4.8.11

"Florentino Ariza se inclinó sobre su hombro para leer lo que escribía. Ella se turbó por su calor de hombre, su aliento entrecortado, el perfume de su ropa, que era el mismo de su almohada. (...) ahora era una mujer hecha y derecha a la que le gustaba llevar la iniciativa. Siguió escribiendo con un solo dedo de la mano derecha, y con la izquierda buscó a tientas la pierna de él, lo exploró, lo encontró, lo sintió revivir, crecer, suspirar de ansiedad, y su respiración de viejo se volvió pedregosa y difícil. Ella lo conocía: a partir de ese punto él iba a perder el dominio, se le desarticulaba la razón, quedaba a merced de ella, y no había de encontrar los caminos de regreso hasta no llegar al final. Lo fue llevando de la mano hasta la cama, como a un pobre ciego de la calle, y lo descuartizó presa por presa con una ternura maligna, le echó sal a su gusto, pimienta de olor,  un diente de ajo, cebolla picada, el jugo de un limón, una hoja de laurel, hasta que lo tuvo sazonado en la fuente y el horno listo a la temperatura justa"

El Amor en los Tiempos del Cólera - Gabriel García Márquez

Y es que este libro es todo sexo, fidelidad, (o bueno, de "infieles, pero no desleales") cólera, muerte y sobretodo amor. ¿Cómo carajos es que me enamoré de él a los catorce años?... ah claro, Florentino: "Lo único que me duele de morir es que no sea de amor"

1.8.11

Muérete.

Pensar que voy a salir corriendo, llorando y abrazando a mi papá es una idea que no se me va a salir de la cabeza tan fácil, pero es que a veces me dan como ganitas de matarlo, y aunque la idea de que cuando él muera toda esa magnífica biblioteca que construyó en su vida de lector ansioso me queda a mí no me anima en absoluto porque sobretodo, prefiero a mi papá vivo. Vivo y feliz. Y mierda, que tengo ganas de golpear a mi hermano por sus ideas tan bonitas que me ha metido en la cabeza pero que me ... no sé, damn it.

¿No odian cuando son como yo, que tienen la solución en las manos pero les da miedo?

Niñita miedosa, a tí es a la que debo matar.