13.12.15

Volver a ser niña.

He querido escribir en mi blog desde hace mucho y no sabía cómo. Mi mente jugaba con organizar cada palabra, organizar cada idea, hacerla clara, lógica y concisa para que se entendiera el sentimiento.Tanto he pensando en escribir que ya se cumplen seis meses de no escribir en el blog, como si no tuviera ni mierda que escribir. O peor aún, como si no me hiciera falta.

Me hace mucha falta escribir, y sobretodo leer. Creo que por eso no escribo, porque ya no leo, porque ya no me inspiran las letras. Creo que me he dado cuenta que las palabras limitan. Claro, son poderosas, poderosísimas digo yo, pero limitan. Como cuando te enamoras pero decir "I'm in love" no es suficiente, ninguna de esas letras de verdad puede contener lo que se siente en la panza, en el corazón, en la saliva y el aire al respirar.

Lo último que escribí es que me iba a graduar, y que gracias a eso podía quemar algunos demonios que no creen que puedo hacer cosas, que puedo lograrlas. (Si no se entendió así, ni modos). Me tatué antes del grado, como celebrando ese triunfo, porque el diploma puede quemarse, pero en mi piel puede quedar esa gaviota que me recuerda que puedo SER. Simplemente eso. También tuve la maravillosa idea de drogarme ocho días antes de graduarme con LSD y puedo decir que tuve una experiencia muy genial. Pude ver como la vida es un juego, nada es tan importante como parece, el grado era un paso más de tantos que voy dando si se me antoja. Vi cómo podía perdonar a quienes creí que me habían hecho daño, cómo podía vivir sin miedo, cómo podía dejar de etiquetarme como mujer, profesora, hija, maestra, porque nada de eso me hace y porque me pude dar cuenta que no soy nada, y que en la nada lo puedo ser todo.

Tal vez no se entienda, tantos años he leído sobre esto que nunca lo entendí de verdad hasta que lo sentí. Mi mente siempre estuvo diciéndome cómo debía sentirse, pero nada como el sentimiento real. Entré a trabajar en un colegio reconocido, muy nice, con niños de 6 a 7 años que me dicen miss y les encanta perseguirme en el parque, porque obvio me encanta jugar con ellos, aunque ahora no corra tanto como antes porque como más y me estoy engordando. ¡Qué felicidad!

También hice un taller que reforzó todo lo que había aprendido en mi viaje con L, y aunque sienta que las palabras no pueden contener todo lo que siento, sé que puedo describirlo como plenitud, gratitud y abundancia. El mundo sigue girando, la gente se sigue matando, y eso no me puede importar menos porque la vida es un juego, es un puto juego y sólo se necesita volver a ser niño para disfrutarlo. ¿Qué no había dicho eso el señor Jebús? A veces nos hacemos los pendejos para entender las religiones... vea, y que por eso se matan, eh.

Creo que he aprendido a abrazar mis miedos, vivirlos, sentirlos y pasarlos. Incluso espero pronto superar ese puto miedo que tengo de que mi hermana se suicide en unos años. Hay tanta basura con la que he cargado, ¡y apenas tengo 22 años!, creo que no es justo ni con este cuerpo que tengo. Escribo porque a veces quiero darle forma a todo este mar de sentimientos. A los pensamientos los dejo pasar, porque a veces no me sirven para nada, sólo para crearme más problemas, como cuando voy en bici pensando que me van a atropellar y por andar tan inmersa en los pensamientos se me olvida frenar o chingadas como esas.

Eso me recuerda que debo arreglar mi bici pronto, como regalo de navidad para ella y para mí.
No sé si me lean, si a alguien le importe, finalmente creo que "uno" se vuelve blogger para stalkear a otro bloggers y para escribir lo que se nos antoje, nos lean o no. Sé que quiero escribir más, sé que me hace mucha falta leer poemas y creerme poeta barata. Llegará en cualquier momento. Si se les atraviesa un libro de navidad como regalo, Lyds no se enojará.

Bye.


2 comentarios:

  1. todavía te leemos

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  2. Andamos por acá todavía aunque también las letras le hagan falta a uno.

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