4.2.17

And true love lives on lollipops and crisps...



Woman, FEED ME!


Te he extrañado un montón, sobretodo por las cosas más absurdas y ridículas. Como ésta. Como que tú eras mi woman y te pedía que me alimentaras. (esa película nos marcó mucho, didn't it?)

Te extraño en las canciones que salían de los Simpsons (como la del cerdo) y cada vez que grito Nooooo, y aún espero que alguien entienda que luego se debe decir: No that door. Porque tú sí recordabas ese capítulo de Beetlejuice cuando caía en Sandwormland. En fin, fue algo que te compartí y se volvió nuestro.

Te he extrañado un montón por esas cosas que sólo las parejas que viven tanto tiempo juntos entienden. Te he extrañado porque Stephen King me ha hecho extrañarte y recordar ese lenguaje. Ya lo había dicho en Bag of Bones (y coño, como nos vi ahí) y ya lo dice otra vez en Lisey's Story. No lo recordaba, porque hace cuatro años (exactamente) cuando lo leí por primera vez tú y yo apenas llevábamos seis meses viviendo juntos y nuestro lenguaje apenas iba tomando forma.

Esta semana me hicieron pensarte y me encontré a mi misma sin sentimientos de culpa, sentimientos de apego ni de miedo. Y me di cuenta que no sabía cómo más pensarte, porque por un buen tiempo esa fue la única manera en la que te empecé a pensar. Me sentí ajena a lo que fuimos alguna vez y me sorprendí a mi misma diciéndome: ¿no debería sentirme mal por su situación? ¿miserable? a complete son of a bitch?... Y la verdad es que no. Después de tres o cuatro días en ese ir y venir de pensamientos siento la tranquilidad de saber que quiero extrañarme siendo eso que fui (la mejor parte) y sobretodo, quiero verme en una relación con un lenguaje propio. Porque es bonito, porque es hermoso, porque así me gusta compartir. Extraño lo que sentí y sé que ahora lo quiero construir, y no desde la culpa, el apego y el miedo.

Te he extrañado y ha sido muy sano. No quería odiarte ni sentir que había perdido mi tiempo. No quería sentimientos de rencor ni frustración. Y me alegra tanto que no sea así.

Hoy sonó True Love Waits y también te pensé porque cada vez que suena no dejo de pensar que Thom Yorke se separó de su esposa después de 23 años (un número especial) y pensé que el verdadero amor sí puede esperar, pero no necesariamente es para siempre.

Nunca supe cómo decirte eso cuando me la dedicaste. Cuando empezaste a tener todos los detalles que habrían hecho la diferencia cinco meses antes, tal vez para mi cumpleaños, for instance... En fin, no me gusta pensar en eso, porque ahí la magia se daña, esa que me recuerda que amar es muy bello y que es lo que quiero seguir haciendo hasta que ya no me sea posible en este plano.

Este no es un post para ti. Es para mí, para recordarme que todo en esta vida tiene un propósito y que soy infinitamente feliz por lo que he vivido, con y sin ti. Para recordarme que estoy infinitamente agradecida por ello.

Gracias.


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