24.6.17

That was (two) TEN YEARS AGO this May

No puedo creer que todo esté cumpliendo diez años este año. Riot de Paramore, Icky Thump de The White Stripes, The Con the Tegan and Sara, Atemahawke de Porter y otros que ni vale mencionar pero que me hacen darme cuenta de lo rápido que está pasando el tiempo. (Yo mido el tiempo según la música)

Propuse en el grupo de bloggers que escribiéramos sobre nuestro primer amor gay, aprovechando que estamos en el pride month y todo esto. Y me puse a pensar sobre mi primer amor y resulta que no, mi primer amor no es de hace diez años, sino de hace 11. ONCE.

Recuerdo que cuando conocí a E hace 12 años, no me caía bien, no sé por qué pero me parecía una niñita tonta y no la soportaba. Al siguiente año quedamos en el mismo curso porque empezamos el énfasis juntas y nos hicimos amigas inseparables. Le decían Pollo y así se quedó porque hacía como un pollito de verdad. Era una niña muy simple, no decía mucho, pero si te dedicaba el tiempo suficiente a ti y sólo a ti te hacía sentir importante. Y eso me pasó a mí. Pollo pasó mucho tiempo conmigo, me aguantó la época depresiva que tenía para ese entonces y sé (ahora que lo analizo) que muchas de esas crisis las utilicé para manipularla y tenerla a mi lado. Porque la quería todo el tiempo a mi lado, era la verdad.

Pollo no era linda, y ha decir verdad no es que tenga el récord de enamorarme de las más lindas, pero ante mis ojos ella era hermosa y nada más importaba. Pollo me tenía muchos apodos y ella me consentía mucho, muchísimo. Empezamos a tener frases entre nosotras y cosas que sólo ella y yo podíamos entender. Recuerdo mucho que nos decíamos todo con el número 3. Era algo, de una lista que ella alguna vez hizo y el 3 era que me quería mucho, y sé que ese número se volvió un te amo en sus momentos, un te adoro, un te... uff tantas cosas. Por ella quise aprender alemán por primera vez porque siempre me escribía frasesitas en su alemán de mierda.

A Pollo la quise demasiado y nunca me había dado cuenta del cómo. Ella no parecía gay, at all pero tenía la putica costumbre de morderme el cuello cada que se le daba la gana y God, me encantaba que lo hiciera (y sé, suena rídiculo decir que ella no era gay, pero pues... no lo era, jugó conmigo jaja). Y no fue sino hasta que un primo mío se dio cuenta de la importancia tan pendeja que le dí a uno de sus detalles que no caí en cuenta de mi gusto hacia ella. Al parecer era bastante obvio y yo no lo quería ver. Gracias a ese primo me di cuenta que sí: estaba enamorada de ella. No era un simple gusto, estaba muy enamorada de ella.

Luego pasó lo impensable. Pollo se hizo tan amiga mía que dejó de ser la mejor amiga de otra chica por estar conmigo. Esta otra chica (que ahora es una de mis mejores amigas, life's a joke) empezó a mentir y a decir cosas equis, cosas que nuestra profesora escuchó y no dudó en decirle a los papás de Pollo. Ellos decidieron sacarla del colegio, por su bien.

Esa fue una noticia de mierda, recuerdo tanto cuando Pollo lo dijo, sentí que se acababa el mundo (porque drama queen...) y Pollo, wow, también lloraba y llorábamos mucho porque no íbamos a estar juntas de nuevo. Ya luego en el colegio se regó el rumor y decían que éramos novias y que por eso éramos inseparables y por eso "la iban a echar". Recuerdo que nunca decidimos hablar de los rumores, y especialmente yo que no sabía cómo decirle que en realidad si me hubiese gustado ser su novia. Nunca fui capaz de decírselo.

Luego se fue del colegio y todo parecía insoportable. Tratábamos de hablar todo por teléfono pero no era fácil, tratábamos de vernos pero tampoco lo fue. Luego empezaron los rumores de que ella tenía un novio y dioooos, cómo me dolió. Y ya después empecé a hacer mi vida sin ella y para el siguiente año, en mayo, bueno tuve mi primera novia y todo porque en medio de la borrachera pensaba que mi amiga, la de la fiesta... era Pollo.

Sí, mi primer noviazgo fue un fiasco, en realidad  siempre quise estar con Pollo y nunca se lo dije. Unos años después le confesé que era lesbiana, y ella dijo que ya lo sabía (chismes y lo mucho que se me notaba...) y después de eso no volvimos a hablar. Le dije que tenía algo importante que decirle y nunca más supe de ella.

Quería decirle que había estado enamorada de ella y sólo quería quitarme la espinita de saber si ella alguna vez había sentido algo por mí. Y aquí estoy, once años después todavía con la duda.


10.6.17

Y no fue lo peor que podía pasar.

Me robaron la bici el 3 de mayo y no fue lo peor que podía pasar.


He estado pensando en escribir un post sobre lo que esta ciudad lleva produciéndome desde este año, y con lo del robo de mi bici creo que me he venido inspirando más. Pero hoy no. Hoy no hablaré de eso.

Me robaron la bici porque sí. Porque no tenía el seguro adecuado, porque debí guardarla en un parqueadero bajo techo, porque no debí salir ese día. Porque sí. Y no fue lo peor que podía pasar. Justamente ha sido por la bici que me he aventurado a vencer muchos miedos. Lo dije aquí cuando hablé de mi bici y yo, o cuando hicimos esa travesía suicida hace ya casi dos años.

He sentido este año muchísimo miedo, no sé si más de lo que acostumbraba todo el tiempo o qué, pero sé que lo he sentido mucho. Ahora bien, cómo lo siento es totalmente diferente. Estaba pensando en quien era hace 10 años, tenía 14, faltaba poco para graduarme del colegio y sentía que lo peor estaba por venir. Le he tenido mucho miedo al futuro, siempre. No sé dónde lo aprendí, no sé por qué lo aprendí, pero así me configuraron y recuerdo que el pensar en ese vacío que vendría después del colegio me aterraba.

Si alguien me hubiese dicho que ese después iba a ser la mejor etapa so far de mi vida, no le habría creído, el pelear con mis miedos no me dejaba creerlo. Pero resultó que sí, que lo mejor que podía pasar era salir del colegio, dejar tanto drama y tanta depresión al lado y empezar a salir de la burbuja en la que vivía. Conocer la gente que conocí, incluso comer la mierda que comí junto a esas personas y surgir, una vez más del fondo.

He sentido muchísimo miedo y tengo un stack de miedos guardados que ni te imaginas. Hace casi dos años hice un taller y nos pidieron escribir nuestros miedos. Me bloquée al inicio, me dije: a ver, no seas ridícula, si transpiras miedo ¿ahora no vas a poder hacer una lista de tres miedos?... Salieron como 20 incluyendo el miedo a perder mi trabajo y que me robaran la bicicleta. Y a las arañas, ese fue el primero que escribí. Y fue justo lo que pasó este año: los miedos están, a veces son tan insoportables y se vuelven tan tangibles. A veces me tienen a medianoche llorando, con el corazón en la mano y miles de preguntas sin responder. A veces simplemente no sé, pero se sienten caminar en la piel, arañando y buscando una manera de romper el alma.

Este año sé que he sentido muchísimo miedo pero sé que el cómo se siente ha sido diferente. Y la bici me lo demostró, una bobada como esa me movió y creo que desde entonces los miedos andan revoloteando por todas partes, peor que antes porque ahora no hay manera de bajarme. Sí, me robaron la bicicleta y lo primero que me pregunté fue: ¿Y ahora qué? Ya está, ya se cumplió un miedo, ya se hizo realidad ¿y ahora qué?... Y gente, nada pasó. El mundo no se acabó, no morí. Lloré, claro, después de sentir que esa semana ya estaba una mierda como para añadirle más cosas así. Me resigné, claro. Pero gente, no pasó nada más. El peor escenario era quedar sin bici y así fue. Ya no estaba y punto.

Desde entonces llevo haciéndome la misma pregunta con cada miedo que me da: ¿qué es lo peor que puede pasar? y por fin hay un vacío grande, sin un miedo amontonándose encima de otro. Por primera vez siento que lo peor de todo lo que puede pasar es que... simplemente no pase. Que la vida no sea, que yo no me mueva, que me quede inmóvil al lado del camino.


Dani me envió esta imagen en marzo y no dejé de pensar que efectivamente no tenemos miedo, sino que lo somos. Somos ese miedo que nos come o somos esas ganas de aprender de ese miedo. Y espero que la vida en algún momento me cambie la visión que tengo del miedo como me ha cambiado en muchas cosas. Porque sigo creyendo que soy un enredo de crespos y miedos que nunca dejará de sentirlos y vivirlos. Sólo sé que por ahora está bien, más que bien porque de algún modo vivirlos y aceptarlos me van a llevar a algún lugar. Where I'm supposed to be. Y creo que lucharlos y negarlos sólo me van a detener. Tal vez no se cumplan todos mis sueños, y tal vez no tenga todo lo que quiero, pero quiero confiar que cada decisión que tome, con o sin miedo, me va a llevar a donde debo estar y a vivir lo que tengo que vivir.