13.1.14

Extracto del diario de María, justo después de dejar el aburrido libro a un lado:


"        He encontrado a un hombre y me he enamorado de él. Me he dejado llevar por una simple razón: no espero nada. Sé que dentro de tres meses estaré lejos, él será un recuerdo, pero ya no podía aguantar más vivir sin amor; estaba al límite (…)
         Me basta con amarlo, estar con él en mi pensamiento, y colorear esta ciudad tan hermosa con sus pasos, sus palabras, su cariño. Cuando deje este país, tendrá un rostro, un nombre, el recuerdo de una chimenea. Todo lo demás que he vivido aquí, todas las cosas duras por las que he pasado, no serán nada al lado de ese recuerdo.
         Me gustaría poder hacer por él lo que él hizo por mí. He estado pensando mucho, y he descubierto que no entré en aquel café por casualidad; los encuentros más importantes ya han sido planeados por las almas antes incluso de que los cuerpos se hayan visto.
Generalmente estos encuentros suceden cuando llegamos a un límite, cuando necesitamos morir y renacer emocionalmente. Lo encuentros nos esperan, pero la mayoría de las veces evitamos que sucedan. Sin embargo, si estamos desesperados, si ya no tenemos nada que perder, o si estamos muy entusiasmados con la vida, entonces lo desconocido se manifiesta, y nuestro universo cambia de rumbo.
Todos sabemos amar, pues hemos nacido con ese don. Algunas personas lo practican naturalmente bien, pero la mayoría tiene que reaprender, recordar cómo se ama, y todos, sin excepción, tenemos que quemarnos en la hoguera de nuestras emociones pasadas, revivir algunas alegrías y dolores, malos momentos y recuperación, hasta conseguir ver el hilo conductor que hay detrás de cada nuevo encuentro; sí, hay un hilo.
Y entonces, los cuerpos aprenden a hablar el lenguaje del alma, eso se llama sexo, eso es lo que puedo darle al hombre que me ha devuelto el alma, aunque él desconozca totalmente su importancia en mi vida. Eso fue lo que él me pidió, y eso tendrá; quiero que sea muy feliz"

"Me sentí herida cuando perdí a los hombres de los que me enamoré. Hoy estoy convencida de que nadie pierde a nadie porque nadie posee a nadie. Esa es la verdadera experiencia de la libertad: tener lo más importante del mundo sin poseerlo"


Fragmentos de libros que ni siquiera he leído y que llegan a mis manos.
 Once minutos, Paulo Coelho.

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