30.4.26

Ángeles

Tuve que parar al lado del camino después de que mi zapato de ciclismo (el segundo del día) se desbaratara completamente y así tuviera que darle fin total a mi ruta de la mañana. La señora que vendía papas y yucas cocinadas que estaba ahí en esa parte del camino vio mi zapato y rápidamente saco un superglue para ayudar. A señas (porque no hablamos el idioma local) le dijimos que los zapatos ya estaban para botar. No había nada qué hacer. 

Llamamos un Tuk Tuk para poder irme a casa y mientras esperábamos, la señora me regaló papas. Porque sí. Y ahora después de una buena ducha, escribo este post comiéndome esas papas con una alegría que no podría describir. 



Yo crecí en un hogar que me enseño a desconfiar y a verle el lado negativo a todo. Lo he dicho mucho en este blog y no es una sorpresa. Creo que fue cuando conocí a la Maga que tuve mi primer encuentro con lo que yo llamo ángeles. Aquellas personas que de una u otra forma van y vienen para mostrarme que no todo es una bola de mierda. Así de sencillo. 

Recuerdo la primera vez que Maga me enseñó esto sin hacerlo explícito. Todavía no éramos novias pero claramente nos gustábamos mucho y una tarde en la que no sabíamos qué hacer pero sabíamos que queríamos pasarla juntas, caminamos alrededor de 8 kilómetros desde mi universidad hasta el centro de la ciudad. En un punto al final de nuestro recorrido un señor se acercó y nos dijo que mi maleta estaba abierta y que habían personas persiguiéndonos tratando de sacar cosas. Yo me asusté muchísimo y entré en modo desconfianza inmediatamente. Revisé con pánico a ver si alguien ya había robado algo (a ver, lo único valioso era mi billetera con dinero para regresar a casa) Obvio cerré mi maleta y quería salir huyendo de donde estábamos. Ya no me sentí segura. Ella, por otra parte, sonrió y dijo que éramos muy afortunadas de tener personas como ese señor, como mandadas por el universo para cuidarnos. 

What the fuck? ¿Que eres zorda o qué? Casi nos roban, casi morimos, casi... Ya pasaron 16 años de este episodio, así que no recuerdo sus palabras exactas pero ella argumentaba que el universo encontraba formas de cuidarnos, porque siempre hallaba la forma de mostrarnos su amor. Entiendo que una parte de mi mientras escribe esto ahora le cuesta interiorizarlo. Pero en esa época estaba TAN desesperada por un cambio en mi vida porque sabía que lo que traía de casa solo me hacía daño y me iba a matar eventualmente. Así que sí, lo que tú digas Maga, el universo nos ama, bla bla. 

Sin embargo, por más cursi que suene, ha sido ese tonto aprendizaje el que me ha ayudado a recuperar fuerzas cuando las necesito porque han habido muchos ángeles y han sido fácil de identificar una vez estoy abierta a aceptarlo. 

La primera que recuerdo que necesitaba este mensaje después de tantos años fue justo en Kazajistán. Era Abril de 2018 y ya estaba yo con la depresión recordándome que me había dado un pase para poder irme de Colombia y empezar mi vida en otro país pero que era inevitable su llegada entonces. Todo me parecía una mierda y lo que menos quería hacer era existir. Pero no sabía cómo expresar esto... En fin, que tomamos el tren de noche a Astana y nos fuimos acompañados con una señora (o Babushka). Yo no quería socializar, y obvio hacerlo también era difícil porque ella no hablaba inglés y nosotros mucho menos Ruso o Kazajo. Pero ella insistió y entre señas, y traducciones aquí y allá estuvimos "hablando" casi toda la noche. Nos hacía preguntas y se interesaba por nosotros al igual que nos contaba sobre su vida. Al caer la noche todos nos acostamos a dormir. Como era de esperarse, empecé a sentirme emocionalmente mal. La noche siempre se vuelve el escenario de pensamientos negativos e incómodos y yo sólo estaba forzando mi ser para lograr dormirme. Y de un momento sentí un alivio y un calor inexplicables. Resultó que la señora buscó más cobijas en el coche cama y me dio abrigo... tal vez como jamás en la vida mi propia abuela lo ha hecho. Fue un acto tan simple y tan cargado de significado, porque cuando un extraño puede hacerlo, siento que lo merezco. 

Tenía que pedirle una foto para recordarle.

Desde entonces he apreciado cada acto de amor por estos ángeles que se aparecen para recordarme que tal vez necesito quedarme y que me merezco el apoyo de otros. Que lo necesito. Como aquel hombre en un pueblo random de Kazajistán en el que me boté a llorar con mi bicicleta porque me sentía una mierda. Cuando este hombre se acercó a hablarme, lo hizo para recordarme que la vida valía la pena y tener a alguien haciendo esto en un inglés roto, en un ruso roto para que yo entienda, fue otro acto de amor que no pude ignorar. Ese 2018-2019 dio entrada al inicio de periodos depresivos fuertes que ya no pude contener por mí misma y que me llevaron a psicología por primera vez. 

La última vez que un Ángel se apareció fue en un vuelo de Corea del Sur a Camboya, regreso a casa, después de un fin de semana de intenso trabajo con estudiantes en un colegio de Seúl. Mi cerebro simplemente decidió que ese era el momento perfecto para recordarme lo inútil, lo basura, lo imbécil, lo ridícula que era y que tal vez lo único que merecía era morirme. Por primera vez me asusté por mi seguridad y esta vez la de otros, porque llevaba conmigo 15 estudiantes y lo único que podía pensar era que tenía que asegurarme que ellos llegaran a casa. Traté como pude de guardar las lágrimas y el dolor que estaba cargando ese día en el aeropuerto pero cada segundo me costaba más. Sólo pude soltar todo cuando por fin me sentí sola... tan sola como alguien se puede sentirse en un avión con otras 200 personas. El punto es que todos eran extraños y mis estudiantes no estaban cerca. Finalmente podía llorar lo que quería, entregarme al dolor sabiendo que no me iba a hacer daño (estaba encerrada) y que ya íbamos todos camino a casa. En algún punto entre tanto llorar por fin sentí sueño y bajé mi cabeza a la bandeja de comida. No sé cuánto tiempo pasó pero una vez más, apareció un ángel. La señora de mi derecha decidió arroparme, abrigarme y darme esa sensación de acompañamiento, tan simple y significativo. No pude llorar porque ya no tenía lágrimas, pero fue justo el acto de amor que necesitaba. Al finalizar el vuelo, la señora me abrazó y dijo algunas palabras en coreano. No tengo que saber el idioma para entender que estaba dándome el mayor aliento que un extraño podría darle a otro cuando lo ve en un momento de angustia como esa señora me tuvo que haber visto a mi. (Cabe resaltar que mostrar tantas emociones no está bien visto en las culturas asiáticas y los coreanos se ofenden e incomodan mucho con eso, lo que hizo este acto de amor muchísimo más significativo: esa señora me trató como me gustaría que mi propia madre me tratara)

Honestamente quisiera no necesitar tantos ángeles para sobrevivir, pero le agradezco a la vida por enviarlos cuando más los he necesitado. No entiendo como la vida me dio esta ridícula idea de ser una líder y también darme esta basura de salud mental que tengo para luego buscar la manera de hacer "lo mejor" con todo eso. Lo que hacen esos ángeles y la razón por la que tienen tanto impacto en mí es que me recuerdan que finalmente hay muchas que yo quiero hacer por gente que tal vez ni sabré su nombre. Hay muchas cosas que quiero hacer en educación y que personas tan random puedan ofrecer una mano me da una sensación de alivio. Ojalá lo pudiera explicar mejor. Finalmente hay tanto amor y cariño en todas partes y esperarlo de los lugares comunes (mi familia, por ejemplo) puede traer más dolor que cuando le doy la oportunidad al servicio que otra gente da incondicionalmente. 

3.2.26

Day 7

 The day this happened, I was in Kep looking at the sea thinking of how much I wanted to die and maybe I should just swim and swim until I disappeared. Or maybe I should buy more of the new pills they have in the pharmacy there and I just take all of those pills and see what could happen [to me.] I ran away from my husband at this point and I have my phone in airplane mode because 1. I don't want him to call me. I don't want to be found. 2. I don't want to google if the new medication can actually kill me or not. I shouldn't, I shouldn't, I shouldn't, and 3. I don't want to keep wondering why you don't reply. 

I promise myself I'm going to wait until sunset and make a better decision from there. I just need to breathe. It's just a fucking storm. 

I turn off airplane mode and your message gets through. I can't even be friends with you. What a fucking failure. 

13.1.26

Estaciones: to give myself a little bit of grace.

Verano - Otoño - Invierno - Primavera - Verano - Otoño - Invierno - Primavera

    Aprender sobre las estaciones cuando eres pequeña y vives en un país tropical es interesante. Bueno, también si no tienes los recursos para viajar y estar en un país con temperaturas y climas diferentes al tuyo. Si combinamos esos requisitos, la experiencia de aprender sobre estaciones es interesante. 

    A esa edad para mi se trataba sobre "imaginar" que hay lugares con nieve, que hay lugares donde no hay calor. También imaginar que no hay flores, que no hay hojas verdes en la copa de los árboles. Que todo parece muerto. No, de hecho cuando eres pequeña y estás en primaria nadie te dice que las cosas parecen muertas. Eso es algo que interpretas tú luego.

Continuamos. 

    Aprender sobre estaciones es interesante porque se vuelve un ejercicio de la mente, para imaginar. Que te digan una y mil veces qué es la nieve no es lo mismo a imaginártela, a saboreártela si es que de verdad es como agua congelada pero raspada como en los raspados que venden afuera de la escuela. ¿Será así de simple la nieve? Y qué locura es pensar que hay lugares donde, después del invierno, la naturaleza vuelve a florecer. ¿Cómo que vuelve a florecer? ¿Acaso no hay flores todo el año? ¿Acaso hay que esperar hasta una fecha en especial para ver florecer el mundo? Pero si mi barrio vive lleno de flores todo el tiempo [creo]

    También aprendes que lo más común es que estas estaciones, estos ciclos naturales duren alrededor de tres meses. ¿Cómo? ¿Un día del verano se sienten 40 grados de calor y al día siguiente se caen las hojas de los árboles porque llegó el otoño? ¿Cómo sabe la naturaleza la fecha exacta en la que tiene que cambiar de estación?

    Aprender sobre estaciones es muy interesante porque te reta a imaginarte un mundo que para ti no existe pero que te dicen que hay, que es real. Cuando creces y tienes la oportunidad de experimentar las estaciones el aprendizaje se consolida.

    Experimentar estaciones es único y más si eres adulto y es tu primera vez. Para mi, viajar a Rusia y ver la nieve por primera vez caer no se acercó en nada a la expectativa que tenía de la nieve, sin embargo no dejó de sorprenderme. Vivir en Kazajistán y ver la nieve derretirse y congelarse una y otra vez durante el invierno me hizo entender que el invierno no es un blanco perfecto como en las fotos. Sentir temperaturas por debajo de los 0 grados desde Octubre hasta Abril no fue lo que me enseñaron - esos son seis meses, no tres.

Verano - Otoño - Invierno - Primavera - Verano - Otoño - Invierno - Primavera

    Ahora aquí estoy, años después de todos estos aprendizajes y de estas experiencias pensando en un posible ciclo de mi propia mente que, como la naturaleza, ha decidido que cada tanto ha de dejar de suplir a los árboles con sol, y que para conservarse deberá de dejar caer sus hojas y parecer muerto, aunque por dentro no lo esté. Para que pueda conservar su energía y volver con fuerza unos meses después y pueda florecer y alegrar la vida de aquellos que están ahí y siempre creen que tienes flores floreciendo todo el año porque estás sonriendo casi siempre, ¿no?

    Experimentar estas estaciones en mi mente ha sido único, pero esta vez no porque sea algo que tenga que imaginarme y que me cueste imaginar. Es único porque a mi nadie me enseñó que estas estaciones mentales existían para mí, que como en Kazajistán, el invierno de la depresión sería tan largo que la posibilidad de una primavera parecería imposible. Porque nadie me dijo que no era "normal" que el otoño de mi mente podía llegar de golpe y tornar las hojas color melocotón en menos de una semana.

    Aprender sobre mis estaciones y mis ciclos sí ha sido interesante pero también un proceso doloroso. No sé qué sentir cuando las nuevas flores florecen. No sé cómo cuidarlas y no hacerles daño. No sé si el invierno es por siempre inevitable y lo peor, no sé si seguirán los ciclos trayéndome el verano. Tengo miedo como nunca antes pero quiero darme a little bit of grace. Hay algo bello en verme como un ente que es parte de esta naturaleza y estos ciclos. Me hace sentir menos rota.


5.1.26

Una sonrisa

 ¿Qué quedo después de todo esto? 

Ni siquiera sé si una sonrisa es la respuesta correcta. Sólo tengo el recuerdo, borroso, efímero, confuso de una sonrisa. No tengo más. No quedé con más. 

Tal vez sólo era para eso. Porque el universo decidió que iba a ser conmigo y yo sólo me iba a quedar con ese borroso recuerdo de una sonrisa gigante, que se sintió auténtica a pesar de tu inseguridad con tu propia sonrisa. 

specks of time

11.12.25

160 días.


Ridículo. No sé por qué lo hice. Todavía no lo entiendo y tal vez jamás voy a recordar la razón detrás de este absurdo. 

En algún momento de julio decidí guardar el blíster de mi medicamento. Tal vez a manera de representación visual de lo que va por mi cuerpo cada día. No creo que haya sido más que eso, y no creo que tuviera más trascendencia. ¿A quién le importa, finalmente?

Lo ridículo fue obsesionarme. Asegurarme que iban a estar conmigo. He viajado a diferentes ciudades y a otros países y he guardado los malditos blísters. Básicamente, he guardado y viajado con basura. ¿Será posible que crea que lo que estoy tomando también es basura?

Si fuera tan simple, lo hubiera dejado ya. Pero llegué al día 160 con esta basura y tampoco la dejé. En total conté blísters para 446 pastillas. Tal vez la idea de que después de 500 pastillas me sentiría diferente y me sentiría bien me hacen doler más la cabeza. Acumulé basura por 160 días y una esperanza inútil de recuperarme. 

Volver a sentir la depresión, y peor aún, sentirla tan incontrolable, tan errática, tan ajena fue tal vez peor que sentirla como la he venido sintiendo en los últimos 10 años. Desear volver al pasado y sentir el dolor que siento, como siempre lo he sentido ha sido la fantasía más ridícula de este año. Bueno, esa y otras tantas que no quiero ni pensar. Me duele mucho la cabeza de pensar. 


Can't wait for it to start again next year! Seasonal depression but make it tropical.

23.10.25

Mis versiones.

 De la serie: Lecciones de un viaje de sanación.



Este ejercicio de leerme a través del blog trajo muchos recuerdos pero al mismo tiempo dudas. Sentí que estaba leyendo el diario de una vieja amiga, de la cual sabía todas sus historias. A veces no puedo creer que éstas son mis historias. Ésta ha sido mi vida. Y ha sido solo una. 

Pero aquí estoy, escribiendo desde el sudeste asiático, un lugar al que jamás pensé iba a venir, muchísimo menos un lugar en el que iba a vivir. En agosto se cumplen 5 años de aterrizar aquí y sólo esa versión de mi se me hace lejana. Como que La Lyds que llegó aquí ya no está. O que han sido más de 5 años, más como 5 décadas o algo así.

De las cosas más bonitas que me ha dejado la terapia es darme cuenta que cualquier versión de mi que yo vea: la que vivió con sus papás, la que vivió con su novio inmaduro, la que vivió sola en un cuarto pequeñito, cualquiera de esas Lyds han siempre, siempre estado para sí misma. Han sido años de trabajar en mi depresión y lo más concreto ha sido eso: que cuando creo que no tengo a nadie, siempre me he tenido a mí. Me he cuidado y me he llevado a lugares sin estar muy segura que puedo, pero simplemente haciéndolo. 

A veces me pregunto con qué seguridad la versión de mi en esos momentos toma las decisiones que toma. ¿Y por qué, cómo sabe cuidarse? ¿cómo pudo saberlo? Por ejemplo, cuando me fui de la casa y estaba terminando mi universidad, tuve muchos ataques de ansiedad sobre terminar mi carrera y la monografía (ataques que nunca supe eran de ansiedad en esa época, sólo sabía que así me sentía y esa era yo) En esa época mi comida era lo que sobrara de los almuerzos de mi novio y recuerdo mucho que varias veces la comida se sentía dañada, como vieja. Pero era lo único que había de comer y nosotros ni teníamos el dinero para hacer mercado ni yo tenía la disposición de cocinar (esa versión que no cocina todavía sobrevive en mi, pero me casé con un hombre que cocina... esta versión sabe escoger parejas) En fin, que en esa época era fácil caer en la trampa de graduarme de la universidad y trabajar en cualquier lado por cualquier salario. No teníamos mucho y no teníamos por qué decirle no a las oportunidades que llegaran, por malas que fueran. Aún así rechacé trabajos que pagaban mal porque esa versión de mí, que nunca supe de dónde, sentía que yo no podía conformarme con un mal trabajo. Esa versión de mí sabía que de todo el cohorte que entró conmigo en el 2010-2 a la universidad, sólo éramos 3 personas las que nos graduábamos en el 2015. Esa versión de mí recordaba que de ese cohorte, sólo a mi me habían becado y que había luchado con las garras para mantener esa beca hasta el final de la carrera, incluso cuando me fui de la casa. Esa versión de mí no dejó que me conformara, como si esa versión supiera que si apuntaba alto, iba a lograr subir.

Sólo mirando hacia atrás es que se logran dimensionar ese tipo de decisiones. Siempre lo he pensado y lo he dicho, si yo no hubiera insistido en entrar a trabajar en ese colegio de Chía, no hubiera conocido a quien es ahora mi esposo, no hubiera salido del país, no hubiera ido a Kazajistán, no estaría aquí en Indochina. Así de simple. 

Y poder ver esto en retrospectiva me brinda mucha confianza. La version de ahora pareciera estar en sintonia con la version futura, sabe como llegar alli y me lleva (nos lleva) alli. Ahora mismo siento la fuerza de confiar. Confiar en ese fuego interno que me ha cuidado todo este tiempo, a su manera y de sus formas. 

31.7.25

Diez años

Es 30 de julio de 2015 y te estás graduando de la universidad. Eres oficialmente licenciada en Humanidades y lenguas extranjeras. Hace dos meses atrás celebraste tatuándote por primera vez. Pero, hey, no va a ser la última. Diez años después ya vas a tener 6 tatuajes. Te lo voy a contar, que soy tú pero diez años después.

Voy a empezar por tu grado y el hecho de que no hayas querido invitar a tu papá. Todavía entiendo tu pensar, todavía lo comparto. Tu estúpido novio hizo más por siquiera alimentarte y mantenerte viva que tu propio papá y creías que él se merecía esa invitación. Pero ir a la universidad y graduarte (algo que ninguno de tus padres pudo hacer) es un logro que los sanaba a ellos también. Hay mucho sacrificio detrás, en esa generación y la anterior para que tú puedas tener una carrera universitaria y vivir de ello. No se trataba de reconocerles a ellos lo que hicieron por ti y la universidad (porque muy bien sabes que todo lo hiciste tú, hasta pagarte los semestres y becarte) Graduarte es sin duda TU logro, pero tener una generación de hijos profesionales que no van a pasar hambre y escasez es su logro. 

Siento mucho que la gente de tu vida en ese momento (incluyendo al mismísimo estúpido novio ese) no le hayan dado el valor y la importancia que significaba este logro en tu vida y que una vez más te hicieron sentir que era cualquier cosa que cualquiera hubiera podido hacer fácilmente. (Por ejemplo, te cuento que tu hermana menor está estudiando la misma carrera que tú pero en otra universidad QUE TÚ LE ESTÁS PAGANDO porque ella no pudo entrar a la universidad pública, porque NO, los cupos de la U. pública no los regalan, TE LOS GANAS, y graduarse a exactamente los 10 semestres como tú lo hiciste sólo lo hicieron tú y otras dos compañeras del cohorte que entró a primer semestre en 2010)

Fue una mierda que la gente de tu vida ese día actuara como si no hubiera pasado nada grande y que la excusa de siempre (muy sutil, por cierto) fuera que no había plata para celebrar. Lo siento. Ojalá no hubieras sentido eso ese día. Quiero que sepas algo desde ya - el valor, el amor, no se mide en dinero. Quien te quiere te lo va a demostrar con actos, no regalos, con gestos, no objetos. Va a ser una lección muy difícil de entender, porque vienes de una familia de escasez, que cree que le falta algo, todo el puto tiempo, pero es una lección que llegará a tu vida cuando estés lista, que es de hecho muchos años después de haberte casado. Ay, sí. Te casas, pero espera que me adelanté dos años. Seguimos en el 2015.

Vas a saber esto muy pronto, obviamente pues lo estás planeando, pero sí fue muy bueno que te hayas regalado un viaje a la ciudad que más querías, sola. Sí, es verdad que estuviste con tu ex (en todos los sentidos de la palabra) pero necesitabas verla y saber que debías dejarla ir. Tu obsesión por amores que no pueden ser, o amores que tienen que esperar puede alimentar un futuro inexistente y alejarte del presente (como fue el que no te das cuenta de los millones de RED FLAGS en tu relación en ese momento) El viaje no sólo significó una celebración por una meta alcanzada. El valor que tiene este viaje te centra en la prioridad de tu vida - tú. El día de tu viaje, una persona en tu familia va a morir y sientes que te obligan a quedarte a su funeral. Es la primera vez (de tantas ya) que le vas a decir a tu familia que no. Que sólo las personas que importan merecen tu tiempo, merecen que detengas tu vida por ir a celebrar la de ellos. Ya eres la oveja negra de la familia, no hay diferencia alguna y lo sabes. Te felicito por eso.

Vas a buscar trabajo por lo alto porque sabes que todo el sacrificio en tu universidad no era por migajas de salario en un colegio cualquiera. Porque estuviste tan cerca de renunciar a esta profesión cuando te tocaron las prácticas pedagógicas y tuviste que redireccionar tu visión. Tenías muy claro que ibas a ser la mejor profesora que pudieras ser, pero no por poco. No sin valorarte. La cosa aquí es que tú todavía no sabes que estás en busca de eso - valor y reconocimiento. Pero me alegra tanto saber que lo hiciste, así no supieras por qué. Entras a trabajar en septiembre y es un buen trabajo. Un colegio ridículo de dueños ridículos pero es tu primer trabajo y te abre un espacio a un mundo que no sabías podía ser tuyo también. No sabes cuánto te mereces eso y más. Eres tan del putas, que te dan la coordinación de tu sección en el segundo año. No tienes idea que eso es importante y empieza a marcar algo que la gente ve en tí que todavía te cuesta tanto ver. Vas a trabajar allí hasta junio de 2017 porque te preparas para irte del país. 

Pero otra vez me adelanté. El trabajo no sólo te da dinero que antes no tenías disponible. También te da opciones de pensarte un futuro (que no es fácil, no sabes pensar en el futuro) Por ejemplo, todavía no lo sabes, pero tienes un trastorno depresivo que te acompaña constantemente y justo al entrar a este nuevo trabajo empiezan a aparecer los síntomas otra vez. Curiosamente aquí piensas que algo está mal en tu vida (SI TU RELACIÓN CON ESE ESTUPIDO) y empiezas a buscar cambios. Cambio - tu palabra favorita. Y en medio de esos cambios suceden muchas cosas con una carga energética tan fuerte que no queda nada más que agradecerte por haber impulsado todo eso. Primero, quieres cambios en tu relación y pides más, y pides una pareja que te dé la relación que tú quieres. Le pides al universo con un pajazo mental de que eso va a ser a tu actual pareja se vuelva así. Thank god it didn't work that way. La vida va a hacer que la persona que quiere y puede darte la relación que tú quieres entre a trabajar contigo. Le vas a conocer en mayo de 2016.

También le pides al universo por más cosas que te hagan sentir vida, como viajar en bicicleta como lo hiciste a final de año 2015. Y te cuento que ese ha sido uno de los deseos más importantes de tu vida, porque la bicicleta va a ser un instrumento importantísimo en tu vida y te vas a sentir siempre muy viva sobre ella. Ese deseo de viajar en bici (por más ridículo y suicida que haya sido ese primer viaje) te va a hacer algo que JAMÁS habrías soñado. Hoy, diez años después, te puedo decir que has viajado en bicicleta por Kazajistán, Tailandia, Camboya, Malasia, Vietnam... y que tienes todavía varios viajes en planes para este y el próximo año. No tienes una sino dos bicicletas y tu esposo viaja contigo y puede que ahora ame el ciclismo incluso más que tú.

Como te dije, en tu trabajo vas a conocer a quien es tu esposo hoy y el camino a casarte con él no es nada fácil. La estúpida relación abierta de tu estúpido ex (que también decía que era poliamorosa porque él ni sabía y no quería comprometerse, básicamente) te da la oportunidad de aventurarte con tu esposo. Pasan por mucha, pero mucha mierda y por alguna razón ustedes insisten porque creen que es algo especial (bueno, siguen casados, o sea que sí tenían razón) pero él es quien se va a Kazajistán. Claro, te duele el corazón pero también te abre los ojos. Créeme, sin él, no ves todas las RED FLAGS que hay en tu relación con el estúpido de tu ex. Terminan esa relación y te vas a vivir SOLA. Cuando creías y te había hecho creer que no podías, te vas SOLA y vives los mejores 8 meses en soledad. Es raro porque es como si estuvieras soltera, pero no lo estás. Estás en una relación a distancia con quien es tu esposo porque él ya está en Kazajistán. Y tú te vas a vivir con él en octubre de 2017. 

Antes de viajar afuera del país construyes una relación mejor con tu papá. Tal vez la relación que tanto querías y le pedías al universo poder construir. Es bonita y te puedo decir que valió la pena vivirla, porque al menos tienes el recuerdo de algo que pudo ser mientras él lo permitió, mientras él hacia su lovebombing porque le convenía y estaba orgulloso de ti, pero no por tus logros, sino porque tú eres una extensión de él y lo que tú haces, él se lo atribuye a sí mismo. Mira, te lo digo porque al menos lo intentaste, de verdad te diste la oportunidad de tener una relación con tu papá y no vas a morir con esa duda. Luego en el 2020 vas a aprender que él tiene rasgos narcisistas y que mucho, pero mucho del dolor que cargas a cuestas es un dolor que él te enseño a vivir. Una autoestima que él se encargó de dañar, pero ojo, nunca destruir porque tú tienes los pedazos aún y te puedes reconstruir de a poco después. Entiendes que todo el ruido que hay en tu cabeza es parte de haber sido criada por un padre como él, que aunque ausente, te dañó lo suficiente para dejar su marca. En medio de tu proceso terapéutico vas aprender a distinguir su dolor de tu dolor. Entiendes mejor tu trauma e incluso, entiendes el suyo. Jamás vas a verlo a él tan vulnerable como ahora. Y en medio de navegar tu dolor, hasta te diagnostican Trastorno Límite de la personalidad y por un tiempo a ti y a tu psicóloga les suena ese diagnóstico porque te describe tan perfecto. Pero luego vas a descubrir que ese no es tu diagnóstico, que hay una cosa en inglés CPTSD que te describe muchísimo mejor y que de pronto, tal vez hay otro diagnóstico. No te puedo contar más porque ni yo misma, en el 2025 tengo la respuesta. Volvamos al 2017.

Vives en Kazajistán del 2017 al 2020. Estar tan lejos de todo te hace ocuparte mucho de ti misma por fin, y le prestas más atención a la depresión. Te toca ir a terapia porque finalmente te das cuenta que no puedes sola, que no deberías pasar por esto sola. Y estás en una relación que no es tóxica, que te abre un espacio sano. Un espacio que te incomoda mucho porque no sabías que se podía vivir con tanta paz. Solo estando afuera te das cuenta de lo caótica que es en realidad tu familia y con cuanta ansiedad han vivido todos. Te das cuenta de tu propia ansiedad. Es un trabajo muy duro, pero te da muchísimos aprendizajes que te van a cambiar la vida. Ahí mismo te das cuenta por qué tu graduación es tan importante. Porque la persona que estaba estudiando, la persona que vivía en un cuarto en medio de una depresión y ansiedad, y sacaba su carrera universitaria por delante, si fuera otro humano tal vez no lo hubiera logrado. No te das cuenta, pero empiezas a entender que los niveles de resiliencia que manejas son absurdos. Te merecías más reconocimiento pero sobre todo viniendo de ti misma. La terapia te va ayudar con eso. 

Viviendo en Kazajistán tienes la oportunidad de viajar por el mundo. Conoces Tailandia (primera visita de tantas! y aprendes a bucear alli!), Rusia (vas al fucking Mundial del 2018) Türkiye, Paises Bajos, Curacao, Cuba, Hong Kong, Filipinas, Vietnam (donde se dio otro quiebre importante), Camboya, Francia (lloras como una idiota en París porque te das cuenta que creías que jamás ibas a ir) y al volver a Colombia de visita, tu esposo oficialmente te pide matrimonio. Será la historia que siempre le contarán a los amigos que hacen por el mundo.

Te vas de Kazajistán en agosto del 2020 porque hay una pandemia y estás cansada de vivir allá. Oh sí, HAY UNA PANDEMIA, pero ese fenómeno es mundial así que no tengo que contar mucho aquí. Te vienes al sudeste asiático porque en el verano que fuiste se abre la opción de volver y vivir en el trópico. Empezaste a vivir acá en el 2020 y aunque habías empezado en un rol muy pequeño en el nuevo trabajo porque la depresión te pegó muy duro, luego empiezas a pedir más espacio, empiezas a pedir más. A veces, así no quieras, parece que insistes en dar más, ser más, pedir más. Y vuelves a entender por qué las posiciones de liderazgo te han llamado toda la vida. Por qué sin que nadie te lo pidiera tú te animaste a ser la coordinadora de educación para Bogotá en UTPMP, o por qué sin que tú lo pidieras, en tu trabajo de colegio internacional te piden asumir cargos de liderazgo porque te quieren ahí y en un equipo de 8 personas eres la única latina. Claro, esto no viene con flores, pues así como en Colombia y esa pequeña coordinación que te dio una crisis que ojalá alguien te hubiera podido acompañar, también acá te dan crisis. Luego vas a aprender que cuando asumes tu poder se despierta un trauma en ti y te da miedo, y te congelas, y no quieres continuar. Perdón, pero todavía no sé decirte cómo superar esto. Tal vez porque hasta tan hace poco te has dado cuenta de este patrón que hasta ahora estamos aprendiendo de ello. 

Y entre las cosas que creíste que no podías cambiar estaba el de tu gata, que tu ex mató un año atrás. Claro, ese evento tan traumático no lo vas a cambiar, pero la idea de que no mereces mascotas porque aún te culpabas de que EL tomara la decisión de matar a tu gata, esa idea es una a la que le vas a poder decir adiós. Es un honor decirte que desde el 2021, justamente en tu cumpleaños, tu esposo te regala no uno, sino dos gatos. Te dan el amor gatuno más hermoso y te dijeron desde el primer día que no era tu culpa. Ellos, incluyendo a tu esposo, te han ayudado a sanar esa herida con mucho, pero mucho amor peludito. De hecho, uno de tus nuevos tatuajes son ellos dos, junto a las huellitas de Tabby, que vivirá en tu recuerdo por siempre pero por la enseñanza que te dejó. 

Cuando las cosas parecen estar bien te das el espacio de seguir escarbando y trabajando en lo que está mal, y allá en el 2024 en una presentación que quisiste dar sobre bisexualidad te das cuenta que una gran herida en tu identidad es nunca haber salido oficialmente del clóset como bisexual, porque le restaste importancia a este aspecto tan importante de tu ser. Así que el día de tu presentación sales del closet como mujer bisexual y te aventuras a presentarte no sólo una sino dos veces y empiezas a vivir una vida muchísima más auténtica. Incluso tus estudiantes saben que eres bisexual. Les brindas un espacio seguro a ellos también. Aprendes, aunque te dé miedo a darle espacios seguros a otros porque no sabes lo que es tener uno. Digo, no sabes en el 2015, pero lo vas a ver más claro en el 2025.

En este nuevo país, trabajo y familia, tienes nuevas oportunidades. Conoces Malasia, Luxemburgo, Bélgica, un poquito de Alemania, Emiratos Arabes e Indonesia, otra vez Países Bajos y Francia (sí, otra vez!) y empiezan los viajes en bicicleta que te mencioné antes. Estás en un trabajo que también te brinda la oportunidad de viajar y conoces The Hague y Seoul. Pero en ese último viaje te da uno de los peores ataques de ansiedad, los pensamientos suicidas (a los que ya les prestas atención para trabajarlos) se vuelven incontrolables. Todavía estás superando ese episodio y estás empezando un medicamento por primera vez a ver si estos episodios cíclicos no son tan dañinos. Sigues demostrando mucha resiliencia, créeme. Tal vez esto es algo que no quieres leer y saber que pasa, pero estás trabajando muchísimo por esto.

Tienes un esposo amoroso que te brinda un espacio seguro para ser y vivir estos momentos. Y sí, lastimosamente esto no es algo que descubres instantáneamente y valoras. Hay todavía tantos patrones arraigados que no ves cuando algo tan bonito está ahí. Te has acostumbrado al mal trato que no tienes los lentes puestos para ver cuando la gente no es como tu familia, que no te celebra la graduación como hace 10 años. Das muchas cosas por hechas pero aún así trabajas para mejorar. Tanto que también vas a empezar terapia de parejas con tu esposo, por eso es que te empiezas a dar cuenta de estas cosas. Sí, todavía te toma tiempo, pero hey, tienes 32 años y no sabías que ibas a llegar tan lejos. Tú tampoco sabías cómo celebrarte la graduación porque no sabías cómo carajos lo habías logrado. Parecía que la vida jugaba en tu contra. Te entiendo, te habías rendido hace un tiempo.

No te rindas más. Mira todo lo que vas a crecer en los próximos diez años. Believe, you haven't been happier.

24.7.25

Easier said than done.

El siguiente texto fue escrito en enero de 2020. Justo unos días después de haber empezado mi primer proceso de psicoterapia. Cuando tuve que alzar la mano, pedir ayuda. Cuando por primera vez Bulmaro iba a salvarme la vida, pero no por última vez tampoco.

Estoy en un limbo de no sentir nada cinco días y luego sentirlo todo en dos minutos. Ha sido fácil, ha sido difícil. Pienso en el dolor y no lo puedo sentir. Luego lo siento muy en el fondo de mi alma y no logro procesarlo.

Hace sólo dos meses estaba devastada, vuelta mierda. Y ahora mismo no logro recordarlo, no logro volver a ese lugar para ver cómo era que se sentía. Como si ya no pasara nada.

Volví a un lugar conocido que aún se siente extraño. Un lugar que juraba con mi vida que esta vez era nuevo. Pero resulta que no. Este lugar es el de siempre, al que he ido recurrentemente, al que mi cabeza me lleva de cuando en cuando y lo disfraza de reacciones de diferentes situaciones. Un lugar que me debería ser muy familiar y no logro configurar pero en el que increíblemente me siento cómoda.

Dios, no sé si me explico. Seguramente no.

No sé en qué momento me mentí y pensé que la depresión era algo del pasado. Algo superado y enterrado en el pasado de mi ser. Algo vivido por allá al otro lado del mundo y que no viaja tan lejos como yo y que no le gusta la nieve.

Aquí está y quién sabe cuánto tiempo quiera quedarse. No sé si quiera saber lo que es la primavera y cómo se siente el verano. De hecho, no sé si realmente ya lo sabe porque nunca se había ido. Viajó conmigo y siempre ha estado aquí. Y siempre lo va a estar porque es mi compañero fiel.

18.7.25

Hoy no quiero.

 Este blog nació porque tuve que cerrar mi primer blog. Desde su nacimiento, decidí que la canción de Julieta Venegas Hoy no quiero le daría su nombre. Está claro que así fue la decisión porque el dominio de este blog también tiene parte de esa letra (me encontraron muerta.blogspot)

Ahora en el 2025 vuelvo a este blog y reivindico ese nombre. Por allá en el 2012 ó 2013 lo cambié a Hoy sí quiero porque me comí el cuento del lenguaje positivo y no sé qué otras mamadas que eran parte de la narrativa de esos años y se me olvidó la esencia de este blog.

Hoy no quiero morir. Hoy no quiero que me encuentren muerta. De eso se trata este blog. Llevo muchos años, demasiado años, todos los años, si quieres, tratando de no morir, tratando con todas mis fuerzas de vivir esta vida porque si la vida no tiene sentido y el resultado final es morir, pues... Hoy no quiero, otro día por favor, hoy quiero quedarme aquí y descubrir algo nuevo de mí misma, del mundo. Déjame morir después. 

Vuelvo a este blog a mis 32 años porque ese divorcio hace 10 años con la depresión no duró mucho. Tal vez sí nos divorciamos pero teníamos propiedades a nuestro nombre y la sociedad no podía romperse. La depresión siguió aquí y se volvió más metódica, más sistemática. Decidió anunciarse y empezar a quedarse en cada octubre. Mi relación cambió con ella también porque era necesario integrarla. La depresión es una enfermedad y creo que no lo tenía claro hace tanto tiempo. Necesitaba darle la bienvenida a la compasión para tratarme diferente y ver estos momentos en los que la depresión despierta y se siente viva mientras yo siento que muero un poco.

Hoy no quiero es la reivindicación de ese sentimiento que tengo de no querer dejar esta enfermedad ganar. Le di la oportunidad a la vida de sorprenderme y cada día me sorprende desde el balcón en mi apartamento en el sudeste asiático tomándome un cafecito colombiano con mi esposo, con quien llevamos juntos 9 años. De estos 9 años, ya van 5 de terapia, con dos psicólogas y dos procesos muy diferentes. De este último proceso, reevaluamos la opción de empezar medicamento y ahora van 40 días de algo nuevo.

¿Cómo más te lo explico? HOY NO QUIERO. Sé que hay vida dentro de mi, aunque ésta comparta habitación con la depresión. Esta luz y esta oscuridad viven juntas, pero HOY NO QUIERO. Porque yo sé que al final voy a morir, todos lo sabemos (todos lo sabemos, ¿verdad?) así que no quiero que esta oscuridad me trague antes de tiempo.

No es justo.


17.7.25

Historiadores.

 En la última semana de colegio, mi compañero Donal, padre de dos hijos adolescentes (y de quienes he sido profesora directamente), me contó que graba ciertas conversaciones que tiene con ellos. Mi cara de WTF lo dijo todo, supongo, porque inmediatamente me dijo: "why not? We will never be the same people. This is history." 

Y sí. No sólo me pareció curioso que lo justificara con su título en Historia, sino que viera la cotidianidad de su vida como padre como parte de la historia, que vale la pena registrar. Una semana después, mi esposo y yo empezamos a ver el documental Turning Point: The Vietnam War, y contaban que fue Kennedy el primer presidente que empezó a grabar las conversaciones que se tenían en La Casa Blanca, y que justo son esos los registros que tenemos ahora históricos de lo que se dijo, de las decisiones que se tomaron para ese conflicto. ¿Qué sería de esta mirada al pasado si no tuviéramos esas grabaciones? ¿si no supiéramos de la propia voz del mismísimo Kennedy lo que se decidió en aquellos años? Ahí entendí con mayor claridad por qué mi colega (y ahora amigo) Donal, historiador, graba las conversaciones con sus hijos.

Me hizo pensar en lo mucho que ahora valoro la historia, porque ahora me convertí en profesora de Humanidades full time y hago de todo (Geography, History, Economics) y la historia empezó a calarse muy fuerte. Tal vez desde que salí del país y entendí la otra perspectiva desde este lado. Todo esto también me hizo pensar en qué he hecho yo para registrar la historia de mi vida... y aquí nos encontramos - Mi blog.

Es increíble cómo este espacio se ha vuelto un espacio de registro histórico de la vida de La Lyds, desde sus 18 años. Ahora tengo 32. Y claro, no es un registro muy puntual, si soy honesta. Faltan DEMASIADOS detalles en cada uno de los posts. ¿Qué cómo lo sé? Porque llevo varias semanas leyéndome a mi misma. Como ejercicio académico. Nah, no es cierto. Como ejercicio terapéutico. Para reconocerme, para entenderme, para recordarme. Faltan muchos detalles tal vez por la naturaleza de este lugar (el hecho de que otros lean estos pensamientos), pero lo interesante de todo eso es que volver a leerme me recuerda que hay detrás. Seguramente alguien más tratando de leer no entendería lo que se dejó de decir (me moriría yo con esos detalles y se perderían para la historia), pero como ejercicio al menos sé yo lo que estaba pasando y eso es suficiente. 

Tal vez ese sea el punto. Que cuando tú vuelvas a los registros históricos de tu vida, tú puedas armar el rompecabezas, como historiador. Qué fácil sería que todos los detalles fueran entregados en una pieza, no? Pero la realidad es que no, nunca un artefacto cuenta toda la historia. Le toca al historiador investigar, unirlo con otras piezas, otros artefactos, escuchar otras voces y así construir el gran rompecabezas de lo que ha descubierto. Justo así siento que este ejercicio de leerme ha sido en los últimos días y estoy tan agradecida por haberme escrito por 14 años, porque puedo seguir armándome.

No he sido constante con mi escritura. Está claro que desde que viví sola y empezó la vida de adulta dejé de visitar este espacio. Sin embargo algo que siguió muy presente fue el escribir en papel. Y desde hace un buen tiempo, cuando quiero, cuando lo siento necesario, escribo en una libreta. En la foto pueden ver las últimas que he usado desde el 2020. A veces es un journal, a veces es un diario, a veces es una idea random. No importa, lo que importa es escribir. Y en estos días con este ejercicio de recordarme y armarme de nuevo con estas palabras, recordé que este ejercicio de escribir viene desde los 10 años, cuando compré una libreta azul escarchada solo porque era muy bonita. Allí empecé a escribir cosas bonitas, cosas que me hicieran el día, hasta que luego empecé a escribir lo que no era tan bonito, lo que me hacía llorar. 

Debe haber algo en la naturaleza del historiador, una necesidad intrínseca de recordar, de encontrar respuestas en el pasado para entenderlo, o para dejar que el pasado explique un poco el presente. Tal vez una necesidad por no dejar morir la memoria. O entender perfectamente que la memoria engaña y que no se puede confiar 100 por ciento en ella. Hay que registrar, hay que guardar, hay que fotografiar. Debe quedar registrado porque así tiene valor después.

No lo sé. Sea lo que sea, aquí estoy, casi 3 años después de mi última publicación porque quiero volver a escribir, porque me gusta mucho este espacio y porque quiero un registro. La historiadora en mí lo necesita.

La Lyds en el 2011. Foto tomada en rollo.

Gracias por leer.   

9.11.21

Navidad

 De la serie: Lecciones de un viaje de sanación



The opposite of love is fear
I'm still trying to get
used to how the former feels
'Cause it feels so new
You think you know me
Wait 'til I open up to you


Le dije constantemente a la gente que me pretendía cuando tenía alrededor de 15 años en adelante, que a mí la navidad no me gustaba. Era un poco de todo: yo tenía que ir en contra de todo lo que al resto del mundo le gustaba, por ejemplo, era la edad para hacerlo. Si a los demás les gustaba esa fecha, pues a mí no. ¡Hola, mírame, soy diferente! Tambien porque tenía que establecer eso que me hacía yo, entonces decidí que la Navidad no hacía parte de mi personalidad. Pero en realidad era una fecha que detestaba y me costaba decirlo porque no entendía muy bien por qué. Se me era más fácil decir que era por la rebeldía adolescente.

Han pasado muchos años ya y la navidad no me llena de motivos para celebrar aún. Y cuando la adolescencia dejó de ser una excusa, no encontré motivos para odiarla. Solo la detestaba por ser.

O eso creía. La verdad es que la fecha es una ocasión para celebrar en familia y el problema no ha sido la navidad en sí - ha sido mi familia, all along. Mi familia que solo cumple con un requisito para ser familia: hay dos personas que hacen de padres (en este caso una mujer y un hombre, a quienes llamaremos Mamá y Papá), ellos tuvieron cuatro hijos (tres de ellos a quienes llamaremos Hermanos) y yo, otro miembro más en ese grupo. También hubo una Hermana, pero ella fue menor, y no participó en esta dinámica cuando yo era niña.

El concepto de familia ha sido para mí, por muchos años de mi vida, una vacía definición de roles impuestos. Mi papá es mi papá porque embarazó a mi mamá y le tocó quedarse. Ustedes dirán que no le tocó, pero sí porque entonces se habría ido, ¿no? Y a él le queda muy bien el papel de víctima, así que para la comodidad del jefe de la casa, vamos a decir que le tocó quedarse. A mi mamá le tocó ser mamá porque quedó embarazada, a mis hermanos les tocó nacer y a mi me tocó ser su hermana... Así más o menos. Por mucho tiempo eso ha sido familia. Nada más, nada menos.

Y aunque suene triste y depresivo, por fin es algo que puedo decir porque soy consciente de ello. Soy consciente que no tuve una base emocional estable al crecer, que aprendí a desconfiar, que aprendí a controlar para encontrar algo de seguridad y estabilidad, porque no me daban de eso en mi familia. Que rogué y pedí a gritos que me valoraran y me reconocieran y que en vez de alimentar mi autoestima, mi familia alimentó mis deseos suicidas. Ideas intrusivas que me dicen una y otra vez que no valgo nada y que no merezco amor.

La navidad es sinónimo de amor en familia. ¿Díganme cómo no iba a odiarla? Familia - Amor, son cosas que han sido ajenas a mí. Me llena de mucha tristeza aún escuchar a la gente a mi alrededor hablar de sus familias, de sus navidades, ver sus caras llenas de vida y felicidad cada vez que recuerdan esos momentos que se sienten únicos y especiales. Yo no hablo, llevo bastantes años en los que no hablo y no comparto mi vida. He notado lo depresiva y triste que es para los demás. Para mí misma. Todas las historias, todas las anécdotas que tengo llevan a un trauma o a una herida que está ahí latente. Una que parece normal porque al fin y al cabo era una realidad que viví hasta mis 20 años.

Me llena de tristeza y de sorpresa darme cuenta que todo lo que alguna vez tomé por normal no lo era. No lo es. Que no todas las navidades son tristes, que no en todas las navidades te quieres morir y desaparecer. Que las navidades no son una época de rencor y de dolor que hay que revivir hasta que cada víctima y victimarios lleve en su piel el tatuaje del dolor bien marcado, como al ganado que le tocó estar ahí, a merced de sus dueños. Que no es una época para agradecer esa marca como símbolo de pertenencia en ese grupo llamada Familia porque al final, era mejor estar mal acompañado que solo. O algo así.

Sé que dejé a mi familia hace ocho años ya, pero esa marca de ganado queda para siempre en la piel y solo puedo cubrir la cicatriz que deja. Una marca que me acompaña fielmente pero que espero no determine más mi ser. Parte de este viaje de sanación ha sido entender donde se dibujan las líneas, donde se marcan los límites. Donde está mi rol como hija, como hermana y donde están los roles de los otros actores en esa familia. Incluso, entender su rol dentro de esta dinámica familiar que no es la de Disney, ni la de Hollywood. Empezar a deconstruir un concepto que tenía de mí misma e incluso de una fecha tan importante culturalmente y que no determina quién soy, sino que es parte de mi experiencia y puede ser una historia más. Una que tal vez comparta, cuando sienta que quiera hablar cuando la gente comparta sus propias anécdotas de navidad y yo no sienta que las mías duelan.


20.10.21

Todo lo que estaba mal.

 De la serie: Lecciones de un viaje de sanación.


Octubre 5, 2014. Los detalles de la semana en la que mi ex mata a mi gata. Los red flags que desde siempre estuvieron y no pude ver. Pero hacemos lo mejor que podemos con el nivel de consciencia que tenemos en esos momentos. Quiero perdonar a mi versión de aquel año, y de los dos años siguientes porque quien soy ahora, habría hecho las cosas de manera diferente, pero sé otras cosas que mi yo del pasado no sabía. Sólo me queda abrazarla y decirle: ya está bien, ¡aprendimos!

If I had seen my reflection
as something more precious
he would've never...
if my child needed protection
from a fucker like that man
I'd sooner gut him
'cause nothing cuts like a mother

Él me dice que algo está mal y me invita a la terraza a hablar, para tener un poco más de aire. No antes de haberle preguntando por Tabby, ¿dónde está, dónde está? Vamos a la terraza y creo que me va a decir que la gata se escapó. No. La gata había llorado toda la noche, porque estaba amarrada a la cama pero diganme, ¿qué gato le gusta estar amarrado en la noche cuando necesita seguir con su vida nocturna? Él llega al límite de su paciencia, pero "no sé da cuenta de lo que hace", trata de silenciar a la gata poniendo un pie sobre ella y... la gata deja de llorar. Hay sangre. La gata no responde.

¿ESTÁ MUERTA? ¿DÓNDE ESTÁ TABBY? Me desespero, no puede ser que él me esté diciendo que la gata murió. Y ojo, Lyds del pasado, no eres capaz de decir que ÉL LA MATÓ, no puedes, te cuesta, es imposible, ¿ÉL? No, es un malentendido... Le pides que te diga dónde está la gata, te dice y sales corriendo, lo único que importa es llevar las llaves de la casa en la mano para el regreso, nada más. 

Empiezo a gritar su nombre, en total negación de su muerte porque creo que es un malentendido, es un error, la gata está afuera esperándome, asustada, pobre. La llamo y llego al sitio donde él dice haberla dejado. Veo una bolsa y mi peor miedo se confirma. La gata está adentro, muerta. No tengo palabras aún para describir el dolor que sentí. Tal vez nunca las tenga. 

No puedo dejarla allí y empiezo a abrir un hueco en la tierra para enterrarla. Mi bebé no puede estar en una bolsa de plástico para que la recoja el camión de la basura. NO. Lloro incontrolablemente y él también empieza a llorar. Ahora quiere ayudar. No me importa, ya nada me importa. Tabby está muerta y la estoy enterrando. ¿Qué sigue? No lo sabías, pero venían dos años más de manipulación.

La gata está enterrada, tal vez es media noche ya, estás cansada de haber trabajo todo el fin de semana, cansada de haber enterrado a tu gata, cansada de sentir. Vamos camino a casa, no hay nada que decir, excepto que él se lanza al suelo en total desconsuelo diciendo que es lo peor del mundo, que él debería morir, que no se merece mi perdón, etc. Y ahí, a unos cuántos minutos de haber dejado a mi gata para podrirse en esa tierra empieza otro de los cuantos shows de manipulación que no soy capaz de ver. No sé cómo, porque vengo de un hogar roto y he aceptado el amor que él dice darme y porque lo necesito. Necesito sentirme amada, necesitada. Vamos dos años ya de eso, de ser "yo la única que lo entiende", la única que jamás lo entenderá, la única que lo ama, y la única que logrará convertirlo en el hombre que él merece ser. Él depende más de mi más de lo jamás alguien lo hará. O eso es lo que yo creo y es la idea que él me ha vendido durante la relación. En su mundo sólo existo yo y nadie más. Nos necesitamos.

El show empieza. Él está en el suelo desconsolado, tratándose mal, insultándose. No pienso en que este show sólo ocurre ahora, cuando la gata no está y no estará. Ese nivel de remordimiento no existió antes, sólo ahora en este espacio, cuando estamos cerca de casa. Lyds, no lo sabes, pero él tiene miedo de que tu decidas irte y le quites su dependencia a ti. Lo sabe, y te manipula para que vengas a su rescate, como siempre lo has hecho. Y no es de extrañar que caigas en su trampa. Tu codependencia no te da las herramientas para entender que quien fue herida fuiste tú, que quién te faltó y rompió todas las promesas fue él. Que claramente algo está mal en él y tú no eres su salvadora. 

El show continua. Él llora desconsolado, insultándose por el error que ha cometido, me dice que está en mis manos la decisión que está pronta a venir should I stay or should I go now? y no me doy el espacio para siquiera pensar en mis opciones. ¿Irme? no puedo, él está mal, él me necesita, pobre, no se pudo contener, tuvo que matar a mi gata, pobre mi gata pero él no tiene la culpa, él está enfermo y ME NECESITA A MI. Me quedo.

Es lunes y estoy sola en casa. Lloro desconsolada porque extraño a mi gata, mi fiel compañera. No puedo esconder mi dolor y un amigo lo nota en chat. Me dice que nos veamos, que no está bien que esté sola en esto. (pero qué dices, amigo, yo no estoy sola, mi novio está conmigo, acompañándome en este luto...) Nos vemos el martes. Le pido que no me pregunte por detalles, sólo le digo que mi gata ha muerto y eso es lo único que necesita saber, porque creo que no quiero que la gente malinterprete a mi novio, pobre él. No me doy cuenta que soy yo quién esta en total negación de entender que su novio ha sido quien le ha causado este dolor. Él es capaz de hacerlo y lo hará si es necesario. Mi amigo me dice que debería distraerme, que tal vez debería salir de casa esa semana para no tener el recuerdo de mi gata. Me parece un consejo sensato y decido irme el miércoles a la casa de mi tía y mi prima, lejos de la ciudad. A mi novio le parece bien, como siempre le ha parecido que cuando estoy mal (física y mentalmente) no esté en casa junto a él sino con alguien más, llámese mamá, hermana, o tía. Que sean otros los que se encarguen de mi cuando necesito amor. Él no se ofrece, pero se ha ofrecido a dar alternativas y Lyds, no te das cuenta tampoco que de eso se trata toda esta relación. Él jamás está para ti cuando realmente lo necesitas, para lo que realmente es importante. Él no está dispuesto a cuidarte ni una gripa. Vete a la casa de tu mamá, mejor, te dice y tú crees que es normal. 

Es miércoles y viajo a casa de mi tía y prima. A ellas también les niego la verdad de lo que pasó. Sólo les digo que estoy triste por la muerte de mi gata y necesito dejar de estarlo. Punto. Me quedo allí los próximos tres días y me siento un poco mejor. Ese amigo del martes sigue en contacto conmigo, compañero de trabajo que conocí un par de meses atrás y con quien he tenido una buena relación laboral hasta el momento. En chat me habla bonito, me tiene un apodo lindo, y yo lo dejo. No le veo nada malo a eso. Incluso me pregunto si él me atrae y creo que tal vez, pero nada serio. No me siento culpable porque estoy en una relación abierta y de eso se trata, ¿no? sentirme libre de cualquier atracción con otras personas. 

Sólo olvido un detalle de toda esta maraña. Estoy en una relación abierta porque él quiso, porque él insistió. No porque yo quiera y realmente me interese estar con varias personas a la vez. Sé que no puedo hacerlo, porque la energía no me da para compartirla con diferentes parejas. Pero mi novio me ha convencido que soy yo quien quiere la relación abierta porque como mujer bisexual en una relación sentimental con un hombre, es OBVIO que me hace falta estar con otras mujeres. Otra red flag que soy incapaz de ver en su momento. Accedo a un tipo de relación que realmente no quiero, que no me interesa. Sí, me hacen falta otras mujeres, en otro contexto más gay porque no puedo seguir llevando una vida heterosexual solo porque mi pareja actual es hombre. Pero bueno Lyds, eso tampoco lo sabías, no sabías distinguir entre ser honesta contigo misma o simplemente besar a otra mujer y pasarla rico por un par de horas. No sabes que la vida gay que extrañabas no era física con otra mujer, pero te dejas convencer de tu novio y le crees y dices que sí, que qué gran idea. Let's do it!

Entonces tu amigo del trabajo te sigue hablando bonito, y lo dejas porque crees estar en tu derecho como parte del trato de una relación abierta (no tienes idea de las responsabilidades emocionales que deberían haber en una relación abierta) y parece que tampoco sabes nada de privacidad como derecho fundamental. Estás usando el chat de Facebook para hablar con ese amigo y recibes un mensaje de tu novio reclamándote la manera en la que hablas con ese amigo. Tu novio te dice que él sabe porque está en tu cuenta de Facebook y está viendo en vivo y en directo como te andas coqueteando con otro. Te sientes mal y no sabes ni por qué. Y te seguirás sientiendo mal y culpable por el resto de la relación cuando él empieza a seguir todos tus pasos usando tus cuentas de Google. No te das cuenta que eso NO ES NORMAL, que esto no se llama confianza, que no se trata de compartir contraseñas porque no hay nada que esconder. Que todo esto se trata de manipulación y vigilancia. No eres libre. No lo sabes. Y no te das cuenta ni siquiera cuando este tema sigue y sigue jodiéndote la vida hasta Noviembre cuando él se atreve a dudar de ti, de tu fidelidad, de tu amor y te hace prometerle mientras lloras que sí, que sólo lo amas a él y que no tienes corazón para el otro hombre que te pretende...

Vuelvo a Bogotá el viernes, sintiéndome culpable porque creo que no debería hablarle así a mi amigo (¿ni en una relación abierta?) Y ya, ahí está. Mi gata ha muerto el domingo y para el viernes ya me siento culpable yo. Yo soy culpable de la inestabilidad de mi novio, pobre él, yo le causo esta inestabilidad, (a lo mejor y por eso mató a la gata, en un episodio de descontrol ocasionado por mí, ¿no?) Almorzamos o cenamos juntos en un restaurante y la existencia de mi gata es siquiera un recuerdo. La conversación se centra en la clase de persona que soy yo, en cómo me atrevo yo a hablarle así a otro hombre, no, no, no importa que esta sea una relación abierta, es que simplemente yo no debería hacer eso, ¿es que acaso no pienso en cómo se siente él al leer esa conversación en el chat de MI propia cuenta de Facebook?

¿Es que acaso no piensa él en el daño que me ha causado al matar a mi gata y el acoso que siento cuando invaden mi privacidad? No, esas son preguntas que no logro formular sino cinco años después. El nivel de manipulación no me dejaba ver que todo lo que estaba mal estuvo mal desde siempre.

Si bien aún sigo creyendo que esa era la semana perfecta para haberme ido de aquella relación, pues no lo fue. No puedo seguir culpándome por no haber visto estas señales que sucedieron juntas en una misma semana y que me hubieran ayudado a cortar la relación a tiempo y evitarme los dos siguientes años de dolor. Sólo cuando miro a esta historia ahora es que reconozco lo que no estaba bien y no puedo hacer nada para cambiarlo. Sólo queda sanar esas heridas. Ya había dicho yo que ignorance is bliss, pero no haber sabido estas cosas me causaron mucho daño. Así que no, ignorance isn't bliss, prefiero saber lo que sé ahora y que esta historia sea una de mi pasado, no una de mi presente.

15.10.21

Serie: lecciones de un viaje de sanación.

He estado lidiando con todos los resultados de estar en terapia por un año y nueve meses. Y no es como que la psicóloga cambia mi vida cada quince días en cada sesión. Siempre supe que jamás iba a ser así. If anything, la terapia la hace uno mismo al salir de ese consultorio, porque la vida está allá afuera.

Por un buen tiempo quise sentirme "normal". Le decía a mi psicóloga: Creo que la gente normal no siente todo este dolor, no vive incómoda como yo, no tiene que estar pensando en regular sus emociones todo el tiempo. Quisiera no saber lo que sé. Ignorance is bliss. Y ella me decía que entonces no habría manera de tener la vida que tengo porque sólo mi percepción de las cosas ha hecho que esté donde esté. Era raro, igual porque lo que veía era estar en dolor. mmm, ¿realmente quiero estar aquí?

Han pasado varios meses desde esas conversaciones y hasta esta semana sentí que todo el dolor tenía un propósito y sentido (sólo lo sabía de manera intelectual)

Quiero escribir sobre ello en mi blog. Volver al placer terapéutico de la escritura para desahogarme y también tener un registro de este viaje que ha sido el de la sanación. 

Encontré este post en Instagram recientemente y sentí que reflejaba exactamente lo que he aprendido. Quiero compartir esto aquí y empezar una serie, tal vez, sobre aquellas lecciones personales que he tenido y me han permitido cruzar la puerta del dolor para sanar.

Post on Instagram here






24.9.21

Carta abierta a mi ex

 Anoche volví a soñar contigo. Con usted, vamos sin tutear esta vez. Anoche después de la última vez que soñé con usted (dos semanas), volví a verlo en mis sueños. Y estas dos últimas veces han sido tan diferentes a las otras veces que lo he soñado a usted en los últimos 5 años.

Y vamos a empezar con esto. Hace 5 años sin decirlo, pero sintiéndolo desde cada célula de mi ser, terminé la relación de 4 años que llevaba con usted. Usted la terminó por mi, porque yo ni fui capaz, porque cuando llegó el momento de pronunciar esas palabras yo no pude. Las había dicho ya en dos ocasiones anteriores, pero en cada una de ellas yo salía corriendo detrás suyo y le prometía que no, que no era en serio, que estaba confundida que me perdonara que... no sé qué más. Usted ganaba siempre. Y esa vez, en octubre fue usted él que se dio cuenta de las palabras que seguramente se veían en mi cara, usted las pronunció por mí, porque yo no era capaz ¿Y si esta vez era como la anterior? ¿y si salía corriendo detrás de usted de nuevo? Estaba tan agotada, tan exhausta que no podía intentarlo una vez más. 

Pero usted, por última misericordia hacia mi ser fue el que me libró de usted mismo. Usted pronunció las palabras que yo no pude, yo asenté con mi cabeza y usted se fue. Por fin, yo no salí detrás suyo. Me encerré en el cuarto en el que vivíamos de inquilinato y me mordí la lengua para no salir detrás suyo.

Eso fue hace 5 años. Aquí estoy escribiéndole una carta porque no sólo anoche soñé con usted otra vez, es que he soñado con usted todo este tiempo. Todos estos CINCO AÑOS. Es la misma pesadilla una y otra vez. Usted es mi pareja Y YO LO ODIO, y más que todo, me asusto. Despierto en Colombia y parece que todo es igual que hace 5 años, pero yo despierto con la consciencia de saber que YO NO VIVO ALLÍ, que usted y yo ya no estamos juntos y que yo estoy felizmente casada. A veces los sueños son tan horribles que según ellos, estoy casada con usted. Y en los sueños entro en pánico, ¿será que todo esto fue un sueño, que nunca me fui, que nunca viví en el extranjero, que nunca crecí como persona?

Hace dos semanas no fue así. La pesadilla empieza igual, y yo siento que estoy en un lugar familiar (cómo no, si han sido 5 años de soñar lo mismo...) pero esta vez le grito a la vida que me devuelva al lugar al que pertenezco. Que yo vivo en Asia, que me fui hace 4 años del país y que me devuelva a los brazos de mi esposo. YO SOY FELIZ Y MEREZCO SEGUIR SIENDOLO. Le grito a usted, por primera vez en todos estos sueños, le grito que lo odio, que usted no se merece ni un segundo de mi vida y le digo que el dolor que usted me provocó en la relación y al matar a Tabby jamás lo dejé de sentir y que no lo quiero volver a ver en mi vida. Casi que le digo que se salga de mis sueños, como si en algún momento fuera consciente de estar en uno y no en la vida real. 

Y no me parece coincidencia porque dos días antes hablo con mi psicóloga por primera vez de usted. Después de 5 años de revivir mi tiempo a su lado una y otra y otra vez, después de revivir las red flags que no vi en su momento (desde el día UNO en que compartimos juntos) me doy cuenta que ya vamos para 5 años de distancia y que ya no puedo más con su recuerdo y con el dolor que me produce. Le hablo a mi psicóloga de cómo se siente esto y a los dos días sueño con usted y por primera vez le digo que se large de mi vida de una vez por todas.

Cinco años es mucho tiempo. Y estoy muy cansada. Demasiado. Resulta que la relación con usted sí me ayudó a crecer, pero también intensificó mis traumas y mis miedos, mis codependencias y mi dolor. Ahora la relación con la persona más especial que la vida me ha dado me parece mentira porque vivo en constante alerta. ¿Y qué tal si también hay red flags que estoy ignorando, como hice con usted? ¿Y qué tal me estén manipulando como lo hicieron antes? Claro, es que si a uno lo manipulan uno no se da cuenta hasta que es demasiado tarde...

NO ES JUSTO pensar así en una relación que me ha hecho crecer más en los últimos 4 años que en los 28 que llevo en esta tierra. NO es justo que sea yo misma la que me sabotee la felicidad que me merezco. PORQUE AHORA SÍ LO CREO. Por primera vez en estos 28 años de mi vida creo que merezco ser feliz, creo que el dolor que siento dentro de mi no tiene porque ser mi marca personal, creo que puedo amar y ser amada. 

¿Sabe que la única persona con la que hablé del dolor que usted me provoca con solo pensarlo fue mi psicóloga? Han sido 5 años de callar, de silencio porque creí que una ruptura amorosa es dolorosa y es normal. Pero resulta que no. No esta relación de manipulación en la que usted deliberadamente me hacía comentarios para hacerme llorar, en la que usted deliberadamente me gaslighteaba para hacerme creer que lo que se había dicho o lo que había pasado no era. Ni siquiera en el tiempo en el que estuvimos juntos hablé de como me sentía con alguien más. Hablé con dos personas cercanas únicamente ese día antes de que usted terminara la relación por mi. Viví este dolor y este sufrimiento en silencio.

Me duele pensar que usted encontró en mi una persona que se haría cargo de su vida de mierda. Alguien que se tomaría la responsabilidad que usted no era capaz de tener. Me duele pensar que usted me uso para vivir y no me dejó vivir. Me parece hasta ridículo darme cuenta sólo hasta ahora del nivel de manipulación que usted tenía sobre mí. ¿Cómo así que usted era un hombre de confianza porque mató a mi gata y me lo confesó? PEDAZO DE IDIOTA, eso era lo mínimo que tenía que hacer. Y después de eso yo tenía que haberme ido. Dejarlo en su mierda de humanidad y salir por la otra dirección.

Todos los días quiero pensar que fue gracias y sólo gracias a que no me fui ese maldito 5 de octubre de su lado que ahora soy feliz al lado de mi esposo. Porque si yo me hubiera ido de su lado, yo no habría flirteado con otra persona, usted no habría usado eso para seguir manipulándome y luego decir que era hora de estar en una relación abierta. Si yo me hubiera ido de su lado ese día, la relación abierta no estaría en vigencia para cuando conocí a quien es ahora mi esposo, para empezar una relación con él incluso cuando le dije a usted que no era así.

Y quiero que sepa que desde lo conocí a él, no hubo un sólo día en que yo no le hubiera mentido a usted. Fui deshonesta con usted porque no era capaz de ser honesta conmigo misma, respetarme y darme la oportunidad maravillosa de estar con él y no con usted. Pero está bien, porque como no me fui de su lado el 5 de octubre de 2014, después en el 2016 disfruté cada segundo con quien es ahora mi esposo porque por esos dos meses en los que estuvimos juntos hubo chispas que me hacían creer que podía ser feliz. 

No estaba equivocada. Cuando él salió del país y vi mi oportunidad de ser feliz, volar con él, supe que era hora de actuar. Y le debo eso a usted. La infelicidad que viví con usted es algo por lo que jamás quiero volver a pasar. 

Le debo a usted SABER desde el fondo de mi ser que merezco ser feliz y que el dolor no tiene que ser mi segundo nombre. Me importa un culo sus traumas, sus miedos, su dolor. Esos jamás fueron ni son mi responsabilidad. Es verdad que a usted le faltaba madurar y dejar de ser un niño. Me costó 5 años verlo. 

Adiós para siempre. Tengo una vida que vivir y disfrutar. 

27.9.20

octubre viene otra vez

Hace un año que sentía que se acercaba Octubre y la costumbre volvía en forma de depresión para esas fechas, no podía llegar a imaginarme la avalancha de cosas que iba a empezar a sentir y vivir internamente.

Fue en el verano que algo hizo click (o se desajustó y no hizo click, más bien). Estaba sobre la moto de pasajera en el tour de comida que empezaba en Hanoi, Vietnam. Venía de dos semanas intensas en Las Filipinas, terminando mi curso de TESOL online y por alguna razón todo parecía normal. Normal viajar por el mundo. Normal tomar un tren, un avión y pagar por estas cosas que me habrían tomado eternidades pagar con el sueldo de profesora en Colombia.

Estaba en esa moto, en el caos del tráfico vietnamita y no podía creerlo. Ahí fue que hizo (o no hizo) click ese algo que me hizo dar cuenta que nada, absolutamente NADA de lo que estaba pasando lo había soñado porque simplemente jamás me había dado el permiso de soñar. Soñar sonaba bonito, soñar era algo que le decían a uno que tenía que hacer de pequeños para cuando uno fuera grande, pero yo decidí dejar de soñar porque se me hacía que eso no era para mí y que era mejor vivir sin la decepción de tener sueños sin cumplir.

Empecé a llorar. Le atribuí el sentimiento a mi SPM porque también era la fecha. Y la verdad es que no. No era sólo eso. Desde ahí empecé a no sólo llorar sino a reflexionar en esos pequeños detalles a los que no le había prestado atención desde hacía unos buenos 4 años. 

Cuando empecé mi relación con el chico Calvin me entregué al pensamiento de disque aceptar todo lo que pasaba porque así tenía que ser. Nunca le pedí más a la vida, nunca me exigí más. Empezamos a vivir juntos con menos de 200 dólares al mes y eso era suficiente. Y sí, no voy a decir que no lo era. Esa fue la época en la que más aprendí sobre mí misma y siempre hablaré del inicio de mi independencia como uno de mis mayores logros porque me cambió para siempre. 

El problema estaba en que me daba pena pedirle a la vida más. Sí, estaba cómoda con 200 dólares. Estaba cómoda viviendo en una pieza en un inquilinato. Estaba cómoda porque en el fondo pensaba que podía ser peor y no lo era, entonces estaba bien. Poco a poco me fui conformando. Me conformé con el dinero, me conformé con mi relación, me conformé conmigo misma. No le exigí más a nadie, ni a él ni a mi misma. Poco a poco me fui perdiendo. 

Entonces vivía en negación. Me hice la pendeja, mejor dicho y por todo ese tiempo me conformé con la mediocridad, con la vida a medias que vivía. Siempre quise viajar por el mundo y sentía que eso era otro sueño que se iba a volver decepción. Dejé de soñar para no vivir frustada pero irónicamente al dejar de soñar ya empiezo a vivir en frustración. Así es.

Sobre esa moto, en menos de dos minutos lloré por no haberme permitido soñar, por haberme negado una vida que claramente sí podía vivir. Estaba ahí en medio del tráfico en fucking VIETNAM. Lloré demasiado en poco tiempo y le dí gracias a la vida por semejante oportunidad. Ahí mismo, sobre esa moto me prometí soñar de nuevo. Me prometí que el próximo viaje no iba a ser uno que planeara mi esposo por su cuenta como si me tuviera que incluir (no que lo haga, pero claramente no era yo quién proponía nada porque eso era soñar, sabes?), o un viaje que planearan nuestros amigos porque ellos sí tenían en su lista de sueños el sudeste asiático y ¡hey! ¿qué tal si ustedes también van?

No, esa vez sentí desde muy el fondo de mi ser que era hora de soñar.

Y señoras y señores, le dí la bienvenida a la depresión. Una depresión que ya estaba asomándose desde Colombia pero que fui callando. Una depresión que se manifestó en el trabajo pero que se volvió una anecdota laboral y no pasó de ahí. Una depresión que gritaba para poder salir y que yo ignoré pensando que todo estaba bien. Una depresión que sobre una moto me hizo reflexionar sobre los sueños que dejé de soñar.

Hace un año que sentía que se acercaba octubre también sentí que la tristeza venía a acompañarme porque la costumbre era más fuerte que la vida que palpitaba dentro de mí. 

Y ahora que se acerca octubre siento la tristeza asomándose una vez más porque la costumbre es fuerte pero ahora no tanto como la vida que palpita dentro de mí. Una vez más le doy la bienvenida porque cada vez que viene tengo algo que aprender. Me siento más fuerte mentalmente para aceptarla. Estoy en terapia, hablo con mi psicóloga y el confinamiento me ayudó demasiado a encontrarme conmigo misma. Estoy en medio del ruido y el caos del sudeste asiático nuevamente pero esta vez estoy centrada, puedo respirar y encontrarme dentro de mí fácilmente.

Será un octubre diferente. Así lo siento esta vez.

12.9.20

No soporto el olor del cloro.

En algún momento me creí extrovertida y abierta a todos. Pero no es cierto. Me cuesta dejar entrar a la gente, me cuesta abrir y espero mucho a que sean los otros los que me den el espacio y así poder ser "amigos".

Así es como he hecho amigos, porque ellos se han acercado a mí y me han dejado "estar" allí. Y para mí esa cercanía es importante porque por naturaleza yo no puedo abrir ese espacio. No sé cómo.

Cuando tenía alrededor de 7 años, mi papá participó creo en un torneo de fútbol con amigos. Me llevó a mi porque según, sus amigos también tenían hijos de mi edad. Poder lograr que aquellas niñas desconocidas me hablaran fue un reto, pero de alguna forma, la gente que conozco siempre es la que abre ese puente. Esas niñas no fueron la excepción y me invitaron a jugar con ellas porque, yeah why not?... pero entonces, ese día que usé sandalias (y no me había bañado porque salimos muy temprano de casa y mis papás basicamente me sacaron de la cama directo hacia el carro...), justo ese día usando mis sandalias favoritas una de esas niñas me miró los dedos de los pies y dijo algo como "QUE ASCO, yo no juego con alguien que tenga los pies sucios."

Obviamente me miré los pies y pensé, "es cierto, soy un asco. No me bañé." Intenté explicarle a la niña que no me había bañado porque el afán, tú sabes, pero ella insistía en que mis pies eran muy "negros" y le daban asco. Las niñas no jugaron conmigo y estuve sola llorando esperando a que mi papá terminara su juego. Fue un día muy largo.

Desde entonces me dieron asco mis dedos de los pies y cualquier parte de mi cuerpo que tuviera ese tono oscuro porque era cierto: eran muy oscuros. Creí por mucho tiempo que eso era un defecto y que "lo normal" era tener pies claros, y codos, y cara y etc. Si se veía oscuro, era sucio, era asqueroso.

Nunca lo cuestioné, nunca le pregunté a mi familia por qué tenía ese defecto y "ellos no" (mis papás son más blancos que yo). Crecí con esa idea y no la cuestioné porque mis amigos en general se veían más blancos que yo, entonces la del defecto sí era yo. Se reforzó la idea cuando mi mamá empezó a hacerme mascarillas de azúcar morena y miel para "aclarar" las "manchas oscuras" de los codos y rodillas porque "se ven muy mal".

En ese entonces no sabía que ese era el color y tono de mi piel naturales.

Crecí con esa idea de sentir que algo estaba mal, así que un día, a los 11 años decido que ningún azucar con miel me van a ayudar y necesito un químico de verdá que ayude. Un blanqueador. Literalmente un blanqueador.

Entré al baño a bañarme con Clorox. A borrar mis defectos porque algo estaba mal.

Por fortuna mis mediciones eran pésimas y utilicé demasiado cloro en el agua. Me ahogué con el olor del Clorox. Empecé a toser. No logré poner una sola gota en mi cuerpo porque los humos fueron más grandes que yo y tuve que salir desnuda de la ducha a toser y recuperar el aire.

Ese día descubrí lo mucho que me odiaba y lo poco que me aceptaba. Estaba dispuesta a ahogarme y usar un producto abrasivo en mi piel para poder ser blanca como mis amigas. Desde entonces no soporto el olor del cloro. 

También pasé todo mi bachillerato odiando mi cabello crespo, cambiándolo, tratando de hacerlo lucir "normal". Y no, ya no tengo 15 años para creer en eso.

Desde entonces no soporto que me digan que debo alisarme el cabello, que mi cabello crespo es desorganizado, que luce sucio. No soporto ningún comentario en el que SER YO no es suficiente para otro. Si te afecta tanto, ahórrate tus comentarios y déjame vivir. No me mires si no te gusta y sobretodo, no me dés de tu odio, yo ya no quiero de eso en mi vida.

Gracias.

8.8.20

Positivo para Covid-19

 Está claro que para final de este año, todos vamos a tener a un familiar, un amigo, un conocido afectado por el nuevo coronavirus. Si usted todavía no lo tiene, le doy la bienvenida. Dí positivo para Covid-19.

Teníamos que planear cómo conseguir las visas de trabajo para nuestro nuevo destino. Desde febrero teníamos trabajo nuevo pero el nuevo coronavirus estaba logrando lo que esta generación y la enterior no había visto. SE PARÓ TODO, y desde entonces no sabíamos qué ibamos a hacer. Sólo sabíamos que nuestros nuevos empleadores nos esperaban en Agosto y que entendían la situación. Nunca cancelaron los contratos, nunca se detuvieron. Sabían que de alguna u otra manera, sus nuevos profesores llegarían. 

Era junio y todavía todo parecía cerrado, las opciones se veían reducidas o simplemente no se veían. Pero en un día todo cambió y nos enteramos que otra mujer necesitaba salir de aquí también hacia el mismo colegio al que ibamos. En menos de tres días ella consigue los contactos para poder procesar la visa de manera remota, simplemente enviando nuestros pasaportes, y tomamos la decisión de hacer el envio juntos.

Había una nueva luz. Se acababa junio y la mejor opción era viajar a la ciudad más grande del país y procesar todo desde allí. No quedarnos en el pueblo en el que vivíamos en el momento justo en que el presidente anunciaba una nueva cuarentena que empezaría el 5 de julio y del que desconociamos los detalles. ¿Habrán vuelos nacionales, internacionales? ¿Podremos salir a montar bici? ¿Estarán todos los negocios cerrados de nuevo? ¿Sólo farmacias y supermercados abiertos? ¿Toque de queda? ¿Quéeee por el amor de dios, quéeee?

Tenía mucho miedo de emprender este viaje, sobretodo porque sabíamos que desde que los vuelos internacionales empezaron, muchos países y aerolíneas en general pedían un certificado negativo del covid-19 y que ir a la ciudad con más casos de contagio era un peligro de por sí. Pero estos miedos quedaron reducidos a nada cuando un día golpean a la puerta de nuestro apartamento y dos enfermeras con trajes de bioseguridad entran y nos piden que nos tomemos un PCR gratis por "prevención" para luego enterarnos que en realidad sólo testeaban gratis a residentes de edificios en donde ya se conocían casos positivos y sólo debían confirmar cuántos más habían allí... Creemos claro, que estos resultados fueron negativos porque no volvimos a saber nada de esa prueba, nadie llegó a casa a ponernos en cuarentena ni a encerrarnos con candado y sabrá Dios qué más (porque pasó con muchas otras personas)

En fin, huirle al virus ya no era una opción porque si no lo estás buscando tú, él llega a ti. Así que con esta información decidimos emprender el viaje. Y entendiendo que venía una nueva cuarentena, todo parecía contrareloj para poder salir del pueblo en el que vivimos 4-3 años. Empezó la semana de empacarlo todo y salir. Estuve bajo mucha presión y estrés, lo normal en una mudanza, ¿verdad? y además tuve una infección cutánea en la espalda que no me dejaba dormir así que estuve afectada tanto emocional como físicamente en la última semana de junio asegurándome que la mudanza se diera, y llegaramos bien a la nueva ciudad...

Nos vimos con nuestros amigos sudafricanos un par de veces, sabiendo que era nuestra despedida. Cenamos en su casa, montamos bicicleta otro día y almorzamos el último. Nuestra amiga se queja de algún dolor de algo y me da miedo que sea el virus, pero ella dice que tal vez es el vino que tomamos el día de la cena. Sí, tal vez es eso. Dejemos la paranoia, por Dios...

Salimos el 4 de julio y llegamos el domingo 5 a Almaty en horas de la madrugada. Estamos cansados de una semana de estrés y decidimos no movemos en todo el día. No queremos hacer nada, nos duele el cuerpo (claro, estuvimos tres días en el suelo empacando una vida entera...) estamos nerviosos porque no sabemos cómo sea el proceso de la visa, etc. No es nada más, nos decimos. Sólo nos vemos con nuestra nueva amiga para hacer el envio de los pasaportes y esperar a que lleguen con la visa.

Yo decido retomar mi rutina de ejercicios el lunes 6 de julio, como venía haciendo en mi casa. Lunes, miércoles y viernes de ejercicio y martes y jueves de yoga. 

No puedo. 15 minutos de ejercicio me quitan el aire de los pulmones. Me duele hasta el alma, no puedo hacer ejercicio, mucho menos estirar siquiera. Me asusto. Maldita sea, ¿será un sintoma de este coronavirus? ¿será que simplemente estoy muy cansada? ¿será la diferencia de altitud entre las ciudades? Quiero creer todo, menos que estoy enferma. Excepto que lo estoy. Lo estamos. Mi esposo y yo presentamos sintomas de gripa. Nuestros amigos sudafricanos reportan que también están enfermos, tienen fiebre. Empieza el miedo. Esto es el virus, todos nos enfermamos...

Tal vez dos días después no puedo sentir sabores. La comida no sabe a nada, mi perfume no huele a nada, el acondicionador que huele delicioso y se siente en toda la ducha ahora... ahora no huele a nada tampoco. Se me va el olfato y el gusto. A mí esposo no. Y recurro a él para que me diga a que sabe todo, a que huele todo. Me asusto. No quiero salir y si salimos, no quiero quitarme el tapabocas ni para cuando tomo algo. Desinfecto todo más de la cuenta. Tengo miedo de estar enferma y peor, de enfermar a otros. Pero mi cabeza crea fantasías y quiere creer que siempre he perdido el olfato y el gusto cuando me da gripa, ¿en serio? no puedo recordar la última vez... no puedo... 

Viene otra amiga a pasar sus vacaciones con nosotros. Basicamente todos estamos de vacaciones aquí, encerrados. Ella había presentado sintomas de alguna u otra manera después de otra visita así que existe la sospecha de que todos (los sudafricanos, la australiana y los colombianos) estuvieramos ya contagiados con el coronavirus. Pero, ¿cómo saberlo?... Los sintomas más obvios son los míos, no todos pierden el olfato y el gusto... pero no todos lo aceptan, nadie dice nada, nadie quiere decirlo en voz alta, es la verdad.

Poco a poco recupero los sentidos. Me toma un buen tiempo, y mi amiga australiana siempre me pregunta porque ella, en su mente, va haciendo un seguimiento y un registro. Luego vienen nuestros amigos sudafricanos porque ya por fin su vuelo de repatriación va a salir y es desde esta ciudad. ¡Qué alegría, ya podrán volver a su hogar! Pero se les nota los nervios, tienen que tomarse la prueba del virus y no dejan de preguntar por nuestros sintomas, por fechas, por todo. Pero su prueba sale negativa y después de tanto estrés y de rogarle a sus respectivas embajadas logran salir de regreso a casa.

Ahora faltamos nosotros. En menos de una semana sale nuestro vuelo también y mientras la visita de ellos, llegan nuestras visas. ¡Estamos listos! Excepto que es finales de julio y las aerolíneas y los gobiernos cambian todo el tiempo sus regulaciones. No, ahora no podemos salir, el vuelo está restringido solo para ciudadanos coreanos. Vuelve el estrés, cambiar vuelos, buscar una ruta que cuadre con los tiempos de entrega del test PCR, que cuadre entre ellos, que implique pocas horas, etc.

Y dos días después tenemos una nueva ruta, nos enteramos de una nueva regulación y sabemos que debemos ir sólo a una clínica coreana autorizada a tomar la prueba. Bueno, entre todo lo malo pasa algo bueno y  nos preparamos para ir el martes. Falta tan poco, ya casi.

Excepto que no. Nuestros amigos sudafricanos, nuestra nueva amiga local, mi esposo y más adelante nuestra amiga australiana testean negativo. Excepto yo. Positivo para COVID-19.

¿Qué sigue en esta historia? No lo sé. Van dos vuelos cancelados. Vamos a nuestra tercera compra de tiquetes. ¿Y yo? Totalmente agotada. Mi mayor miedo era este y se manifestó. ¿Qué puedo decir? Tengo muchos miedos. ¿Contagié a alguien? Estaba tan preocupada por contagiarme que fui muy cuidadosa y quiero creer que todo lo que hice para protegerme a mi misma haya sido suficiente para haber protegido a los demás de mi. Y sí, no dejo de pensar que pude haber hecho más. Que debí creerme desde un inicio que estaba enferma, que ya es un síntoma covid el perder esos sentidos. Que debí tantas, tantísimas cosas.

Hoy me siento mejor. Hoy escribo esto sin llorar, sin juzgarme, sin odiarme como si todo, absolutamente todo fuera mi culpa. Todos mis amigos están bien, yo estoy bien. Desde el 20 de julio retomé mi rutina de ejercicios y me sentí bien. Monté bicicleta en montaña y mis pulmones respondieron de maravilla. Estoy viva y si no entiendo que eso es lo más importante de este 2020, estoy jodida. 

Tengo una red de ayuda y apoyo. Tengo a mi psicóloga y me quedo con lo que me dijo en la última sesión después de enterarnos de todo esto: "te tienes a ti misma, te cuidas y te estás dando el valor y la importancia que te mereces o si no no hubieras pedido esta cita conmigo hoy"

Estoy viva y pronto será negativo