15.8.14

Carta abierta a "mi" nueva ginecóloga:

Antes de iniciar, quiero aclarar que ésta será una carta abierta porque he descubierto que hacer público (o al menos) escribir lo que siento sirve de algo

El nombre Jazmin me remite a momentos felices, hermosos y bellos. A una ciudad bonita de este país y a tres mujeres que me alcahueteaban todo en la vida y me consentían por montones. Claro, una de ellas era Jazmín, y su nombre siempre olerá a flor para mí. Así su nombre se escriba Yasmith y el de usted, ginecóloga, se escriba Yasminne. Ese nombre sólo trae buenas noticias para mí, como el tenerla a usted en mi segunda citología y salir del consultorio convencida que a veces en la vida, hay que dar una segunda oportunidad.

Le confieso que fui con miedo, mucho miedo. De verdad esperaba que la citología del 2012 hubiese sido la primera y última de mi vida, pero verá que mi vida sexual es ahora activa (gracias) y la constante cara de asombro de mis doctores cuando les digo que la última citología fue hace dos años empezó a picarme en la cabeza insistiéndome en que era momento de darle, al examen, una segunda oportunidad. 

La vida me dio la oportunidad de cambiar de sede de atención, que queda gloriosamente a quince minutos de mi casa en bicicleta y que hace que yo pase al lado de uno de los parques más grandes de la ciudad, el Simón Bolivar. Y claro, también me dio la oportunidad de ser su paciente. Usted supo cómo hablarme, cómo convencerme que ésta vez no sufriría y que a mis próximas citas no debo faltar.

Gracias a usted, infinitamente, por entenderme como mujer también. Sepa que volveré, tal vez no en un año, porque no me volví fan del examen, pero igual volveré porque dicen que para mi salud es importante.

Gracias de nuevo. Si ve a la señora Valderrama, dígale que de corazón, espero que esté cultivando papas. 

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