5.11.12

Qué mierda. Creo que esa no es la manera de empezar la semana. No, no creo, estoy segura que no es la manera.

Si quedaba algo de relación con mi hermano Alejo, sé que hoy la dañé, le dí donde era, y no me quejo, lo disfruté, me saqué esa cosa que tenía guardada. Tal vez sí, soy totalmente consciente que jugué al Rojo-Rojo, y lo disfruté, lo disfruté como cuando comí mi última hamburguesa de carne. Sé que no es bueno, pero era mi último chance.

Rompí una manilla, y creo que ahora doy gracias porque no me rompí la mano. No soy capaz, aunque sé que si tuviera la rabia que tuve hace año, me habría dañado la mano más de lo que lo hice en el 2007, cuando no pude escribir en el colegio por una semana.

Siento que hay muchos cabos sueltos, y como alguna vez pensé, hay mucha luz, por eso se ve toda la mierda, porque hay más luz ahora. Eso pasa ahora en mi familia, todo está saliendo a flote, todo lo que ví alguna vez, hace ya tanto tiempo, lo que empecé a gritar a viva voz y todos ignoraron, porque la revoltosa de la cosa otra vez estaba jodiendo. Ahora no, yo sé que ni me pegan porque resulté ser mujer y el bollo se vuelve más grande si lo hacen "A las mujeres no se les toca ni con el pétalo de una rosa", tan aplicado será eso en mi familia que por eso el sexo es hasta aburrido. * ba dum tss *

No me contuve, no quise, de poder podía, pero le di importancia a seguir gritando. Además, ¿quién putas eres para decirme que eres normal? Ahí es cuando es más notorio lo poco que me conocen, por lo menos sabrían que, junto a Miedo, Normal es una palabra que no soporto. ¿Cómo putas te atreves a decir que sos normal, teniendo el mismo papá que yo? Agh, y cómo amé callarte la boca de normal diciéndote y recordándote las millones de veces que te has querido matar porque tu novia te dejó, porque perdiste tu trabajo o por pendejo, te robaron el portátil. O tus "inexplicables" ataques epilépticos.  Sí, vos fuiste críado por el mismo papá, y vos sos el mismo que utiliza el trago para refugiarse, como ese hombre, nuestro papá. ¿Qué no sabes que sus noches de trago fueron las que me jodieron a mi la vida? Ahí tienes tu normalidad, porque claro, aquí eso, eso ni es novedad, es NORMAL.

Ya, mi cuarto apesta a rabia y peleas. A ganas de golpear, hay un desorden que va más allá de las sábanas en el piso y mi ropa en todo lado, hay un desorden de ideas, de sentimientos y demás. No sé qué hacer, no quiero abandonar este rincón del mundo que me queda, y no quiero quedarme.

* grita *

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