cosas, dolorosas por cierto, pero me propuse a cambiar por mi bien, porque la gente va y viene, porque la gente un día te dice que eres lo mejor y no puede vivir sin ti, y next thing you know, lograron vivir sin ti porque encontraron a alguien mejor. Porque un día te decían lo maravillosa que eras y al siguiente te decían lo detestable y miserable que eras también.

Cuando entendí eso, volví a hacerme una promesa real, no silenciosa, de valorarme, no porque tuviera que hacerlo, porque qué mal se veía no tener autoestima, NO, lo hice porque lo necesitaba más que nada en el mundo. Porque me dolía no creermelas, no quererme, no valorarme. Y cuando te das cuenta que no estás valorando tu vida, o te matas o haces algo para cambiar las cosas. Yo me propuse honrar mi vida, matarme ya no era una opción.

Cada día es un nuevo día para aprender a valorarme, a quererme y honrar lo que soy y lo que hago. Por eso, créanme que me dolió entrar a trabajar este martes y darme cuenta que aún falta, que el camino es largo. Estaba en un auditorio lleno de físicos, químicos, biólogos, literarios berracos, estudiados, capaces de darlo todo, y yo, con mi disciplina también encima como ellos, con un plus porque estudié pedagogía, didáctica y demás, me sentí menos. Sentí que no debía estar ahí aún, que no era mi turno, que... miles de cosas. Llegó un punto en que no sabía si era alguien dentro de mi cabeza saboteándome la alegría de estar allí, de pertenecer a ese grupo, de honrar mis cinco años en la universidad, mi disciplina, mi carrera, mis sueños. Puta, me odié un poquito por pensar tantas cosas.

Mi hermano, otro de los físicos, estaba allí porque hace parte del grupo docente líder. Me dijo: "Se siente muy intimidante estar al frente de ellos [los físicos], hay mucha arrogancia y prepotencia porque ellos han hecho muchas cosas, y me cuesta no sentir eso, pero si estoy acá es por algo, ¿sí o no?" Cuando él me dijo eso no pude evitar pensar que tal vez, él sentía lo mismo que yo, que tal vez en algún punto se sintió subestimado también. Y tal vez, como ya lo escribí aquí, a los dos, esa falta de reconocimiento nos afectó en el autoestima. Y voilà, tal vez ni sea cierto y yo pienso mucho y me vuelvo una análitica supremamente jarta... pero tal vez sí, ¿por qué putas no, eh?

Al menos volví a atar otros dos nudos, y me doy cuenta que mi autoestima y reconocimiento definitivamente van de la mano. Y dioooooos, cómo los necesito. 

Ahora, tengo claro otro propósito para este 2015. 
   

5.1.15

Ayer fuimos al mercado de las pulgas.

Es una maravilla cuando empiezas a ver el valor que tienen las cosas, no importa incluso si aprendiste su valor cuando ya no las tuviste cerca. Yo, por ejemplo, aprendí a valorar mis fines de semana. 

Desde abril del 2014 empecé a trabajar en un lugar de retail sábados, domingos y festivos, sí, aquellos días de la semana dedicados a descansar fueron mis días de trabajo. Claro, al inicio fue difícil. Me dolían las piernas porque no estaba para nada acostumbrada a estar tanto tiempo de pie, y llegaba a casa los domingos cansadísima deseando dormir hasta el siguiente fin de semana. Pero nunca fue así. Tuve que aprender a equilibrar tanto tiempo libre entre semana, durante la universidad y su ajetreo. Tuve que aprender a dejar que el fin de semana pasara, a no estresarme tanto y a llegar los domingos a terminar trabajos para, claro, el lunes siguiente. (Me cuesta aún organizar b-i-e-n mi tiempo)

De todas formas pasó el primer semestre del año y el siguiente fue mucho más ligero, me divertí más en el trabajo aunque se volviera un poco una tortura por la llegada de nuevos jefes. En fin, ahora que tuve la oportunidad de renunciar para empezar a trabajar en mi verdadero campo laboral (soy profesora de inglés, yeah!) tuve mi primer fin de semana libre.

Sí, tuve mi primer fin de semana libre (l-i-b-r-e) en nueve meses, y tuve que disfrutarlo. Tenía muchas ganas de ir al mercado de las pulgas y ayer fuimos, no sin antes hacer un recorrido en la ciclovía por rutas que no conocía (shame on me) y conociendo un nuevo lugar de donuts en Bogotá, Krispy Kreme. Son deliciosas, caí en sus redes. 

En fin, ayer fuimos al mercado de las pulgas y hubo tantas cosas que nos recordaron nuestra infancia, demasiadas, incluso no esas tan obvias como awww mira a Mufasa! o algo así. Chico Calvin por ejemplo encontró un carrito del tamaño de un borrador con el que él recordó que jugaba cuando era pequeño, que podía desarmar, quitarle las rueditas (me lo mostró como tres veces de lo maravillado que estaba) y sin más, lo alegró mucho.

Después de esa visita le encuentro valor a mis fines de semana, pero también a mi adultez. Sé que mi infancia es una de mis mejores etapas de la vida, pero sé que niña no soy. No del todo. Soy grande, pienso un poco más que cuando era peque, y en definitiva a veces me cuesta imaginar que una escoba es un caballo para galopar. Aún así, me quiero dar el lujo de valorar mi adultez, esta étapa de libertad, donde no dependo de mis padres para salir segura a la calle, donde puedo elegir que la escoba sea más que un caballo, y tal vez se convierta en una nave interespacial YWZ7000, donde puedo permitirme soñar y aparte, cumplir mis sueños.

No quiero valorar mi adultez cuando ya se haya ido y sea muy tarde, porque sé que esa es mi historia con mi infancia. Yo también la valoré cuando ya no la tuve, por querer correr a ser grande. El 2015 empieza con mis mayores responsabilidades como adulta, y pienso disfrutar el recorrido. ¡Venga, 2015, voy a por ti!

(estoy viendo videos españoletes y coño que se me han quedado cosas, joder)

16.9.14

Reconocimiento

Yo hablo hasta con los celadores, y no es que hable mucho, es una manera de decirlo, yo más bien escucho hasta a los celadores. En fin, simpatizo incluso más con la gente que trabaja en el aseo, en la seguridad que con mis compañeros de trabajo como tal. No los entiendo o me aburren muy rápido. Y estando en una charla con Carlitos, como le decimos de cariño al señor del aseo en mi trabajo, resultamos hablando del estudio. Él quiso saber qué hacía yo entre semana mientras no trabajaba allí, los fines de semana. Le conté sobre mi universidad, mi carrera y el semestre. Se sorprendió muchísimo al saber que ya estoy en noveno semestre, apenas a un semestre de terminar y graduarme como profesional. 

Y dijo algo que me dolió mucho y traté de disimular: "Sus papás deben estar muy orgullosos de usted, ¿no?"

Sólo le respondí que tal vez, como si eso fuera a romper la conversación, y no me percaté que eso iba a avivar la charla. "Claro que sí, sus papás deben estar orgullosos de tener una niña como usted, tan inteligente y tan juiciosa"... y eso, porque también le conté que estaba becada. Estoy, dammit.

Me dolió mucho, porque la verdad no voy por la vida pensando en qué piensan mis papás de mí. Al menos hace ya más de un año que no. Y es que la verdad no sé si estén orgullosos, y lo único que puedo pensar es que tal vez no. 

Hace un buen tiempo me di cuenta que pasé también un buen tiempo de mi vida tratando de agradarle a mis padres, y no me malinterpreten, no es que yo les caiga mal y tengamos una relación del demonio. Simplemente pasa que en mi casa no hay reconocimiento. Nunca, en la vida.

Sé con seguridad que no sé si mis papás están o no orgullosos de mí. No es algo que se diga en mi casa (la de mis padres, pues) en cada conversación. Al contrario, creo que siempre sentí una hostilidad y una lejanía con ellos, mis padres y mis hermanos. 

Y no fui una mala niña al crecer. Cuando estaba en la escuela fui de las mejores estudiantes, me portaba bien y de hecho, mantenía todo el tiempo en casa, porque jugaba sola. Al crecer y entrar al bachillerato dejé de ser la mejor estudiante (según las notas) pero no causé problemas (excepto en décimo cuando me suspendieron por cinco días y casi pierdo tres materias)... y ni con eso tuve muchos problemas con mis papás. Simplemente la vida se volvió muy rutinaria, y pasar los años en limpio era normal, y tener quince años y no estar embarazada como el resto de "mis amigas" también era normal. No tener novio, no salir a fiestas y andar encerrada en mi cuarto también eran de lo más normal.

Recuerdo que cuando tenía trece años escribí una carta sobre quién era mi madre y lo que representaba ella para mí y gané un premio de Samsung. Que digo un premio, gané muchos. Mi carta quedó entre las cuatro finalistas a nivel nacional. Y eso que escribí la carta de afán porque en ese tiempo solo había un computador en mi casa y mi hermano Alejo estaba terminando la tesis de su carrera. Recuerdo que hasta la gente del barrio estaba feliz, y todo fue muy bello y blablabla, y que por la ventana que conectaba el corredor con la sala de esa casa, mi papá le dijo a mi mamá algo como: "Tenemos una excelente hija, qué orgullo". Yo me derretí con esa afirmación, y ellos dos se abrazaron orgullosos por haber hecho el amor catorce años antes y procrearme a mí, supongo. Yo me sentí bien por haber nacido. Pero eso fue, una demostración de cariño que me llegó por mera casualidad. Mera.

No sé si para sentir un verdadero reconocimiento se necesitaba ser más de lo que fui y lo que soy. Tal vez no ser de las mejores estudiantes de la escuela, sino LA mejor. Tal vez no haberme deprimido como lo hice en bachillerato y haber sido LA mejor estudiante. Tal vez no ser tan tonta de sacar el puesto 29 en el icfes y no el, segundo, como mi ex, que aparte de todo también entró a la Nacho. O el primer puesto, como esa ñoña sin vida social de mi colegio, que aparte de todo ganó beca para estudiar una ingeniería en Los Andes. Porque yo, de bruta, no quería eso y apenas quedé en el puesto 29... y qué demonios, nadie celebrará eso, lo importante es que no quedé en el 420 como otra compañera o algo así. ¿Verdad?

Luego llegó la universidad. Tampoco fui fiestera o entré a fumar marihuana con mis compañeros cada viernes. No es que eso necesitara reconocimiento, pero al menos no me metí en problemas... and so on, and on, and on. Y aparte de todo, y como si no fuera suficiente, en quinto semestre me becaron, evitándome pagar la matrícula por lo que me quedara de carrera disque por ser el mejor promedio de mi cohorte. Reconocimiento que la universidad otorga desde el cuarto semestre. Recuerdo que le agradecí tanto a la vida no haber cancelado esas dos materias que iba a cancelar cuando entramos en paro, allá en el 2011. Pero también recuerdo que no pude reconocermelo a mí misma, y a los únicos que les conté fue a Chico Calvin y a mi mamá. De resto lo mantuve como un gran secreto, porque muy dentro de mí sentí que no me lo merecía y que tal vez era un error y era para otra con la misma cédula y código. Tal vez. Y recuerdo también estar en un mal tiempo con mi papá y contarle, cuatro días después, que había ganado una beca y que él me respondiera algo como: "Sí me di cuenta porque encontré el papel, la felicito" y yo sólo pude preguntar cómo "encontró" el papel si estaba dentro de mi folder tapado de miles de hojas y él dijo que entró a mi cuarto a buscar cosas, y me sentí violada en mi privacidad y volví a cerrar mi cuarto con seguro. Y me sentí tonta por esperar algo que me hiciera creer que la beca sí era para mí.

...

Lo que sí no puedo dejar de pensar es lo tanto que ese reconocimiento ha podido afectar mi vida. Un día necesité el escáner en casa, así que lo saqué del cuarto de mi bro para el mío, y allí encontré un papel, escrito por él que hablaba del reconocimiento. Decía algo como el poco reconocimiento que él recibió de pequeño, y aún no recibe. Decía que sus padres (nuestros padres) no lo reconocían, porque la cultura y el lugar de donde venían mis padres no les había generado (tal vez) un ambiente de reconocimiento de logros, sino de fracasos. En donde no habían te quieros ni te amos, sino regaños, castigos y mucho dolor. Lo que llevo a que tal vez su vida (y la nuestra) no estuviera llena de reconocimientos, te quieros y te amos, porque la pena y simplemente la falta de costumbre no dejaban. 

Ese papel todavía da vueltas en mi cabeza, y pegó fuerte cuando Carlitos me dijo eso. Carlitos me reconoció, aunque no me conoce. Me dio pena y mucha vergüenza, porque no sé aceptar reconocimientos, así los merezca. Porque tampoco sé si mis papás están orgullosos de mí, y porque aunque una parte de mi quiere saberlo, quiere escucharlo... otra parte de mí, más que nada en este mundo, necesita sentirse orgullosa de sí misma. Valorar cada cosa que hago, por muy chiquita que sea. Aunque ya no sea la niña juiciosa del colegio, siga sin farrear tanto pero sí consuma marihuana, porque entre una cosa y otra, solo espero ser feliz con cada cosa que sea y haga. 

Sentirme orgullosa en la rutina y en lo grandioso. 

3.3.12

3. La otra


Se murió porque ella quiso;
no la mató Dios
ni el Destino.
Volvió una tarde a su casa
y dijo con voz eléctrica,
por teléfono, a su sombra:
«¡Quiero morirme,
pero sin estar en la cama,
ni que venga el médico,
ni nada! ¡Tú cállate!»
¡Qué silbidos de venenos
candidatos se sentían!
Las pistolas en bandadas
cruzaban sobre alas negras
 por delante del balcón.
Daban miedo los collares
de tanto que se estrecharon.
Pero no. Morirse quería ella.
Se murió a las cuatro y media
del gran reloj de la sala,
a las cuatro y veinticinco
de su reloj de pulsera.
 Nadie lo notó. Su traje
seguía lleno de ella,
en pie, sobre sus zapatos,
hasta las sonrisas frescas
arriba en los labios. Todos
la vieron ir y venir,
como siempre.
No se le mudó la voz,
hacía la misma vida
de siempre.
Cumplió diecinueve años
en marzo siguiente: «Está
más hermosa cada día»,
dijeron en ediciones
especiales los periódicos.
La heredera sombra cómplice
 prueba rosa, azul o negra,
en playas, nieves y alfombras,
los engaños prolongaba.

Pedro Salinas. (1931) En: Fábula y Signo. 


Nada es casualidad, y por alguna razón tuve que hacer una exposición sobre el señor Salinas, por alguna razón soy tan jodidamente curiosa y no me aguanté leer sólo un libro de poesía de él y me encontré con este poema que, por todito lo que ha pasado en estos últimos meses, fuck, coincide con esa pequeña muerte que tuve en Septiembre (y que no quise escribir en los post de Año 11, 12 meses) la única diferencia es que, ni mi sombra ni yo hemos muerto (porque soy hasta bien teórica y algunas teorías literarias no me dejarían por ahí, sin sombra, ni siquiera el psicoanálisis) Mi sombra está, pero ya no es protagonista, y mi mundo adquiere colores y deja de ser tan blanco y negro.

Feliz cumpleaños # nueve a mí :)


10.11.11

One Picture of yourself.


Hola, me llamo Lydia. Sí, mi nombre es otro, pero me llamo y me llaman así.
Me gusta el morado, a veces tengo las uñas largas pintadas.
La foto, verá, fue tomada en marzo de 2O1O, cuando la enfermera era mi novia. ¿Recuerdan esos tiempos?, yo tampoco, duramos muy poco, jaja.

Tenía el cabello largo, crespo, negro y me maquillaba.
Ahora tengo el cabello largo, crespo, rojo y no me maquillo.
Sí, todavía me gusta el morado, las uñas las tengo cortas pero todavía pintadas.
Sí, todavía saco la lengua en las fotos y hago caras extrañas. La que tengo no me basta.
Y sí, tengo algo con fotografiar mi cara a medias...


Con amor, su servidora,


Lyds Marie.

5.11.11

"So it's not going to be easy. It's going to be really hard. And we're going to have to work at this every day. But I want to do that because I want you. I want all of you, forever, every day."
— The Notebook. 

O7.O7.11

4.11.11

Seven wants.


  1. Tus palabras, tu sentir. Tú.
  2. Diciembre. Aquí. Ya.
  3. Saldar mis deudas y ya.
  4. Terminar mi carrera.
  5. Estar mejor que bien en mi casa.
  6. La relación que me merezco.
  7. Un abraaaaaaazo de la Conejita. 

16.8.11

1+1= 3

Tengo un cuestionario de aptitudes dando vueltas por mi cuarto que me dieron en el 2OO5 y ahora que lo encontré lo resolví de nuevo a ver qué tan actualizado estaba. Debo decir que no mucho y ahora se ve así.

So, el orden de mis aptitudes en esta jocosa vida es el siguiente:

  1. Verbal - Ejecutiva.
  2. Musical - Social.
  3. Práctica - Mecánica.
  4. Trabajo de oficina.
  5. Artes plásticas - Destreza manual.
  6. Científica.
  7. Númerica.
Sí, no me quejo. Según el coso ese soy muy buena escribiendo, creando narraciones y cuentos cortos. Soy una muy buena líder y puedo manejar grupos. ¿Le escuché mi carrera? La aptitud numérica no me sorprende, sumar no se me olvida porque lo hago seguido cada vez que compro algo, pero si no...

Nada que hacer, soy letras y ... no sé qué sería lo otro.

8.7.11

Day three of something on Tumblr: 8 ways to win your heart.

1. Being half evil and half good.
2. Making me laugh.
3. Having a little part of your childhood on your back. In other words, if you want to win my heart you cannot forget you were a child. You can be childish sometimes.
4. Keeping a conversation going on with interesting topics about… nothing.
5. Getting my fucking sarcasms.
6. Being huggable and kissable.
7. Knowing things I don’t know and being able to teach me something.
8. Being truly yourself all the time around me.

6.7.11

Cosas que me hacen el día: (2)

  1. Ponerme los audífonos y escuchar My Chemical Romance gritarme: Think happy thoughts!
  2. Abrazar a mi mamá cuando llega del trabajo y sentir los diferentes aromas con los que trabajó.
  3. Reír por estupideces.
  4. Hablar en inglés. Y que cuando me convenga, me entiendan.
  5. Escuchar la risa de Maga.
  6. Besar.
  7. Besar con ganas de que el beso sea más que un beso.
  8. Leer algún libro que tengo pendiente.
  9. Escuchar todos los CDs de Tegan and Sara.
  10. Llorar con un libro o una película.

18.6.11

Cosas que me hacen el día:

  1. Escuchar Armistice y Lisztomania.
  2. Quitarme los zapatos después de caminar mucho.
  3. Caminar mucho.
  4. Hablar chistoso con los retenedores.
  5. Empezar el día con una buena ducha.
  6. Encontrar mi primera Barbie y ver que le hice un corte butch. 
  7. Llegar a casa y encontrar mi cuarto organizado.
  8. Tomar té caliente.
  9. Dormir bajo las estrellitas de mi cuarto.
  10. Escuchar a Maga.

11.6.11

(4) Confieso que:

  • Odio que me quieran cambiar.
  • Me hago odiar fácilmente por las mujeres "standard".
  • Quiero ir a Coachella.
  • Inclúyele una final de la Champions League y Mundial.
  • Y eso del fútbol me encantaría hacerlo con mi papá.
  • Me incomoda que mi hermano crea que su novia me gusta. ¿Cómo le explico que NO?
  • Quiero golpear a una amiga por homofóbica. Jajaja, eso suena chévere (lo de golpear, claro)
  • Él y yo nunca superaremos ese beso lo cual hace que hablar sea cada vez más chistoso :D -No Regrets, by the way-
  • Amé este semestre académicamente, pero lo que se dice relaciones interpersonales... *nods in disapproval* 
  •  
  • Me pica, me pica, me pica recordar que hace un año lloré por ella. Bon, j'étais une stupide.
  • Me pica tener tantas cosas en la cabeza que me impiden meditar. Why, why, why?
  • Pasé toda una mañana hablando de sexo lésbico con una amiga en inglés. No, no regrets at all, was funny as hell.
  • Me duele en el alma saber que ella es tan mediocre. Como amiga, me duele.
  • No recuerdo por qué este blog se llama Hoy No Quiero... ¿Caprichosa al ataque?
  • Me enamoré de nuevo de Lady Gaga, y ahora no tengo a nadie que se aguante esa obsesión (Carajo, a veces odio extrañarla tanto)
  • Me dí cuenta que hay muchísimas más lesbianas en el baloncesto que en el Volley. So, confieso que me dieron ganas de cambiar de deporte. Jajaja. (Pinche Luna, tenías razón)
  • Dejé de hablar mexicano porque se tomaron las expresiones. Pinche gente ¬¬
  • Soñé con un trío. Me sorprende la facilidad que tiene una amiga para quitarse la ropa en sueños como en la vida real. (Jaja, tan mala)
  • Hablando de tríos, qué incómodo es que te incluyan en uno sin tu autorización (en la vida real, claro)
  • La palabra 'Coger' siempre me hará pensar en la Tonta, siempre.
  • Quiero dejar de ser tan desconfiada.
  • La flaca de Crítica es muy linda *_* pero no me gusta que parezca anoréxica.
  • Nada que hacer, soy la versión femenina de mi hermano y para molestar a alguien no dejo escapar n-a-d-a. So, deal with it.
  • Quiero sonreír más.
  • Hice "Confieso que" para decir esas cosas que normalmente no contaría, sin embargo dejo muchas cosas por fuera. Ni uds ni yo queremos saberlas.
  • Soy mental y físicamente incapaz de pedir dinero en mi casa. No sé si es bueno o malo. Me acostumbré a ser independientemente independiente.
  • Amo eso de repetir palabras.
  • Soy una inmadura por no hablarle, pero es que no me atrevo a dañar mi paz mental por decirle Hola.
  • ¿Sabes lo mucho que te extraño, Maga? Tal vez no, porque no he podido decirtelo sin que se me corte la voz o sin tener ese "soy una consentida" mood. 
  • Tal vez tampoco te he dicho que mi cama también te extraña.
  • Turururururan. El bajo en esa canción no debería sonar después de lo que acabo de escribir. Tengo un "problema" con los sonidos graves. Es un problema grave :D
  • Lastimosamente a muchos hombres lo único que les falta para que me gusten mucho mucho es que sean mujeres.
  • C'est vrai.
  • Yo soy muy mamona, no sé por qué hay gente que me aguanta, en serio.
  • Estoy tan bien con mi papá que me da un no-sé-qué de decirle: I'm gay. 
  • Me duele en el alma que mujeres tontas queden embarazadas. 
  • A veces confundo "Tonto" con "inmaduro"...
  • Me voy a drogar musicalmente. Adiós.

Empezado el 03.06.11

3.6.11

Silencio.


Cómo duelen los gritos ahogados,
son cobardes y no se atreven a salir,
no saben bajar por tu garganta
no saben subir hasta tus labios
y se aferran a tus cuerdas,
te incomodan con su peso
te duele,
duele bastante,
duele tanto que te hace llorar.
Y no sé cómo,
pero como lágrimas sí saben salir
y ya no te duele más.

13.5.11

With the lights turned on.

Llevo casi toda la tarde llorando por los álbumes que me dio por descargar. Gracias a quien me iluminó en tan maravillosa herramienta de la internet (Y digo maravillosa sin sarcasmo). Y bueno, mientras lloraba y sentía cada nervio por cada guitarra, bajo, synth y batería que escuchaba no pude evitar pensar en un post que publiqué en el otro blog en el ´O9, por allá cuando volaba con té. Debo confesar que me dan ganas de volver a escuchar estas canciones bajos los efectos del té. Muerte segura, eso sí.

En fin.

Como dijo ese futbolista: "Un sin-sabor amargo"


La primera vez que lloré y quede muda, fue con American Beauty... Aún recuerdo como quedó aplastado el cerebro de Lester Burnham en la pared.
No, esperen. Primero fue por Vincent. [él]

En ambas ocasiones lloré en silencio. Sin hacer mucho movimiento. Sólo regale unas lágrimas y ya. No con tanto escándalo como estaba acostumbrada para esos tiempos.

He llorado no sólo por películas, también por cortometrajes, canciones, paisajes...
...Aún no he llorado por una fotografía como lo hizo Bette alguna vez allá en la temporada 1.

Seh lo recuerdo ¿y qué? ... Fue simplemente hermoso.

.
.
.

¿Han llorado porque algo es totalmente mind-blowing?... O sea, ¿del put*s?

Sí no, aún no han vivido del todo.

Sí tengo pinches 16 años y les digo eso.

Es que son esos pequeños (diminutos, tal vez) momentos de tu vida en donde conoces la verdadera felicidad (y ahora que lo digo así, ok, ok no sólo por esas expresiones de arte pueden ser felices, me retracto...) en donde dices "wow, esto -coooño- esto es vida, por eso yo soy yo, por eso vivo aquí"

No sé si me hago entender, igual no importa. Soy sólo yo diciendo algo que desesperadamente quiere salir de su cabeza porque ésta está bajo los efectos de un té.

Sólo digo que son esos momentitos en donde agradeces haber sido infeliz alguna vez, no más porque sabes como se siente ser miserable y luego ser feliz.

¿Díganme si el cambio no es fantástico?

¿Cómo reconoceríamos la felicidad si no hubiera infelicidad?

Es como cuando Meredith Grey por allá en la temporada 1 de Grey's Anatomy [Já, soy bien rara (Já todo pasa en las temporadas 1)] dice al final "¿Por qué me golpeo con un martillo? Porque se siente muy bien cuando dejo de hacerlo" ["Why do I keep hitting myself with a hammer? Because it feels so good when I stop."]

Creo que sin eso, la vida sería tan aburrida. Suicidarse sería lo último en guarachas.
Habría monumentos para los suicidas.

"Los valientes que se atrevieron a terminar con su desgracia, para ellos."

Y los que nos quedamos solo seríamos una bola de pendejos y miedosos que no se matan porque
no saben que pasará luego and we love to play safe.

Pero no, los que nos quedamos, amamos saborear los malos momentos... Porque el sabor dulce de la felicidad vale todo ese sufrimiento.

"Para aquellos que no dejan de golpearse, cuando quieren una mayor recompensa"
.
.
.

Aún así, hay gente que ama sufrir en cantidades absurdas y vivir felices por nanosegundos.

Allá ellos, ¿no?

Digo la felicidad viene en sobrecitos chiquitititititos, agárralos antes de que se acaben. No importa como vengan. (Muy, "la felicidad viene en trocitos", jojo!) No, miento. Así no debería ser. En ese aspecto si soy bien hedonista. No vale la pena tanto sufrimiento por tan poco placer. Y mucho menos un poco de placer a cambio de un mayor sufrimiento... Más bien, todo a su medida. Aprender a equilibrar ambas cosas. E incluso, aprender a valorarlas.


¡Que vivan los malos momentos!

¿Cómo saber si soy feliz, si no he sufrido para lograr serlo?
04.12.09

Btw, la redacción bajo los efectos del té es fucking hilarious xD