24.6.17

That was (two) TEN YEARS AGO this May

No puedo creer que todo esté cumpliendo diez años este año. Riot de Paramore, Icky Thump de The White Stripes, The Con the Tegan and Sara, Atemahawke de Porter y otros que ni vale mencionar pero que me hacen darme cuenta de lo rápido que está pasando el tiempo. (Yo mido el tiempo según la música)

Propuse en el grupo de bloggers que escribiéramos sobre nuestro primer amor gay, aprovechando que estamos en el pride month y todo esto. Y me puse a pensar sobre mi primer amor y resulta que no, mi primer amor no es de hace diez años, sino de hace 11. ONCE.

Recuerdo que cuando conocí a E hace 12 años, no me caía bien, no sé por qué pero me parecía una niñita tonta y no la soportaba. Al siguiente año quedamos en el mismo curso porque empezamos el énfasis juntas y nos hicimos amigas inseparables. Le decían Pollo y así se quedó porque hacía como un pollito de verdad. Era una niña muy simple, no decía mucho, pero si te dedicaba el tiempo suficiente a ti y sólo a ti te hacía sentir importante. Y eso me pasó a mí. Pollo pasó mucho tiempo conmigo, me aguantó la época depresiva que tenía para ese entonces y sé (ahora que lo analizo) que muchas de esas crisis las utilicé para manipularla y tenerla a mi lado. Porque la quería todo el tiempo a mi lado, era la verdad.

Pollo no era linda, y ha decir verdad no es que tenga el récord de enamorarme de las más lindas, pero ante mis ojos ella era hermosa y nada más importaba. Pollo me tenía muchos apodos y ella me consentía mucho, muchísimo. Empezamos a tener frases entre nosotras y cosas que sólo ella y yo podíamos entender. Recuerdo mucho que nos decíamos todo con el número 3. Era algo, de una lista que ella alguna vez hizo y el 3 era que me quería mucho, y sé que ese número se volvió un te amo en sus momentos, un te adoro, un te... uff tantas cosas. Por ella quise aprender alemán por primera vez porque siempre me escribía frasesitas en su alemán de mierda.

A Pollo la quise demasiado y nunca me había dado cuenta del cómo. Ella no parecía gay, at all pero tenía la putica costumbre de morderme el cuello cada que se le daba la gana y God, me encantaba que lo hiciera (y sé, suena rídiculo decir que ella no era gay, pero pues... no lo era, jugó conmigo jaja). Y no fue sino hasta que un primo mío se dio cuenta de la importancia tan pendeja que le dí a uno de sus detalles que no caí en cuenta de mi gusto hacia ella. Al parecer era bastante obvio y yo no lo quería ver. Gracias a ese primo me di cuenta que sí: estaba enamorada de ella. No era un simple gusto, estaba muy enamorada de ella.

Luego pasó lo impensable. Pollo se hizo tan amiga mía que dejó de ser la mejor amiga de otra chica por estar conmigo. Esta otra chica (que ahora es una de mis mejores amigas, life's a joke) empezó a mentir y a decir cosas equis, cosas que nuestra profesora escuchó y no dudó en decirle a los papás de Pollo. Ellos decidieron sacarla del colegio, por su bien.

Esa fue una noticia de mierda, recuerdo tanto cuando Pollo lo dijo, sentí que se acababa el mundo (porque drama queen...) y Pollo, wow, también lloraba y llorábamos mucho porque no íbamos a estar juntas de nuevo. Ya luego en el colegio se regó el rumor y decían que éramos novias y que por eso éramos inseparables y por eso "la iban a echar". Recuerdo que nunca decidimos hablar de los rumores, y especialmente yo que no sabía cómo decirle que en realidad si me hubiese gustado ser su novia. Nunca fui capaz de decírselo.

Luego se fue del colegio y todo parecía insoportable. Tratábamos de hablar todo por teléfono pero no era fácil, tratábamos de vernos pero tampoco lo fue. Luego empezaron los rumores de que ella tenía un novio y dioooos, cómo me dolió. Y ya después empecé a hacer mi vida sin ella y para el siguiente año, en mayo, bueno tuve mi primera novia y todo porque en medio de la borrachera pensaba que mi amiga, la de la fiesta... era Pollo.

Sí, mi primer noviazgo fue un fiasco, en realidad  siempre quise estar con Pollo y nunca se lo dije. Unos años después le confesé que era lesbiana, y ella dijo que ya lo sabía (chismes y lo mucho que se me notaba...) y después de eso no volvimos a hablar. Le dije que tenía algo importante que decirle y nunca más supe de ella.

Quería decirle que había estado enamorada de ella y sólo quería quitarme la espinita de saber si ella alguna vez había sentido algo por mí. Y aquí estoy, once años después todavía con la duda.


10.6.17

Y no fue lo peor que podía pasar.

Me robaron la bici el 3 de mayo y no fue lo peor que podía pasar.


He estado pensando en escribir un post sobre lo que esta ciudad lleva produciéndome desde este año, y con lo del robo de mi bici creo que me he venido inspirando más. Pero hoy no. Hoy no hablaré de eso.

Me robaron la bici porque sí. Porque no tenía el seguro adecuado, porque debí guardarla en un parqueadero bajo techo, porque no debí salir ese día. Porque sí. Y no fue lo peor que podía pasar. Justamente ha sido por la bici que me he aventurado a vencer muchos miedos. Lo dije aquí cuando hablé de mi bici y yo, o cuando hicimos esa travesía suicida hace ya casi dos años.

He sentido este año muchísimo miedo, no sé si más de lo que acostumbraba todo el tiempo o qué, pero sé que lo he sentido mucho. Ahora bien, cómo lo siento es totalmente diferente. Estaba pensando en quien era hace 10 años, tenía 14, faltaba poco para graduarme del colegio y sentía que lo peor estaba por venir. Le he tenido mucho miedo al futuro, siempre. No sé dónde lo aprendí, no sé por qué lo aprendí, pero así me configuraron y recuerdo que el pensar en ese vacío que vendría después del colegio me aterraba.

Si alguien me hubiese dicho que ese después iba a ser la mejor etapa so far de mi vida, no le habría creído, el pelear con mis miedos no me dejaba creerlo. Pero resultó que sí, que lo mejor que podía pasar era salir del colegio, dejar tanto drama y tanta depresión al lado y empezar a salir de la burbuja en la que vivía. Conocer la gente que conocí, incluso comer la mierda que comí junto a esas personas y surgir, una vez más del fondo.

He sentido muchísimo miedo y tengo un stack de miedos guardados que ni te imaginas. Hace casi dos años hice un taller y nos pidieron escribir nuestros miedos. Me bloquée al inicio, me dije: a ver, no seas ridícula, si transpiras miedo ¿ahora no vas a poder hacer una lista de tres miedos?... Salieron como 20 incluyendo el miedo a perder mi trabajo y que me robaran la bicicleta. Y a las arañas, ese fue el primero que escribí. Y fue justo lo que pasó este año: los miedos están, a veces son tan insoportables y se vuelven tan tangibles. A veces me tienen a medianoche llorando, con el corazón en la mano y miles de preguntas sin responder. A veces simplemente no sé, pero se sienten caminar en la piel, arañando y buscando una manera de romper el alma.

Este año sé que he sentido muchísimo miedo pero sé que el cómo se siente ha sido diferente. Y la bici me lo demostró, una bobada como esa me movió y creo que desde entonces los miedos andan revoloteando por todas partes, peor que antes porque ahora no hay manera de bajarme. Sí, me robaron la bicicleta y lo primero que me pregunté fue: ¿Y ahora qué? Ya está, ya se cumplió un miedo, ya se hizo realidad ¿y ahora qué?... Y gente, nada pasó. El mundo no se acabó, no morí. Lloré, claro, después de sentir que esa semana ya estaba una mierda como para añadirle más cosas así. Me resigné, claro. Pero gente, no pasó nada más. El peor escenario era quedar sin bici y así fue. Ya no estaba y punto.

Desde entonces llevo haciéndome la misma pregunta con cada miedo que me da: ¿qué es lo peor que puede pasar? y por fin hay un vacío grande, sin un miedo amontonándose encima de otro. Por primera vez siento que lo peor de todo lo que puede pasar es que... simplemente no pase. Que la vida no sea, que yo no me mueva, que me quede inmóvil al lado del camino.


Dani me envió esta imagen en marzo y no dejé de pensar que efectivamente no tenemos miedo, sino que lo somos. Somos ese miedo que nos come o somos esas ganas de aprender de ese miedo. Y espero que la vida en algún momento me cambie la visión que tengo del miedo como me ha cambiado en muchas cosas. Porque sigo creyendo que soy un enredo de crespos y miedos que nunca dejará de sentirlos y vivirlos. Sólo sé que por ahora está bien, más que bien porque de algún modo vivirlos y aceptarlos me van a llevar a algún lugar. Where I'm supposed to be. Y creo que lucharlos y negarlos sólo me van a detener. Tal vez no se cumplan todos mis sueños, y tal vez no tenga todo lo que quiero, pero quiero confiar que cada decisión que tome, con o sin miedo, me va a llevar a donde debo estar y a vivir lo que tengo que vivir.


1.6.17

Mi paso por Techo, parte 1.

Cuando Pez propuso la idea de escribir en nuestros blogs y empezamos a preguntarnos sobre lo que iríamos a escribir en común, ella habló sobre lo que fue Techo y la vida después de eso. (Techo: Un techo para mi país, organización sin ánimo de lucro que trabaja con comunidades vulnerables en varios países en latinoamérica, en los que estuvimos Luna, Pez y yo)

Si leyeron bien mi actualización se habrán dado cuenta que no escribí sobre mi paso por la organización, como si lo hubiese olvidado. Y sí, lo olvidé. Se me hizo curioso que algo tan importante no quedara guardado en esa actualización y me puse a pensar por qué. Por qué no escribiría sobre lo que significó para mí dos años y algo dentro de la organización y el haber trabajado desde un voluntariado con comunidades en Bogotá.

¿Por qué? No sé, no lo tengo claro, pero supongo que era porque se merecía su post completo y único. 
Empecemos.


Julio 2011: A Techo llegué cuando aún era UTPMP, en julio de 2011 (¿o junio?) y sin saber de la organización y por ayudar a Luna, fui a apoyar la Colecta Nacional de ese año en un punto al norte de Bogotá. Sí, Luna me arrastró esa vez y no, no me enamoré inmediatamente ni nada. Según un tipo en un carro que me dio $20 mil pesos, fueron mis ojos los que lo convencieron de donar y pues... sí, me vendí para reunir dinero jaja así que acepté lo que dijeran ese día con tal de recaudar lo que se quería para las construcciones que venían en agosto. (No supero lo de ese tipo, Luna, jajaja) En fin. Ahí no empezó todo, simplemente me inscribí para ser parte de la Colecta y ya.

Septiembre 2011: Estaba en la segunda fase de un taller de liderazgo y coaching que tomé en agosto y nos pedían trabajar en todas las áreas de nuestra vida, entre esas Comunidad. Como todos en ese grupo, entré en pánico porque no tenía idea cómo trabajar en esa área y me apoyé en uno de los tantos boletines que Techo empezó a enviar a mi correo desde mi inscripción a la colecta. Justo recibí uno en el que hablaban de una especie de venta de garaje o algo así en un barrio Altos del Pino al sur de la ciudad (muy al lado de Soacha, municipio vecino de Bogotá) y simplemente me decidí a ir un domingo porque "era la tarea". Di la vuelta más estúpida en Transmilenio y me aventuré una hora más en bus hasta llegar al dichoso barrio. Fui sola, no conocía a nadie pero me arriesgué a hacer la tarea completa. Allí hablé con mucha gente y muchos niños, me dieron almuerzo como para tres días (no miento) y compré unos aretes de esa feria hechos por alguien de la comunidad porque sí. Hablé con Diego, un estudiante de ingeniería de la U. Nacional y quien coordinaba el plan educación en el momento. Cuando le dije que estudiaba la licenciatura en lenguas me dijo sin dudar que necesitaban a alguien que supiera de pedagogía y lenguaje allá porque tenían varios casos que manejar y entre ingenieros, arquitectos y abogados no sabían cómo manejarlo. Todo ese domingo me enamoró de la comunidad y sin dudar le dije a Diego que sí, que contara conmigo el siguiente fin de semana.



Octubre 2011 a junio 2012: Empecé a asistir al plan Educación de Techo en Altos del Pino todos los sábados que me fue posible. Cada fin de semana salía más enamorada de los niños, de la gente, de la líder comunitaria (Nohora, aquí la pueden ver siendo ella) y de todo. No digo que todo fuera alegría. Muchas veces lloré por ver tanta indiferencia, tanto dolor, tanta violencia... pero sentía que debía hacer algo, por más pequeño que fuera. Sentí una responsabilidad grande por todos allá y aunque a mí misma me faltara el dinero para tomar los cuatro o cinco buses para llegar al barrio, no me importaba. Empezaron a surgir muchas ideas y Diego, uf, qué les digo, lo de pedagogo lo tiene en la sangre aunque lo suyo fuera la ingeniería también. Con él salieron muchas ideas para fortalecer el plan de educación y él me empoderó para creer en todo eso. Fue tan así que para febrero, cuando la universidad no lo dejó a él asistir con la misma frecuencia de antes, sin dudarlo me cedió a mí la coordinación del plan en el barrio. Empecé entonces a liderar el proyecto y a hacerme cargo, aunque no me lo creyera.


Asistimos incluso a pequeños eventos fuera del barrio, como el Mundialito que se organizaba para mitad de año. Ya ni recuerdo si ese año ganamos o no (seguro no, porque no recuerdo, jaja) pero sé que de gritar tanto por los niños, perdí la voz al día siguiente.


En ese barrio conocí gente extraordinaria y niños maravillosos, como Thalia, de esta foto. No eran historias sencillas. Por ejemplo ella, tenía 12 años y estaba en segundo de primaria. No sabía leer y aún le costaba reconocer ciertas letras. Era pilísima y hablaba mucho. La consentía mucho porque sentía tanto amor de su parte. No se imaginan. Y sobretodo uno quiere protegerlos de todo lo que se ve alrededor, de los embarazos desde los 13, de las violaciones, de los golpes... De alguna manera uno quiere hacer algo, como sea. No sólo hacer que lean y sumen bien.


Julio 2012 a Diciembre 2013: Las dos coordinadoras del plan educación general de todo Bogotá tuvieron que irse por la universidad (todos éramos niños en la universidad, unos ya terminando, otros empezando) y las vacantes quedaron abiertas. No sé cómo pero me animé un montón a postularme para coordinar todo el plan. Para quienes me conocen sabrán que mis problemas de autoestima no ayudan mucho y recuerdo que para la entrevista del plan lloré antes porque me sentí incapaz de hacerlo. Para sorpresa mía la entrevista era sólo una "formalidad" porque desde antes ya me habían elegido para quedarme con el cargo. Tampoco lo creí pero lo asumí. Traté de seguir subiendo a Altos del Pino pero no siempre lo pude hacer, el trabajo en la coordinación implicaba más cosas desde "oficina". Y desde ahí, sinceramente empecé a tener mis rayes con la gente de la organización. ¿Por qué?, porque Techo también era un club social y mucha gente iba para la foto, para hacer amigos y conseguir pareja. Así, sin más. Y mi co-coordinadora (que era nueva) iba también con esos planes. A veces discutíamos mucho porque nuestros ideales diferían mucho, o ella cuadraba cosas con otros planes sin consultar conmigo, simplemente porque andaba haciendo amigos. Y sí, así la cosa. Hasta correos y conversaciones incómodas tuve que leer desde el correo institucional que manejábamos. La pelea con ella a veces era muy seria. En fin, se fue ella a los 6 o 7 meses y empecé el trabajo con un biólogo de la Nacho. Camilo querido. Con él nos entendimos muy bien y aportó tanto. Desde la coordinación tuve muchas más ideas, cambiamos el plan un montón, hablamos con otros países para ver si podíamos hacer los cambios allá también. No entraré en detalles pero amé todo lo que pasó ahí, incluso todo lo que odié en su momento. (¡Y cómo no decir que conocí a Daniel allá!)

Para el segundo semestre del 2013 ya me había ido de la casa y sabía que para el 2014 se venía mi práctica pedagógica y monografía de grado así que me ausente un poco hasta que tuve que decirle adiós en diciembre a la organización. Eso sí lo escribí aquí.


Construcciones: Techo es reconocido por sus construcciones más que por los planes que maneja dentro de los barrios que interviene. Del tiempo que estuve allí sólo estuve en dos construcciones, y aprendí que me gusta martillar. Jaja. Aprendí también a dejar de lado muchísimos miedos (soñaba todo el tiempo que mataba a alguien con las herramientas) y sobretodo a dejar el cansancio físico para lograr un objetivo. Conocer las historias de las familias y hacer parte de un techo que los va a proteger al menos por un tiempo fue también significativo para mí.




 Hasta vencer el miedo a los espacios pequeños para no retrasar la construcción...

En fin, Techo marcó una parte de mi grandísima y hace parte de mí, de lo que soy ahora. Después de escribir tanto, ahora sí tengo claro el porqué no hablo tanto de ello y porque pareciera que no fuera importante. Sobre eso hablaré en la segunda parte de este post porque ya está muy largo y qué mamera.






27.5.17

Actualización.

Hoy voy a hacer una ronda de novedades, que si bien no creo tan necesario porque de todas las cuatro bloggeras que nos reuniremos a escribir he sido disque la más activa, vamos a ver qué sale de esta actualización, si de golpe me da por llorar recordando estos años o qué.

(Espero que pronto, estaremos Pez, Chesto, Delirante y Luna escribiendo sobre temas en nuestro blogs, por si se les antoja pasar y visitar. He aquí mi actualización para ellas)

Era el 2009 cuando empecé a escribir aquí y el mundo se reducía a estas cosas:

- recién me había graduado del colegio y no estaba en la universidad.
- estaba viviendo mi lesbiandad digamos que al máximo.
- creía que quería estudiar psicología y ser una buena psicóloga.
- creía estar enamorada de la Tonta.
- era amiga de Sexy.
- odiaba a mi papá.
- tenía mucho miedo del futuro.
- vivía con mis papás.
- y así... lo que recuerdo que escribía en Tengo una enfermedad mental

¿Qué ha cambiado desde entonces? Ufff pues

- entré a la universidad a estudiar la licenciatura en español y lenguas extranjeras en el segundo semestre del 2010, me enamoré rápidamente de mi carrera y por cosas de la vida me becaron en el 2012 y me gradué en el 2015. Por acá hablé sobre eso y mi falta de reconocimiento. Las ganas de estudiar psicología no se quitan, pero es más un hobbie, entendí que de manera profesional jamás lo haría. No estoy tan loca para ser psicóloga.
- desde que me gradúe entré a trabajar como profesora de inglés en un colegio cerca a Bogotá y si bien le agradezco a la vida inmensamente la oportunidad, no sólo de conseguir trabajo justo después de graduarme, y de empezar mi vida profesional "en forma", sé que en este momento no estoy nada contenta con él. No sólo extraño la academia, también odio un poco mucho cómo funciona la educación en este país, el negocio que es y en lo que me he convertido por estar en él.
- no soy lesbiana. Lo tengo claro y supongo que bisexualidad es lo más cercano que me puede describir. Después de salir de mi última relación lésbica con quien creí era la mujer de mi vida, resulté dándome la oportunidad de amar y enamorarme de un hombre. De esto hablé por acá y también sobre él, con quien tuvimos una relación desde el 2012 hasta el 2016. Sí, la relación más larga de mi vida, hasta ahora. Vivimos juntos desde el 2013 (o sea sí, ya no viví más con mis papás y hermanos). Vivimos disque en una relación abierta lo cual apoyó bastante mis ganas de besar a otras chicas (sólo besé a una por gusto) y que volviera a tener un pequeño cuento con mi ex (la Maga) cuando me gradué de la U. También apoyó la absurda idea de "no pasa nada tener algo con alguien más", lo que me hizo conocer hace un año a quien es actualmente mi novio.
- salí de casa apenas cuando cursaba sexto semestre de la universidad. Gracias a la beca no debía preocuparme por pagar mis estudios pero sí mantenerlos hasta el final. Trabajé en varias cosas random y el enfrentarme a las responsabilidades de adulto desde los 20 años me cambió bastante la vida.
- estoy en una relación a distancia con mi actual novio porque el drama en mi vida no puede faltar, pero no crean, es hermoso sentir tanto amor de y para el otro lado del mundo. También hablé de esto un poco y sé que a todo esto le debo un poco más de letras en el blog. Pero a veces por decisión propia, las letras se desvían a un correo electrónico y no acá.
- y hablando de drama, me alejé de Sexy y de todas las personas tóxicas de mi vida. Ahora más que nunca me siento absurdamente sola pero por primera vez en mi vida me tengo a mí. Y supongo que eso es ya un logro.
- no volví a hablar tanto con la Tonta y de hecho cerré su amistad desde la última vez que nos vimos después de que viviera 10 meses en EEUU. Ella, como buena dueña de su apodo, era una tonta que no hablaba y se reducía a decir pendejadas. Perdí contacto con ella y un montón de gente, sobretodo del mundo gay que también dejaron de hablarme porque tenía novio y no novia. La coherencia ante todo, eh?
- recuperé la relación con mi papá. No pasó de la noche a la mañana, pero fue uno de esos triunfos que surgieron a raíz de mi salida de la casa. Me fui en paz, la idea no era acabar la relación con mi familia ni mucho menos, pero todo funcionó porque la vida es muy rara a veces. Amo a mi papá con el alma y me alegra el corazón poder compartir con él como ahora lo hacemos.
- tengo miedo todo el tiempo, pero cada pequeña cosa que pasa a mi alrededor (por lo menos este año) me ha demostrado que jamás dejaré el miedo, porque para mí, tal vez como lección, está sobrepasarlos siempre y darme cuenta de lo que soy capaz a través de ellos.

Definitivamente lo que escribí acá no condensa los sentimientos ni aprendizajes de ocho años en el mundo bloggeril, pero es lo que puedo ofrecer por ahora, plus... ahí están mis otros post para ir mejorando la actualización. Espero leernos pronto.

Fun fact: siempre deseé que lo de Toy Story fuera real, quería que mis juguetes fueran mis amigos. Les hablaba todo el tiempo. Soy tan patética.

(Lezzoh, ¿ves? me urge tener amigos, ¡es un problema de infancia!)



30.3.17

Hace un mes exactamente escribí esto. Todo cambió o al menos un poco.

Todos los días me levanto sintiendo que me puedo deprimir, que es el día perfecto, que allí está la depresión esperándome para abrazarme fuertemente y esta vez no dejarme ir.

Todos los días pasa algo diferente y esa idea se pierde, incluso mientras camino sonámbula en mi cuarto y recupero las ideas sobre lo que debo hacer para empezar el día.

Hay tardes que siento que la vida va por ahí, va fluyendo y de repente quiero llorar. Quiero llorar hasta que se me nuble la vista y la cabeza duela y me la quiera arrancar de tajo.

Todos los días tengo más y más pensamientos y no sé cómo organizarlos. Sé que estoy desesperada, sé que no me conozco en esta situación y quiero salir pronto. Sé que quiero dormir y despertar cuando todo haya terminado.

Y hay otro montón de cosas que no sé, y tengo miedo. Tengo miedo de hacerle daño a los que están ahí, creo que si alguien ha de sufrir debo ser sólo yo.

18.3.17

Les traits de mon visage.

Mi primera experiencia en el mundo bloggeril fue hace 10 años en alguna plataforma española de cuyo nombre no me quiero acordar... la verdad es que no recuerdo, donde entré con algún apodo que también olvidé. Lo que sí recuerdo es mi primera entrada, decía algo así como que no sabía qué era pero que tal vez la palabra bisexual me definía un poco. 10 años después sigo sin saberlo pero sin darle tanta importancia.

Abandoné el blog al momento de abrirlo porque en realidad sólo lo utilizaba para stalkear cuentas de españolas lesbianas que escribían bien. Luego conocí Blogger y abrí mi primer cuenta en el 2009. Desde ahí no he dejado de escribir aquí pero por alguna razón en el 2010 volví a mi anterior blog ese españolete. Ahí había publicado un par de cosas más y uno que otro extraño lo había comentado. Por alguna otra razón también decidí seguir escribiendo allá y de ahí salió un post que nunca olvidaré que tenía por nombre "les traits du visage" porque andaba para esa época aprendiendo francés. Pero nada más lejano a lo que estaba aprendiendo. Escribí ese post porque odiaba mi cara. La odiaba enormemente porque siempre estaba triste. Porque no importaba cuántas horas durmiera y que le hiciera siempre parecía triste, aburrida, ojerosa y no sé qué más. De eso se trataba ese post y escribirlo me dolió mucho y lloré. Se lo compartí a una chica con la que salí por unas semanas y no volví a saber de ella, ni del post ni del blog. Estoy segura que lo eliminé y por tonta no guardé el post. Creo que desde que lo escribí me prometí silenciosamente cambiar esos rasgos, al menos con una sonrisa.

Y lo logré, en el 2011 volví a verme al espejo de una manera diferente y cuando eso pasó lloré frente al espejo (puta, soy muy llorona) porque me vi feliz por primera vez. También escribí sobre eso en este blog y surgió un mini cuento que se llamó Espejo que presenté para cuarto semestre en la universidad y que escribí dos días antes del due date porque obvio... procrastination rules. También lo publiqué aquí y sinceramente lo odio, pero qué se le va a hacer.

El punto de este post es que llevo varios días sin soportarme en el espejo. Otra vez estoy triste y quisiera recordar qué escribí en ese post, a ver si cómo me veía en ese entonces es lo mismo que estoy viendo ahora y que de verdad no soporto. Quisiera recordar cómo describí mi cara y compararla con este ahora.

Lo único que me consuela de todo esto es que en el 2011 surgieron muchísimos cambios que lograron borrar esos rasgos un poco y quiero creer que de eso se trata este momento, de volver a tocar fondo para surgir y volver a cambiar. Volver a verme feliz en el espejo. Y hoy escribo, algo totalmente diferente a ese post pero con la esperanza de cambiar les traits de mon visage.

Let go.

Al inicio me sentí mal, muy mal. La música que se supone alegraría mi noche y las luces que me hipnotizarían estaban cavando mi tumba y la posibilidad de un mal viaje. Tuve que pedir que la quitaran y por alguna razón mi amigo lo que hacía era reproducir la canción nuevamente. Luego escuchamos Hakuna Matata, apagamos las luces y logré relajarme un poco más.

Finalmente estalló y para bien. Empecé a ver todo de colores aunque la única luz que había en ese apartamento vacío era... bueno, no lo sé, sé que algo iluminaba y yo veía todo de colores. Antes de eso había empezado mi viaje de nuevo. Me sentí sobre la torre Eiffel y vi todo París debajo mío. ¿Cómo? No tengo ni idea. Luego traté de volver a "la realidad" y el miedo se hizo tangible, no reconocí mi cuerpo ni el espacio en el que estaba, no reconocía a las personas con quienes estaba y, mierda, no sabía quién era yo. Por más que lo intentara no podía recordar quién era, cómo había llegado ahí, quiénes eran esos y por qué estábamos ahí. Tuve miedo, como nunca jamás lo había sentido, o como tal vez lo siento siempre sólo que está vez fui 100% consciente de él. Por un momento me sentí loca y me pregunté: ¿si no sé quién soy, qué voy a hacer, cómo le digo al mundo, cómo me voy a mover en él? y alguien llegó y me dijo que me soltara, que soltara absolutamente todo lo que creía de mí, me dijo todo lo que era en ese momento: hermana, tía, novia, amiga, estudiante, profesora, mujer, pero lo más importante fue su pregunta: ¿acaso importa? ¿Y qué pasa si dejas de ser todo eso? ¿dejas de identificarte con todo eso y simplemente eres? Suéltate.

Extraño más que nada en el mundo esa sensación después de esas preguntas y lo putamente libre que me sentí al soltar todo. Absolutamente todo. Pero no quiero caer en la costumbre de sentirlo en un viaje con LSD. Sé que podría a llegar a sentirlo sin eso, lo hice cinco meses después. Sé que se puede hacer pero ahora estoy nuevamente tan sucia, tan llena de mierda en la cabeza que me da miedo no lograrlo, no lograrlo pronto. Liberarme un poco y liberar a todos los que tengo en mi cabeza.

Ese fue mi último viaje con L (o algo parecido, ya no recuerdo) en el 2015 y luego hablé un poco de eso acá. Quiero volver a sentirme así, no por tres horas, o tres meses. Lo quiero un poco permanente y creo que me jode la cabeza quererlo tanto.

Necesito empezar a soltar esa presión absurda en la que me metí de querer estar bien rápido. Y aprender nuevamente a abrazar mis miedos y mis inseguridades.

9.3.17

Ideas sueltas sobre el día de la mujer.

Siempre me ha valido madres el día internacional de la mujer. Porque así soy y me vale madres todo. Porque así me criaron y esas fechas no son tan importantes para mí. Así ya no viva con mis papás y la mitad de lo que aprendí con ellos ya no lo sienta, el día de la mujer no ha dejado de ser un día más entre tantos.

Sobretodo porque antes no lo entendía. En el colegio me enseñaron que ese día se conmemoraba la fecha de la muerte de muchas mujeres trabajadoras en una fábrica. Así, tal cual (y ni la fecha coincide, según la internet fue el 25 de marzo de 1911 y fue un poquito después de haberse proclamado el día internacional de la mujer para el 8)
Y claramente en mi cabeza de niña curiosa no cabía la idea de celebrar la muerte de esas mujeres, porque la gente no te sabe explicar, los profes no saben, nadie sabe. Punto. Así que como mujer en formación perdí todo el interés por un día que posiblemente me debería interesar más.

Ahora, siento la necesidad de escribir sobre esto porque ayer no entendí muchas de las cosas que pasaron, empezando por lo básico: ¿qué se celebra el día de la mujer? Tristemente seguimos pensando que se celebra la existencia de esa maravillosa creación de Dios y suena Arjona de fondo y todos vomitamos. NO. Eso no es.
Seguimos pensando que es el día para hacerle entender a la mujer que estamos agradecidos porque ellas existen y por eso debemos darles regalos para que se sientan bien con el hecho de ser mujeres. Y hablo un poquito de lejos, como si eso no me tocara a mí para no tomármelo como tan personal.

A veces siento que el día de la mujer es el día para reivindicar los derechos que tienen las mujeres a ser tratadas como un igual, por el simple hecho de ser un humano como el resto. Con o sin tetas, fin. Es mi derecho a ser niña y querer jugar fútbol y que mi papá no me lo niegue porque eso "es deporte para niños" (He ahí una de mis frustraciones gente, no sé jugar porque papá a los 5 años me gritó en un partido diciéndome que NO PODÍA JUGAR, porque las niñas no jugaban eso y luego toma tu balonazo en la cara para que quedara claro. #TrueStory)

A veces no. A veces no siento eso ni quiero gritarle al mundo que me siento orgullosa de ser mujer porque, ¿para qué?, no entiendo el estar orgullosa por algo como eso. A veces me siento orgullosa de ser profesora, a veces no y me critico mucho, porque ser profe puede tener un estándar, algo donde medirse, algo donde saber si estoy haciendo bien mi trabajo o no. A veces me siento orgullosa de mis sueños cumplidos, a veces no porque aún me faltan muchos por cumplir. ¿Pero sentirme orgullosa por ser mujer? Empecemos por la pregunta básica: ¿qué es ser mujer y cómo mido esa vaina, y aún más importante, cómo saber si me puedo sentir orgullosa o no por eso? El punto está en que no, creo que simplemente el 8 de marzo no es el día para sentirse orgullosa por algo tan básico (yet, really complex) como el ser mujer. Creo que si sigo ese juego estaría entrando al juego de los estereotipos y lo que la sociedad manda sobre los roles de género. Y empezamos otro círculo vicioso que nos dice qué deben hacer los hombres y deben hacer las mujeres, qué está bien y qué está mal...

Hay cosas que creo que a veces no lo entendemos porque no lo vemos (o no queremos verlo), porque por ejemplo, como generación llegamos y ya estában. Ya podíamos votar, y planificar, trabajar y estudiar como cualquier otro. Y claro, no tenemos memoria histórica, no queremos recordar que hubo (y aún hay mujeres) a quien se les niegan los derechos más básicos sólo por el par de tetas que llevan, como si eso fuera un obstáculo para ser alguien. Para simplemente ser. Y creo que a cada uno le llega su momento de aprenderlo. Yo lo aprendí leyendo Persépolis. Creo que no me había dado cuenta lo afortunada que soy al siquiera tener el derecho básico de vestirme como quiera y no verme obligada a utilizar velo como a Marji. Y aún así, me hace cuestionarme qué tan bien me ve la sociedad cuando decido llevar mi cabello como se me da la pinche gana y "no delicado y suave como el de una mujercita" o que se le critique a ciertos hombres llevar el cabello largo y bello como "el de una mujer".

El día de la mujer ayer me dejó claro que sí hay mucho aún por lo cual trabajar para la igualdad de género (no diré luchar porque esa palabra no me gusta) y que sólo me queda hacerlo desde lo que soy y con quienes comparto. Que me parece triste que digan cosas como "feliz día a todas las mujeres del mundo y a los hombres que no le ponen ají a la empanada"... es que suena hasta chistoso, pero no se dan cuenta que detrás de eso the joke is on you, guys. ¿Que ahora un hombre no puede comer como se le venga en gana una empanada?, ¿es menos hombre si no pone ají?... momento, ¿y qué carajos es ser hombre?... Y sí, es un chiste pendejo pero me pone a pensar, no sé ustedes...

El "chiste" está en seguir encerrados en esos estereotipos y tal vez no darnos cuenta y hacernos los bobos por no cambiarlo, no para un día como ayer, sino para todos los días. Que si bien la represión ha sido fuertemente marcada hacia la mujer, no nos quedemos callados cuando también se es hacia los hombres y no nos volvamos una más del montón machista que espera que los hombres de su vida cumplan con expectativas que impone la sociedad. Que no critiquemos nuestros cuerpos por un estereotipo de belleza impuesto pero que tampoco le pidamos al hombre no ser sensible y ser más racional en una relación, por ejemplo. (Mensaje para mí misma)

Sé que se me han ido palabras durante el día, llevo escribiendo este post desde las 8:30 y ya casi son las 18h. Pero hasta aquí van las ideas sueltas que creo pertinentes sacar porque no soporto más quedarme callada y necesito este espacio para expresarme. Que me parece ridículo que me digan que no tuve un buen día de la mujer porque no me dieron suficientes chocolates (True Story, again) pero que sé que no dejo de celebrar quien soy y de descubrirme y de reinventarme cada día porque así es la vida y lo hago no como mujer sino como persona y creo que cualquiera debe tener ese derecho, a vivir su vida como bien le venga en gana y ser feliz.

(Si esperaban un post políticamente correcto, este no es el lugar para encontrarlo; no sirvo y no quiero ser esa persona, y no estoy aquí para defender ningún punto de vista, sólo expresar el mío que puede tener un poquito de esto y un poquito de aquello y cada día va cambiando con la persona que soy. Fin.)


3.3.17

¡Feliz cumpleaños a mí!



Amanecer, volver a renacer
y apareció to' lo que Dios te dio Agradecer y después aprender
qué es lo que soy y para dónde voy
Yo de la vida todavía estoy aprendiendo
mejor caminar antes que salir corriendo Es como un viaje Es como un sueño Es la película estoy dirigiendo Los días, las noches, las risas, los sueños,
canciones guardadas, momentos eternos
desde que no existe ya estoy entendiendo lo que no dijiste ya no es más que un verso. Para avanzar, evolucionar
somos almas dormidas intentando despertar Aprender amar esta vida parte de eso
somos diferentes pero parte de un proceso personal al que debemos llegar y algún día internamente encontrar tranquilidad en tu ser cómo podemos hacer si no te lo has preguntado algún día lo vas a hacer.

25.2.17

Once in a while.

Hace poco alguien nuevo me dijo que no había conocido a alguien tan feliz como yo. A alguien que tan fácilmente le transmitiera esa alegría y que eso veía en mí: pura alegría.

Me emociona escuchar ese tipo de cosas sobre mí y a la vez me asusta. Digo, ¿será que lo estoy fingiendo? Y sé que no soy yo quién hace esa pregunta, es una parte, esa ridícula y estúpida parte que quiere estar triste, deprimida, aburrida. Esa que de vez en cuando tengo que invitar a pasar, a hacer visita para que pase rápido, sin tocar mucho por aquí o por allá, para que no deje manchas.

Cuando me deprimía en el colegio sentía esas ganas ardiendo dentro de mí, esas absurdas ganas de estar triste, como si eso fuera lo único que podía ser. Y a veces se sienten de nuevo, a veces se siente como tanta felicidad le choca a esa parte y busca entrar y sabotear y dañar. A veces quisiera no sentirme tan sola y saber que alguien más siente lo mismo, que se siente igual, que "a todos nos pasa once in a while" pero no sé si es que la gente se lo calla, la gente anda muy dormida y ni reconoce su alegría o su tristeza o es que simplemente estoy jodida.

23.2.17

Idea de vacío.

Ignoremos por un momento que la música está fuerte, que tengo té, una panza llena y muchas cosas en la mente. Olvidemos que la música no sólo está fuerte sino que logra transportarme, hacerme viajar I don't know where, que el té es un gran estimulante (y a la vez depresivo) para mí y que, bueno, odio dormir con una panza llena. Dejémonos llevar por la idea de vacío desde hace una semana, por la idea de certeza que tengo y mi falta de interés por todo. ¿Qué tengo con eso? ¿Alguien con miles de sensaciones porque sí? Hoy no es un día para ignorar, hoy no es la noche para olvidar y mucho menos para dejarme llevar por ideas erróneas. Hoy es un día más de los tantos que están por venir y a los cuales me permito soltar el miedo, soltar el control y dejarme conducir. Hoy quiero creer que soy el puente de algo y no pretendo detener esta circulación divina, hoy alejo la resistencia de mí y me uno a ello que es más grande que yo, porque sabemos que siempre, si me lo permite, estaré a su servicio. Siempre.

2012.

21.2.17

Maybe I just wanna be yours.




Sonaba música random el sábado y salió Wanna Be Yours de los Arctic y pensé en el 4 de julio. Creo que no hay otra canción que me haga pensar más en ti y más en ese día, en lo mucho que ya te quería y te deseaba. En lo mucho que quería ser tuya, así fuera por un par de horas.

Ese día y esa canción me recuerdan lo odioso que era pensar que te irías muy lejos pero lo necesario que se me hacía porque no podía soportar no ser tuya. Aunque no creyera en poseer a nadie ni ser de alguien. Sé que te prefería lejos si no te podía tener, si no me podías tener.

Ahora sí estás lejos, bien lejos y te siento cerquita. Aún no pierdo esas ganas de ser tuya, cada día. Y ojalá así sea. Aún nos falta coincidir en espacio.

19.2.17

Tabby.

Ayer quise dormir, descansar un poco y ver si de pronto, sólo tal vez el sueño volvía a ser más fuerte que yo y me despertaba doce horas después. Luego de leer un capítulo más y de cerrar los ojos más de una vez sentí que era necesario dormir, no entiendo por qué cuando ya estoy en la cama el sueño desaparece. No entiendo.

Así como tampoco entiendo por qué al cerrar los ojos y tratar de dormir la primera imagen que se vino a la cabeza fue ver a Tabby muerta en mis manos cuando la saqué de la bolsa en donde la habías metido para luego enterrarla en el hueco que hice en la tierra y me dí cuenta que tenía sangre seca en uno de sus oiditos, cuando haberla llorado por una hora no había sido suficiente y ver la sangre y sentir su cuerpo inerte me derrumbaron más y me hicieron sentir poca cosa. Miserable, si se me permite la palabra.

Ese día leí en "It feels so good when I stop." que hay días que parecen de picnic, maravillosos, pero que intuitivamente sabes que algo saldrá mal. Ese día leyendo ese párrafo (y releyéndolo, porque resonó mucho en mí) no pensé que todo fuera a salir tan mal. Tan así.

Ese día murió Tabby. Ese día murió un pedazo grande de mi amor por ti también, porque aunque ese día entendí que podía confiar en ti al 1000% pues no habría nada en el mundo que me ocultaras (ni el hecho de haber matado a mi gata), ese día no sé por qué no quise entender que estabas dispuesto a hacerme daño. Que eras capaz y si era necesario, lo harías.

Ese día mataste a Tabby y decidí, una vez más, sentirte lástima y decir pobrecito tú, "tuviste que hacerlo porque no te puedes controlar". Ese día me mataste a mí también. Pero hasta ahora me doy cuenta.

Espero estar sacándote de mi sistema de una vez por todas. Ya no quiero más imágenes como esa en mi cabeza. Y no quiero llenarme de rabia y sentir que dejé y te permití tener tanto poder en mí, que me manipularas tanto, que te permitiera matar a esa cosita hermosa que me acompañaba todo el tiempo mientras escribía mi tesis y te permitiera matar tantas cosas de mí misma. Ojalá no me hayas jodido tanto la vida. Y ahora tengo miedo.

4.2.17

And true love lives on lollipops and crisps...



Woman, FEED ME!


Te he extrañado un montón, sobretodo por las cosas más absurdas y ridículas. Como ésta. Como que tú eras mi woman y te pedía que me alimentaras. (esa película nos marcó mucho, didn't it?)

Te extraño en las canciones que salían de los Simpsons (como la del cerdo) y cada vez que grito Nooooo, y aún espero que alguien entienda que luego se debe decir: No that door. Porque tú sí recordabas ese capítulo de Beetlejuice cuando caía en Sandwormland. En fin, fue algo que te compartí y se volvió nuestro.

Te he extrañado un montón por esas cosas que sólo las parejas que viven tanto tiempo juntos entienden. Te he extrañado porque Stephen King me ha hecho extrañarte y recordar ese lenguaje. Ya lo había dicho en Bag of Bones (y coño, como nos vi ahí) y ya lo dice otra vez en Lisey's Story. No lo recordaba, porque hace cuatro años (exactamente) cuando lo leí por primera vez tú y yo apenas llevábamos seis meses viviendo juntos y nuestro lenguaje apenas iba tomando forma.

Esta semana me hicieron pensarte y me encontré a mi misma sin sentimientos de culpa, sentimientos de apego ni de miedo. Y me di cuenta que no sabía cómo más pensarte, porque por un buen tiempo esa fue la única manera en la que te empecé a pensar. Me sentí ajena a lo que fuimos alguna vez y me sorprendí a mi misma diciéndome: ¿no debería sentirme mal por su situación? ¿miserable? a complete son of a bitch?... Y la verdad es que no. Después de tres o cuatro días en ese ir y venir de pensamientos siento la tranquilidad de saber que quiero extrañarme siendo eso que fui (la mejor parte) y sobretodo, quiero verme en una relación con un lenguaje propio. Porque es bonito, porque es hermoso, porque así me gusta compartir. Extraño lo que sentí y sé que ahora lo quiero construir, y no desde la culpa, el apego y el miedo.

Te he extrañado y ha sido muy sano. No quería odiarte ni sentir que había perdido mi tiempo. No quería sentimientos de rencor ni frustración. Y me alegra tanto que no sea así.

Hoy sonó True Love Waits y también te pensé porque cada vez que suena no dejo de pensar que Thom Yorke se separó de su esposa después de 23 años (un número especial) y pensé que el verdadero amor sí puede esperar, pero no necesariamente es para siempre.

Nunca supe cómo decirte eso cuando me la dedicaste. Cuando empezaste a tener todos los detalles que habrían hecho la diferencia cinco meses antes, tal vez para mi cumpleaños, for instance... En fin, no me gusta pensar en eso, porque ahí la magia se daña, esa que me recuerda que amar es muy bello y que es lo que quiero seguir haciendo hasta que ya no me sea posible en este plano.

Este no es un post para ti. Es para mí, para recordarme que todo en esta vida tiene un propósito y que soy infinitamente feliz por lo que he vivido, con y sin ti. Para recordarme que estoy infinitamente agradecida por ello.

Gracias.


28.1.17

When I was...

No sé cómo empezar este post. Nace porque después de un buen tiempo sentí que podía leer esto, lo hice y ahora estoy temblando. Para mí este tema es crítico y me lo tomo personal porque lo es, porque me pasó y por mucho tiempo.

No viene al caso escribir cómo, por qué o cuándo me sucedió, me sentí muy identificada con esa historia porque cosas similares me pasaron y el silencio es espantoso. El asco que viene después y el horror, ni para qué lo digo.

Si me preguntan si soy feminista digo sí. Incluso cuando sean hombres los que me pregunten y juren hasta los huesos que los odio, porque "eso hacen las feministas". Lo soy por múltiples razones, por mis historias y por este Ted talk con Chimamanda Ngozi Adichie. Todos, incluso los hombres deberían ser feministas, porque ellos también están presionados a seguir roles y patrones culos de género impuestos por who knows who.

En fin, estoy en shock por lo que leí sobretodo porque odio el puto victimismo en el que vivimos pero sobretodo detesto que la víctima sea siempre la culpable. En todo. Es ridículo que vivamos en una sociedad en donde te roban la bici, el celular, la dignidad y es tu pinche culpa. Por "salir en bici y no en otro medio, por sacar el celular en la calle, por ser persona y vivirrrr". ¿No son argumentos muy estúpidos?  Esta semana a una estudiante que quiero le robaron mucho dinero de su locker y la respuesta de la directora de primaria fue: ¿quién te manda a traer tanto dinero acá?

¿PERDÓN?

Esta semana alguien tuvo un acercamiento bastante "fuerte" hacia mí y lo que más me dejó pensando fue que me reenviara una foto que publiqué mía en el pole, haciendo una figura después de mucho tiempo de esfuerzo. Me hace preguntarme: ¿soy yo, estoy dando señales al aire, insinuando quién sabe qué para qué me caigan (o busquen algo conmigo)?  Y me doy cuenta que estoy jugando el mismo juego de culparme, de decir que si alguien se insinúa es por mi culpa, porque yo lo provoqué, porque quién me manda a mí subir esas fotos "tan provocativas", quién me manda a mí mostrar tanta piel... y vuelve y juega.

Es automático caer en ese juego tan sucio y más si lo haces inconsciente y te dices a ti mismo: "sí, quién me manda a..., es mi culpa". Culpa y pecado son dos de las palabras que más odio del español por todo lo que conlleva y el peso que no hace cargar sin necesidad. Cuando se asumen las cosas con responsabilidad, la vida toma otro giro y creo que en cierto punto cuando asumí esos hechos con responsabilidad y no con culpa, no volvieron a suceder.

Sinceramente no sabría cómo decirle a una víctima de violación que asuma ese hecho con responsabilidad y no con culpa, he visto lo difícil que es, he visto cómo se sufre, pero es necesario.

Y ahora no sé cómo terminar este post, se me vuelve muy emocional y no puedo escribir más porque aún me duele todo esto, porque aún tengo una niña interna herida con tanto machismo y tanta injusticia. Se me hace a veces imposible controlarla y evitar que llore.

25.1.17

Papá.

El primer amor de toda niña es su papá. Si no es cierto, al menos sí es mi caso. Cada vez que mi papá me dejaba en el jardín lloraba hasta que él volviera a recogerme porque nunca quería alejarme de él. Aún lo recuerdo porque él lo sabía y alargaba más mi "sufrimiento" al entrar conmigo al jardín y hacerme creer que se quedaría un poco más.

Papá lo fue todo para mí y lo que él dijera era la ley. Me consentía y me acercaba a todas las experiencias que ahora son significativas para mí. Como que me guste mucho conducir porque él me llevaba en sus piernas al volante y yo juraba que quien conducía era realmente yo. Que comprara mi primera bici y saliera conmigo todos los domingos (sólo él y yo) para pasear por ahí, y ahora no haya quién me pare al rodar en mi bici. Como que me gusten mucho las galletas porque papá todas las noches al guardar el carro me regalaba galletas y no sabía que me emocionaba más, si su llegada o las galletas. Maybe both. Como que me leyera, no cuentos infantiles sino la nueva edición del Reader's Digest en español y me dejara intrigada con las historias que aparecían allí y ahora me guste mucho la lectura aunque no sea precisamente esa revista.

Papá ha sido la persona más importante de mi vida, y ni diré que para bien o para mal, porque no hay dualidades acá. Papá ha sido la persona más importante de mi vida y punto.

Ayer cumplió años y aunque sentí que el 2017 sería una mierda para él (sí, lo pensé, así) me conmovió saber y sentir el cambio que hay en él. Papá no ha sido justamente la persona más abierta del mundo, ser vulnerable le cuesta y expresar su sentimientos, qué te digo. Esa coraza tan fuerte e "indestructible" ha hecho difícil muchos años y su orgullo no lo tiene precisamente celebrando sus 64 desde la jubilación fumando una pipa y... bueno, no sé qué hacen los viejos jubilados, lo siento. No recuerdo cuando fue la última vez que decidí dejar de celebrar su cumpleaños porque su antipatía a dicha fecha y su grosería hacía imposible que su pequeña (yo y luego mi hermanita menor) le celebrara al primer hombre de su vida. Pero las cosas fueron cambiando y tal vez desde los 60 hemos celebrado su vida, porque papá es papá.

Ayer cumplió años y pude llamarlo con todo el amor del mundo para celebrarlo y sentir reciprocidad al otro lado de la línea, y sobretodo agradecimiento a la vida. Papá me dijo que estaba... no recuerdo ni las palabras porque ni él podía expresarlas (es todo un niño chiquito) pero era algo así como "felicidad" porque todo el día "no dejó de sonar el teléfono, me llamaron muchas personas". (Cabe aclarar que a papá nadie lo llamaba, no fui la única que se alejó con su antipatía cumpleañera...)

Se me eriza la piel de saber que papá empieza un nuevo año sumamente emocional y desde otro punto de su vida, más abierto y más feliz. Eso quiero creer.

1.1.17

Por un año incómodo.

Cuando declaré cambios hace seis/siete años no me imaginé estar acá, ser quién soy ahora. Pero el planeta va muy rápido y simplemente hoy, 1ero de enero de 2017 puedo decir (sentir) que no soy la misma de hace un año.

Sé que la experiencia de hace un año casi suicida me marcó enormemente, tal vez como mi acompañante no se habría imaginado ni habría querido. Igual no importa, mis cambios son para mí y por mi bien. Consecuencias hay y las acepto. En fin, hoy tengo miedo porque no quisiera repetir ciclos. Quiero sentir que este año de verdad puede ser diferente. (Como medio planeta en este momento, lo sé)

No quiero sentir ese miedo de enero que me da, ni esa depresión de febrero estúpido para luego sentirme diferente y renovada en marzo porque básicamente ahí empieza mi año nuevo de verdad. ¿Será que esos ciclos cósmicos los puedo cambiar?

Confieso que tengo miedo porque por cuatro años tuve a alguien que me acompañara en esos momentos, aunque no supiera nunca en realidad lo que sentía ni cómo lo sentía. Aunque yo muriera de ansiedad en la noche y él simplemente durmiera tranquilamente al lado mío.

Ese es el puto problema con la costumbre, hace que me sienta cómoda y no quiera a veces cambiar... Ahora que lo pienso tal vez eso es lo que necesito, este cambio y esta pequeña soledad para aprender a lidiar con esos ciclos y quizás cambiarlos por fin.

Qué bueno volver a escribir para depurar estos pensamientos. Ojalá el 2017 venga con muchísima incomodidad para cambiar todo eso que quiero y que en la comodidad no podré cambiar jamás.