30.4.26

Ángeles

Tuve que parar al lado del camino después de que mi zapato de ciclismo (el segundo del día) se desbaratara completamente y así tuviera que darle fin total a mi ruta de la mañana. La señora que vendía papas y yucas cocinadas que estaba ahí en esa parte del camino vio mi zapato y rápidamente saco un superglue para ayudar. A señas (porque no hablamos el idioma local) le dijimos que los zapatos ya estaban para botar. No había nada qué hacer. 

Llamamos un Tuk Tuk para poder irme a casa y mientras esperábamos, la señora me regaló papas. Porque sí. Y ahora después de una buena ducha, escribo este post comiéndome esas papas con una alegría que no podría describir. 



Yo crecí en un hogar que me enseño a desconfiar y a verle el lado negativo a todo. Lo he dicho mucho en este blog y no es una sorpresa. Creo que fue cuando conocí a la Maga que tuve mi primer encuentro con lo que yo llamo ángeles. Aquellas personas que de una u otra forma van y vienen para mostrarme que no todo es una bola de mierda. Así de sencillo. 

Recuerdo la primera vez que Maga me enseñó esto sin hacerlo explícito. Todavía no éramos novias pero claramente nos gustábamos mucho y una tarde en la que no sabíamos qué hacer pero sabíamos que queríamos pasarla juntas, caminamos alrededor de 8 kilómetros desde mi universidad hasta el centro de la ciudad. En un punto al final de nuestro recorrido un señor se acercó y nos dijo que mi maleta estaba abierta y que habían personas persiguiéndonos tratando de sacar cosas. Yo me asusté muchísimo y entré en modo desconfianza inmediatamente. Revisé con pánico a ver si alguien ya había robado algo (a ver, lo único valioso era mi billetera con dinero para regresar a casa) Obvio cerré mi maleta y quería salir huyendo de donde estábamos. Ya no me sentí segura. Ella, por otra parte, sonrió y dijo que éramos muy afortunadas de tener personas como ese señor, como mandadas por el universo para cuidarnos. 

What the fuck? ¿Que eres zorda o qué? Casi nos roban, casi morimos, casi... Ya pasaron 16 años de este episodio, así que no recuerdo sus palabras exactas pero ella argumentaba que el universo encontraba formas de cuidarnos, porque siempre hallaba la forma de mostrarnos su amor. Entiendo que una parte de mi mientras escribe esto ahora le cuesta interiorizarlo. Pero en esa época estaba TAN desesperada por un cambio en mi vida porque sabía que lo que traía de casa solo me hacía daño y me iba a matar eventualmente. Así que sí, lo que tú digas Maga, el universo nos ama, bla bla. 

Sin embargo, por más cursi que suene, ha sido ese tonto aprendizaje el que me ha ayudado a recuperar fuerzas cuando las necesito porque han habido muchos ángeles y han sido fácil de identificar una vez estoy abierta a aceptarlo. 

La primera que recuerdo que necesitaba este mensaje después de tantos años fue justo en Kazajistán. Era Abril de 2018 y ya estaba yo con la depresión recordándome que me había dado un pase para poder irme de Colombia y empezar mi vida en otro país pero que era inevitable su llegada entonces. Todo me parecía una mierda y lo que menos quería hacer era existir. Pero no sabía cómo expresar esto... En fin, que tomamos el tren de noche a Astana y nos fuimos acompañados con una señora (o Babushka). Yo no quería socializar, y obvio hacerlo también era difícil porque ella no hablaba inglés y nosotros mucho menos Ruso o Kazajo. Pero ella insistió y entre señas, y traducciones aquí y allá estuvimos "hablando" casi toda la noche. Nos hacía preguntas y se interesaba por nosotros al igual que nos contaba sobre su vida. Al caer la noche todos nos acostamos a dormir. Como era de esperarse, empecé a sentirme emocionalmente mal. La noche siempre se vuelve el escenario de pensamientos negativos e incómodos y yo sólo estaba forzando mi ser para lograr dormirme. Y de un momento sentí un alivio y un calor inexplicables. Resultó que la señora buscó más cobijas en el coche cama y me dio abrigo... tal vez como jamás en la vida mi propia abuela lo ha hecho. Fue un acto tan simple y tan cargado de significado, porque cuando un extraño puede hacerlo, siento que lo merezco. 

Tenía que pedirle una foto para recordarle.

Desde entonces he apreciado cada acto de amor por estos ángeles que se aparecen para recordarme que tal vez necesito quedarme y que me merezco el apoyo de otros. Que lo necesito. Como aquel hombre en un pueblo random de Kazajistán en el que me boté a llorar con mi bicicleta porque me sentía una mierda. Cuando este hombre se acercó a hablarme, lo hizo para recordarme que la vida valía la pena y tener a alguien haciendo esto en un inglés roto, en un ruso roto para que yo entienda, fue otro acto de amor que no pude ignorar. Ese 2018-2019 dio entrada al inicio de periodos depresivos fuertes que ya no pude contener por mí misma y que me llevaron a psicología por primera vez. 

La última vez que un Ángel se apareció fue en un vuelo de Corea del Sur a Camboya, regreso a casa, después de un fin de semana de intenso trabajo con estudiantes en un colegio de Seúl. Mi cerebro simplemente decidió que ese era el momento perfecto para recordarme lo inútil, lo basura, lo imbécil, lo ridícula que era y que tal vez lo único que merecía era morirme. Por primera vez me asusté por mi seguridad y esta vez la de otros, porque llevaba conmigo 15 estudiantes y lo único que podía pensar era que tenía que asegurarme que ellos llegaran a casa. Traté como pude de guardar las lágrimas y el dolor que estaba cargando ese día en el aeropuerto pero cada segundo me costaba más. Sólo pude soltar todo cuando por fin me sentí sola... tan sola como alguien se puede sentirse en un avión con otras 200 personas. El punto es que todos eran extraños y mis estudiantes no estaban cerca. Finalmente podía llorar lo que quería, entregarme al dolor sabiendo que no me iba a hacer daño (estaba encerrada) y que ya íbamos todos camino a casa. En algún punto entre tanto llorar por fin sentí sueño y bajé mi cabeza a la bandeja de comida. No sé cuánto tiempo pasó pero una vez más, apareció un ángel. La señora de mi derecha decidió arroparme, abrigarme y darme esa sensación de acompañamiento, tan simple y significativo. No pude llorar porque ya no tenía lágrimas, pero fue justo el acto de amor que necesitaba. Al finalizar el vuelo, la señora me abrazó y dijo algunas palabras en coreano. No tengo que saber el idioma para entender que estaba dándome el mayor aliento que un extraño podría darle a otro cuando lo ve en un momento de angustia como esa señora me tuvo que haber visto a mi. (Cabe resaltar que mostrar tantas emociones no está bien visto en las culturas asiáticas y los coreanos se ofenden e incomodan mucho con eso, lo que hizo este acto de amor muchísimo más significativo: esa señora me trató como me gustaría que mi propia madre me tratara)

Honestamente quisiera no necesitar tantos ángeles para sobrevivir, pero le agradezco a la vida por enviarlos cuando más los he necesitado. No entiendo como la vida me dio esta ridícula idea de ser una líder y también darme esta basura de salud mental que tengo para luego buscar la manera de hacer "lo mejor" con todo eso. Lo que hacen esos ángeles y la razón por la que tienen tanto impacto en mí es que me recuerdan que finalmente hay muchas que yo quiero hacer por gente que tal vez ni sabré su nombre. Hay muchas cosas que quiero hacer en educación y que personas tan random puedan ofrecer una mano me da una sensación de alivio. Ojalá lo pudiera explicar mejor. Finalmente hay tanto amor y cariño en todas partes y esperarlo de los lugares comunes (mi familia, por ejemplo) puede traer más dolor que cuando le doy la oportunidad al servicio que otra gente da incondicionalmente. 

3.2.26

Day 7

 The day this happened, I was in Kep looking at the sea thinking of how much I wanted to die and maybe I should just swim and swim until I disappeared. Or maybe I should buy more of the new pills they have in the pharmacy there and I just take all of those pills and see what could happen [to me.] I ran away from my husband at this point and I have my phone in airplane mode because 1. I don't want him to call me. I don't want to be found. 2. I don't want to google if the new medication can actually kill me or not. I shouldn't, I shouldn't, I shouldn't, and 3. I don't want to keep wondering why you don't reply. 

I promise myself I'm going to wait until sunset and make a better decision from there. I just need to breathe. It's just a fucking storm. 

I turn off airplane mode and your message gets through. I can't even be friends with you. What a fucking failure.